Una universidad pública fabrica veleros y los exporta
En dos años facturó 278.000 dólares
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A Pro-Yacht, un emprendimiento universitario, las cosas le salen bien: vende en el exterior y está bien conceptuado en su rubro, la construcción de veleros. Para dejar boquiabierto al más pintado: es argentino y nació en el seno de una universidad pública, la Universidad Nacional de Quilmes.
Allí no terminan las sorpresas. En los dos últimos años la empresa, conformada por profesores y alumnos de la carrera de Arquitectura Naval -una rara avis en la oferta universitaria nacional-, facturó US$ 278.000 por la venta de veleros modelo Quantum 26, "un pura sangre de competición". Sobre esa cifra, US$ 100.000 fueron beneficios obtenidos de ventas en el exterior (Chile, Brasil y España).
El viernes último, la Universidad Nacional de Quilmes y Pro-yacht -presidida por el profesor Agustín Aujanian- presentaron en sociedad su nuevo logro: el velero Quantum 29, "un barco más de tipo familiar y también de competición", según las explicaciones del director de la Unidad de Proyectos Especiales de esa universidad, Oscar Godoy.
El privilegio de pertenecer
La Universidad de Quilmes introdujo hace poco más de ocho años la carrera de Arquitectura Naval, que ya tiene 60 graduados, algunos de ellos contratados hoy en Europa. Son los únicos en el país, pues la carrera no tiene réplicas en otras casas de estudios, según informó Godoy a LA NACION.
Hace dos años, a través de esa área que coordina la creación de emprendimientos, comenzó la explotación comercial del astillero, para lo cual se constituyó la empresa Pro-Yacht. Los recursos obtenidos se distribuyen un 80% para la empresa universitaria y el 20% restante para la universidad.
El astillero donde se fabrican los veleros emplea a 25 personas, entre alumnos de la carrera, graduados y pasantes. Mediante convenios con otros organismos del Estado, emplea también a personal de Prefectura Naval. Está ubicado en antiguas instalaciones de YPF, en las cercanías de Quilmes, que son compartidas con la Universidad Nacional de La Plata.
El rector de la universidad, Julio Villar, es un férreo impulsor de la creación de estos emprendimientos. En diálogo con LA NACION dijo: "Las empresas universitarias constituyen una modalidad para instalar en la sociedad los saberes que la propia universidad produce. Son una concepción moderna de la extensión universitaria, nacida con la Reforma del 18".
La Universidad de Quilmes lleva vendidos más de 21 barcos, la mayoría del Quantum 26, y cuatro de su nuevo modelo -el 29-, de los cuales comercializó dos en España. Mientras que el primero cuesta US$ 16.000, el segundo vale US$ 26.000. La carrera de Arquitectura Naval está asesorada por Germán Frers, considerado "un verdadero número uno en la náutica en el nivel mundial", según fuentes de la universidad.
Los veleros vendidos por la casa de estudios quilmeña ya obtuvieron varias medallas de oro en competencias internacionales. Aujanian ganó el año último el campeonato local en la clase IMS del Yacht Club Argentino. El astillero produce y vende servicios para terceros y comercializa sus productos.
En noviembre próximo participará de una de las ferias del sector más renombradas: el Salón Náutico de Barcelona, al que acuden las compañías navieras más importantes del orbe. "Por el momento somos los únicos de América latina. Es muy importante lo que nos pasa porque nos abre un gran mercado y también, fuentes de trabajo", dijo Godoy.
Razón no le falta. En forma indirecta, entre talleres y empresas de servicios que aportan su trabajo y sus productos en la construcción de los veleros, la universidad ocupa a cerca de 12 pequeñas empresas.
La institución creó otras 11 empresas. EGA, dedicada a los estudios genéticos y análisis de ADN, nacida este año, ya facturó US$ 18.000. Otra exitosa es Bioext, de biotecnología vegetal, cuyo nivel de facturación en dos años fue de US$ 42.000. También nació Genes Digitales, que fabrica software en Linux y ya facturó 12.000 dólares.



