Valeria Luiselli y el arte de volver a empezar: “una novela es una rebanada de vida”
La escritora mexicana radicada en Nueva York, que enseña en Harvard, regresa a Buenos Aires después de quince años; presentará su nuevo libro, “Principio, medio, fin”, que inaugura el catálogo de Feltrinelli en español
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CIUDAD DE MÉXICO.— La mañana resiste y el cielo sobre la colonia Del Valle asoma limpio y casi inmóvil, como si olvidara que en pocas horas llegará la tormenta de la temporada de lluvias para cumplir, puntual, su ritual cotidiano del derrumbe vespertino. En la terraza donde la escritora mexicana Valeria Luiselli conversa en exclusiva con LA NACION, el calor se instala temprano. Es extraña, aunque apropiada, esa calma provisional (los trabajadores que pintan ajolotes morados cerca del Viaducto, a toda prisa por la inminencia de la Copa del Mundo, lucen ajenos a la amenaza del agua para sus paredes). En Principio, medio, fin, que inaugura el catálogo en español de Feltrinelli Editores, también existe esa sensación de inminencia: la certeza de que algo está por romperse o que acaba de hacerlo, mientras la vida ocurre justo en ese intervalo incierto entre una cosa y la siguiente. No es una novela sobre el duelo, el divorcio, la maternidad, la memoria o las migraciones. Sin embargo contiene todo eso.
Durante seis años, Luiselli (Ciudad de México, 1983) intentó responder a una pregunta: “¿De qué trata este libro?” La respuesta llegó —dice— cuando abandonó la pregunta equivocada.
La vida, eso que se cuela en la literatura
“Hace un par de años entendí que lo fértil no era preguntarme de qué se trataba la novela, sino cuáles eran las preguntas que habitaban en su corazón. Una novela es un animal mucho más metamórfico que un tema. Es una rebanada de vida. ¿Y de qué está hecha la vida? De divorcios, muertos, viajes, desplazamientos, pérdidas”, dice la autora de Desierto Sonoro (2019), ficción en clave de road trip que luego se revela como una exploración del ser inmigrante y el drama de los niños desplazados y separados de sus familias en medio del desierto compartido por la frontera mexicana y estadounidense.

Principio, medio, fin es también un viaje, que sigue a una madre y a su hija adolescente durante su recorrido por Sicilia. El matrimonio de la protagonista ha terminado y el futuro aparece todavía cubierto por una niebla emocional que impide reconocer nuevos horizontes. Mientras recorren la isla, volcanes activos, tormentas y vientos impredecibles acompañan el viaje interno de ambas mujeres. La hija se interesa por la historia de su bisabuela —Nanna—, quien trabajó en excavaciones arqueológicas antes de emigrar a América. Entre caminatas, lecturas y conversaciones emerge la pregunta central de la novela: cómo imaginar otra vez una vida cuando aquello que la sostenía ha desaparecido.
“Este es un libro muy de escalas—explica Luiselli—. Se pregunta por el origen del cosmos y por los muchos principios que debemos tener en nuestras vidas, cuando a veces se nos cae algo (un matrimonio, una muerte importante), y tenemos que volver a empezar, buscar fuerza e imaginar nuestras vidas desde un lugar de ruptura”.
La novela contiene una frase que funciona como brújula emocional de todo el relato: “Llevaba un rato buscando algo así como un nuevo comienzo”. Injusto o extraño, quizás, pedirle eso al tiempo: la posibilidad de empezar, de empezar de nuevo. Lo único que tenía que hacer, o eso creía entonces, era responder a una pregunta: ¿cómo lo reinvento todo? La pregunta resuena tanto en la protagonista como en la propia autora. Acaso sea la misma pregunta que la persigue desde Desierto Sonoro, cuando una madre con una hija pequeña también reconoce, desde el interior del matrimonio, que procede un final para esa relación y un nuevo diseño de futuro juntas.
Una de las semillas de este nuevo libro nació de una conversación con su hija adolescente (¿acaso aquella niña ahora crecida de la novela anterior?). Cuenta Luiselli: “Me preguntó por qué en tantos mitos de origen las cosas aparecen divididas en dos. Pude responderle que en los relatos de origen siempre hay algo roto. Pero por qué está roto, eso todavía no lo sé. Después de seis años escribiendo esta novela, tampoco me queda claro. Y creo que está bien”.

