
Venden una sucesión de obras de Hirst por US$ 126,5 millones
Un ternero y un tiburón en formol alcanzaron los precios más elevados
1 minuto de lectura'
LONDRES.- Con una venta final que superó todas las estimaciones e impuso un récord, la primera jornada de la subasta de 223 obras del artista británico Damien Hirst en la casa Sotheby s contradijo ayer la tormenta financiera que sufrieron los mercados en todo el mundo.
El primer día de remate superó las estimaciones más optimistas, que anunciaban que el ya millonario Hirst iba a aumentar su fortuna en unos US$ 80 millones en dos días. Al cabno de la jornada, unas 56 obras fueran vendidas en US$ 126,5 millones.
Los animales suspendidos en formol -una marca del polémico y millonario artista- lograron los mejores precios. The golden calf ( El becerro de oro ), un ternero con cuernos y pezuñas de oro, conservado en un gran tanque de cristal lleno de formol, se vendió por 18,6 millones de dólares.
Y The kingdom ( El reino ), un tiburón sumergido también en formol, alcanzó los 17, 2 millones de dólares. Ambas obras fueron adquiridas por compradores que participaron de la puja por teléfono, cuyas identidades hasta ayer Sotheby s no había revelado.
Estrategia mediática
Más allá de las características de las obras, la subasta, que finalizará hoy, es de por sí polémica: es la primera vez que un artista vende en un remate su última producción, considerado un mercado secundario, sin pasar antes por el circuito de las galerías.
La misma personalidad de Hirst -dueño de una fortuna que supera los 300 millones de euros, que reconoce tener mínima participación en la realización de sus obras y en cuyo taller trabajan unas 160 personas- contribuyó a la extraordinaria publicidad que antecedió a la subasta.
Como en un bestiario personal, en Sotheby s se acumularon en estos días varios tiburones, una cebra, un unicornio y moscas o mariposas de colores que imitan vitrales medievales que parecen haber fascinado a muchos críticos de arte.
Hace un año, una operación sumó un récord a su exitosa y mediática carrera, cuando una calavera de platino con diamantes incrustados, creada por Hirst, fue vendida a un grupo inversor no identificado por 100 millones de dólares. El cráneo estaba revestido con 8601 diamantes, incluido uno que vale 8 millones de dólares, en medio de la frente.
Dos meses antes, se había convertido en el artista vivo más caro del mundo: Lullaby Spring ,una instalación de remedios multicolores, fue rematada en 19,2 millones de dólares en la misma casa Sotheby s de Londres.
Una de las pocas voces disonantes en la fascinación que la subasta de Hirst causó en muchos expertos fue la del crítico de arte Robert Hughes, para quien Hirst es un artista increíblemente sobrevalorado en un mercado dominado por los nuevos ricos de los países emergentes.


