Ironías del destino: en el país de Trump, la final de la Copa del Mundo se juega entre dos equipos hispanohablantes
El presidente estadounidense se había referido al español como un “maldito idioma”; “Esta final se juega en español”, destacaron desde el Instituto Cervantes
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Irónicamente, la final de la Copa del Mundo se juega entre dos equipos hispanohablantes en el país donde el presidente Donald Trump, en marzo, se refirió al español como un “maldito idioma”. Al mencionar a su secretario de Estado, Marco Rubio, durante la cumbre “Escudo de las Américas” en Florida, Trump había dicho: “Tiene una ventaja sobre mí porque yo no voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. Me va bien con los idiomas, pero no voy a gastar tiempo aprendiendo su idioma. Tanto no voy a hacer. Solo denme un buen intérprete”. Este domingo, antes y después de que la selección argentina se enfrente con la de España, necesitará uno que le traduzca expresiones como “Andá pa’ allá, bobo”, “Mirá que te como, hermano” y “La tenés adentro”.
En 2025, cientos de latinos fueron arrestados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), e incluso delatados por ciudadanos estadounidenses, por el solo hecho de hablar en español. A los migrantes latinos se les recomendó que, al momento de ser detenidos, usaran en inglés o en español la frase “Estoy ejerciendo mi derecho a guardar silencio” para evitar una deportación. En el Mundial 2026 se juega la primera final del siglo XXI entre dos países donde el español es el idioma oficial.
⚽️💪🏾¡Enhorabuena a las selecciones 🇪🇸 y 🇦🇷!
— Instituto Cervantes (@InstCervantes) July 16, 2026
Se dice que el fútbol habla un idioma universal, y es también una poderosa herramienta para difundir el español.
Una lengua que es espacio de encuentro, identidad y diálogo.#MundialdeFútbol2026#MundialdeFútbol@SEFutbol@Argentina pic.twitter.com/TLaQfauV8t
Así lo recordó el Instituto Cervantes en sus cuentas en redes sociales. “¡Enhorabuena a las selecciones España y Argentina! -posteó la entidad que dirige el escritor español Luis García Montero-. Se dice que el fútbol habla un idioma universal, y es también una poderosa herramienta para difundir el español. Una lengua que es espacio de encuentro, identidad y diálogo”. En otra publicación se destacó: “Esta final se juega en español”. La Real Academia Española, si bien no tomó partido sobre la cuestión, hizo posteos sobre lenguaje y fútbol.
Consultado por LA NACION, el presidente de la Academia Argentina de Letras, el escritor y jurista Rafael Felipe Oteriño, indicó que el encuentro en la final entre dos seleccionados de Hispanoamérica “habla del vigor de nuestros pueblos y de nuestra lengua en crecimiento”.
Recuerden que pueden participar en el especial «Entre gol y gol» del «Recopilador de la diversidad lingüística del español»: https://t.co/6q0oWIBZK2.
— RAE (@RAEinforma) July 17, 2026
Compartan con nosotros qué términos utilizan relacionados con el fútbol. pic.twitter.com/KrAWhZ8JEw
“Como el modernismo de Rubén Darío que renovó absolutamente lo que entendemos como literatura en castellano, el fútbol también puede ser visto como una gran máquina de traducción, que va de los términos ingleses a sus apropiaciones rioplatenses, que los transforman, los criollizan, los resignifican -dice a LA NACION el escritor e investigador Diego Bentivegna-. Como la poesía dariana, del Río de la Plata esos términos pasan a España y dan forma a un discurso del fútbol eminentemente latino e hispano, que no es en absoluto equivalente de español”.

“Es indudable que el fútbol se ha transformado en negocio y en espectáculo irritante por su omnipresencia -señala-. También es cierto que en él persisten elementos que tocan aspectos míticos, sacrificiales, comunitarios, que nunca pueden ser del todo controlados y racionalizados. La irrupción, en medio de los festejos, del paño con la leyenda sobre Malvinas, una pancarta hecho a mano, artesanalmente, por fuera de los protocolos del espectáculo manufacturado, es un hecho discursivo y lingüístico de ese tipo, en el que el trazo manual de la letra recuerda un cuerpo, convoca una historia, encarna una memoria y evoca un temblor. Fue un momento en el que castellano, en estos tiempos menospreciado públicamente por el propio presidente de Estados Unidos, se exhibe con alegría y al mismo tiempo con la memoria de un hecho traumático como la guerra, en un lugar público espectacularizado en el que convergen las miradas del mundo”.