Viajes, fronteras y erupciones
Con una infancia marcada por viajes transatlánticos familiares hasta establecerse en Estados Unidos, Luiselli vive en Nueva York. Es profesora en Bard College y en la Universidad de Harvard. Entre sus reconocimientos se cuentan el American Book Award y el International Dublin Literary Award.
Luiselli entiende la literatura como una forma de orbitar preguntas. “Funcionan como centros gravitacionales. Uno puede girar alrededor de ellas, acercarse, encontrar momentos de claridad, pero no necesariamente resolverlas”, sostiene.
Sicilia no es simplemente el escenario de la historia, es una de sus grandes metáforas geológicas. “Es la gran frontera”, afirma. “Debajo de Sicilia corren las placas tectónicas que separan Europa de África. Esa fricción es real. Produce volcanes, movimiento, historia”, enumera.
La autora describe la isla como un palimpsesto donde se superponen las huellas romanas, griegas, fenicias, cartaginesas y contemporáneas. Un territorio atravesado por guerras, migraciones, encuentros y desencuentros.
La noción de frontera lleva años ocupando el centro de su obra, desde Los niños perdidos. Pero aquí adquiere una dimensión más amplia. “Durante mucho tiempo pensé las fronteras desde Norteamérica. Luego entendí que Sicilia era otra frontera absoluta, histórica, geológica, humana. Un lugar desde donde partieron millones de italianos hacia nuestro continente y que hoy vive tensiones muy fuertes frente a las nuevas migraciones que llegan hacia ella”, dice.
En la novela, los volcanes aparecen como una presencia constante. Luiselli los vincula con otra imagen recurrente, la del cuerpo femenino. “Los volcanes están en Sicilia, pero también en México. Son una presencia que nos recuerda que el fin del mundo siempre está a la vuelta de la esquina. Y está también el útero, como el volcán que llevamos todas, un centro de erupción y reconstitución, de desastre y belleza”.
Quizás por eso la maternidad aparece con una naturalidad desprovista de consignas. “La maternidad es la condición desde la cual he escrito siempre. Como el bilingüismo, como vivir entre lugares; son circunstancias desde las que escribo”, dice.
La propia biografía de Luiselli está atravesada por desplazamientos. Aprendió inglés a los seis años, cuando su familia se trasladó a Corea del Sur. Más tarde vivió en India. A los diecisiete tomó una decisión que considera fundacional, vivir en español. “Mis compañeros aplicaban a universidades en inglés y yo elegí la Universidad Autónoma de México. Fue una manera de inscribirme en mi lengua”, dice. De esa decisión surgiría años después Papeles falsos (2010), libro que define como un ejercicio de traspaso entre idiomas.
La conversación deriva hacia Argentina. Luiselli sonríe al recordar que hace quince años que no visita Buenos Aires, aunque su vida siempre estuvo rodeada de argentinos. “Crecí con muchos hijos del exilio en Villa Olímpica. Tengo familia adoptiva argentina (una hermanastra que no es tal; hermana de mis medio hermanas), amigos, afectos”.
El próximo miércoles presentará su novela junto con “la maravillosa Gabriela Cabezón Cámara”, dice, entusiasmada. Pero la anécdota que más la emociona es otra: conocer por primera vez a su terapeuta. “Es de Buenos Aires y la conozco solamente por Zoom. Le pedí a la editorial que me dejara libre ese día”, dice, entre risas.
Durante la charla, surge la idea de la escritura como una práctica de extrañeza permanente. “Cada vez que empiezo un libro se me olvida cómo escribir”, confiesa. Quizás esa sea también la poética de Principio, medio, fin, entender que la existencia está hecha de fragmentos dispersos. Que bajo la aparente quietud de las cosas siguen moviéndose placas invisibles.
Las primeras nubes comienzan a amontonarse sobre la ciudad; el cielo prepara su transformación. Semejante a las páginas de Luiselli, donde el cambio ocurre antes en lo profundo, para asomar después en la superficie.
Para agendar
La escritora y ensayista Valeria Luiselli presentará Principio, medio, fin en conversación con Gabriela Cabezón Cámara, el 10 de junio, a las 19,en Cultural Thames (Thames 1426).
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