Visible, invisible

Un poema de Salvatore Quasimodo, ilustrado por Pablo Bernasconi
(0)
29 de noviembre de 2013  

Visible, invisible

el carretero al horizonte

en los brazos del camino llama

responde a la voz de las islas.

Tampoco yo voy a la deriva,

retumba el mundo en torno, leo

mi historia como guardián de noche

las horas de la lluvia. El secreto tiene márgenes

felices, estratagemas, atracciones difíciles.

Mi vida, habitantes crueles y sonrientes

de mis caminos, de mis paisajes,

no tiene manijas en las puertas.

No me preparo para la muerte,

sé el principio de las cosas,

el fin es una superficie donde viaja

el invasor de mi sombra.

Yo no conozco las sombras.

En Todos los poemas, traducción de Leopoldo Di Leo

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.