Vagón de cola
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En reposo dos de ellos, tendidos descansando. Los otros dos, más alertas. Todos, bajo un puente, junto a las aguas en la ciudad de Lagos, en Nigeria. Guareciéndose del sol y del calor que su escasez de ropas delata. Tal vez se trate de un alto en sus actividades o simplemente estén allí porque no tienen ninguna. Abstraídos en su mundo, probablemente ajenos a que a principios de mes estuvo de visita en su país Olaf Scholz, el canciller alemán. Alemania busca en África aquellos recursos que ya no obtiene de Rusia. De hecho, Nigeria es un gran productor de gas y petróleo, y eso es lo que necesita negociar el canciller. La locomotora de Europa ahora debe recurrir a uno de los países con el índice de desarrollo más bajo del mundo para subsistir. O sea, un vagón de cola va en auxilio de una locomotora. Terrible ironía que ojalá ayude a mejorar las vidas de estos cuatro hombres y de tantos otros más.
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