Volarán sobre París 500 ángeles de un artista argentino

Expondrá sus esculturas en las calles
Expondrá sus esculturas en las calles
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29 de agosto de 2001  

Carlos Regazzoni conquistó París. Fue, definitivamente, hace un año, desde el barrio marginal donde vive, ubicado en el Distrito 18 de la capital francesa. "Algunos lo llaman el Bronx francés", dice a LA NACION, en una comunicación telefónica, el escultor argentino que creará, con apoyo económico del gobierno galo, 500 ángeles para la próxima Navidad.

La obra se llamará "París angelical" y se expondrá en las proximidades de la iglesia Notre Dame de Clignancourt, frente a la alcaldía del Distrito 18, en diciembre. Regazzoni decidió reiterar la experiencia del año último, a pedido del alcalde Daniel Vaillant. Pero esta vez "no estarán colgados de los balcones de las casas".

Además del apoyo financiero de la alcaldía del distrito, la propuesta tiene el auspicio de la intendencia de París, de la Asociación La Chapelle y la Asociación Olive 18, cuenta Regazzoni, mientras come cordero asado en su finca, con cabras y gallinas, a 14 minutos de la Torre Eiffel.

"Este barrio es considerado peligroso, pero a lo largo de siete años de venir a París y regresar a Buenos Aires fui dándole un toque de arte y complicidad. Creo los ángeles con los chicos de la calle, los marginales y los drogadictos que viven acá. El intendente lo apoyó porque vio que era un proyecto accesible y popular", comenta el escultor.

Montó su taller "El Gato Viejo" en instalaciones ferroviarias de 18.000 metros cuadrados cubiertos cedidas por el Estado francés, como su galería en Retiro donde también con el mismo nombre mantiene el atelier donde pernoctaron Antonio Banderas y Melanie Griffith.

De Buenos Aires a París

Recuerda Regazzoni que, durante la última Navidad, "los ángeles colgados en los balcones llegaban hasta Sacre Coeur, en Montmartre. Yo había querido organizarlos en bandadas, pero la primera noche el viento los voló y se armó un q... que hasta vinieron los bomberos".

Los ángeles, de prolipopileno expandido, tienen dos metros de base y 1,30 m de altura. "Son diferentes uno de otro porque son una creación espontánea. Varían en el color y la forma", dice el escultor, que hace un año amarró en París porque "desde entonces el gobierno francés me ha financiado los proyectos presentados".

No disimula Regazzoni su fastidio ante el hecho de que, según cuenta, "estas propuestas, que están apoyadas por el ministro de Educación francés, Jack Lang, y el intendente de París, Bertrand Delano‘, antes fueron presentadas en el Ministerio de Educación argentino, de donde me sacaron del c... La diferencia es que en París hay respeto por la condición del artista, como la hay por la del carnicero".

Agrega: "En la Argentina hay proyectos culturales porque hay artistas y escritores, pero no porque existan políticas. En París hay un acercamiento de los políticos a los artistas y a la cosa popular. No es un eslogan.

"A ningún intendente ni a ningún ministro de Cultura francés -continúa- se le ocurriría invertir menos del 40% en proyectos culturales y preservación del patrimonio. Hasta mi taller llegaron Lang y Delano‘. Pero no tengo ningún apoyo de la embajada argentina en Francia".

Claro que no sólo de ángeles vive el hombre. Regazzoni está embarcado en otros proyectos atractivos que lo anudan al barrio, poblado de inmigrantes musulmanes, turcos, africanos, chinos y también franceses.

Uno de ellos es "Artotheque", una biblioteca que Regazzoni está armando con los trabajos plásticos y dibujos de los escolares del barrio que visitan su taller y que trabajan en el lugar durante dos horas.

"La idea es armar la misma biblioteca de arte en la Argentina y que después haya un intercambio con los chicos franceses", precisa Regazzoni. La propuesta, "con el apoyo de Lang, se extenderá a otras escuelas de Francia". Alumnos del Distrito 18 acuden al atelier "dos o tres veces por semana, donde observan mis trabajos. También les doy obras para que las vean en la escuela".

A raíz de una exposición de esculturas en homenaje a Juana de Arco y a Juana Azurduy, la intendencia de Compiégne, una villa a varios kilómetros de París, le compró la escultura a Azurduy para montarla en un espacio público.

Pese a estar anclao en París, Regazzoni no deja de mirar hacia Buenos Aires: "Los argentinos estamos menospreciados por la clase política que, en su mayoría, no escribe libros ni tiene un discurso filosófico. Algunos ni siquiera terminaron la escuela secundaria".

El artista

Carlos Regazzoni

  • Nació en 1943 en Comodoro Rivadavia. Años más tarde se instaló en un galpón ferroviario de Retiro, donde montó su taller. En 1999 fundó allí El gato viejo, una galería de arte para artistas noveles. En París abrió otra galería homónima en galpones de la Gare de l´Est (Estación Este), cedidos por el Estado francés.
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