Uno de cada cinco alumnos del secundario vive en el conurbano
La proporción sube del 19 al 34% en muchos barrios porteños cercanos a la provincia
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Cuando Federico Ricci terminó la primaria, quería especializarse en técnico mecánico. Buscó secundarios estatales con esa orientación en Ramos Mejía, donde vive, y en otros puntos del conurbano. Ante la escasa oferta, optó por ingresar en la escuela N° 23 Casal Calviño, de Parque Avellaneda, que ofrece esa modalidad, pese a los 35 minutos diarios que le lleva llegar a destino.
Pero dicha escuela es sólo un ejemplo: el 19,4% de los alumnos, que asisten a los secundarios estatales de la ciudad vive en la provincia de Buenos Aires, lo que representa unos 19.100 estudiantes de los 98.754, que cursan en las 141 escuelas medias de la ciudad, según un informe del Ministerio de Educación porteño.
En los distritos escolares que lindan con el conurbano, como Barracas, Villa Lugano, Mataderos, Liniers y Belgrano, la cifra supera ese 20% y llega incluso, en algunos casos, hasta el 34 por ciento.
En tanto, en Retiro, Almagro, Palermo, San Telmo y Recoleta la cantidad de alumnos que llegan desde el conurbano fluctúa entre el 6 y el 10 por ciento. En Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y algunas partes de Villa Devoto, el número de matriculados provenientes de la provincia oscila entre el 10 y el 20 por ciento.
Las tres razones
Consultados por LA NACION, rectores y directores coincidieron en tres explicaciones para este fenómeno: la mayor cercanía con escuelas porteñas para los estudiantes que viven en el primer cordón del conurbano, que muchas veces están a sólo dos o tres cuadras de un secundario de la ciudad y a más de 20 de uno de la provincia; la percepción de que las escuelas porteñas tienen una calidad superior, y la comodidad de muchos padres, que se trasladan a la ciudad junto con sus hijos cuando concurren a trabajar.
Y señalaron la necesidad de construir nuevas escuelas, no sólo en la provincia, sino también en la Capital, ya que muchos chicos se quedan sin vacantes.
En la escuela Nº 23 de Parque Avellaneda, del total de ingresantes para el primer año, casi el 30% vive en la provincia. "Está bien tener las puertas abiertas para todos. Pero eso es factible si primero se cumple con quienes pagan los impuestos. No faltan vacantes en todos los barrios, pero sí en aquellos con mucha penetración de la provincia", dijo a LA NACION el vicerrector de la institución, Carlos Davis.
A sólo una cuadra de la General Paz, en la escuela Nº 2 Rumania, de Villa Real, por lo menos el 25% de los alumnos matriculados vive en la provincia de Buenos Aires. "En los últimos años, vinieron muchos chicos. El quiebre más importante fue a partir de 1997, con el cambio del proyecto educativo bonaerense. Ahí se vio la ola más grande de inmigración", contó el jefe de preceptores del colegio, Marcelo Spinelli.
Para la vicerrectora de la escuela Nº 18 de Floresta, la mala fama que en algún momento supo tener la reforma educativa de la provincia, y la ubicación "muy directa" de esta escuela para quienes llegan del Oeste son dos razones que explican la gran cantidad de alumnos del conurbano. "Los padres se ven seducidos por el esquema de la ciudad, que se mantuvo. Además, muchos trabajan en la zona y, con sus hijos estudiando aquí, hacen el viaje juntos", comentó Irene Echevarría.
Con una población de 300 alumnos, en la escuela técnica Nº 18, de Flores, el 30% de quienes este año se acercaron en busca de una vacante vive en el distrito bonaerense. "La calidad educativa de la provincia no es buena. Acá vienen de Moreno, de Avellaneda, en busca de lo que allá no encuentran", dijo el rector, Rodolfo Guerra. Es el caso de Matías R., de 16 años, que vive en Ciudadela y estudia en Parque Avellaneda. "Hay muchos como yo, que viven en provincia, pero estudian en capital, porque en el conurbano las escuelas son malísimas. Deberían hacer más y mejores escuelas, o por lo menos, mejorar las que ya existen", opinó a LA NACION Matías.
El liceo Nº 8 Esteban Echeverría es el único colegio secundario estatal en Mataderos. "Estamos a pocas cuadras del conurbano y tenemos alumnos de todos lados: Virrey del Pino, Villa Celina, Ciudadela, Isidro Casanova. El método, el ritmo y los programas de la ciudad son muy diferentes a los de provincia. El fenómeno a veces comienza desde la primaria y, cuando los padres se acostumbran al sistema porteño, les cuesta volver", dijo la vicerrectora Inés Macchiavello.
Con un hijo egresado de un secundario porteño, y con otro que estudió en la provincia, Mónica Autelli, de Haedo, no tiene dudas a la hora de elegir. "Yo respeté sus decisiones, pero creo que el sistema educativo de la ciudad es más integral y no los limita a optar por una orientación a los 15 años. Si tuviera otro hijo, lo mandaría a un secundario de la capital. No importa el viaje. La formación es mejor", dijo a LA NACION.
19.100 alumnos
Son los que viajan para estudiar desde el conurbano a la Capital Federal



