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Con un buen triunfo por 3 a 1 ante Finlandia, Argentina cerró su participación en la 46ª Olimpiada de Samarcanda, en Uzbekistán. En el primer tablero, el gran maestro Faustino Oro venció al fuerte gran maestro Tomi Nyback, en otra gran demostración de ajedrez posicional. Aunque los ajedrecistas actuales deben dominar todas las facetas del juego, el estilo posicional es el que más le cuadra a Faustino, y hacia el cual parece decantarse naturalmente.
En el segundo tablero, Diego Flores, protagonista de una desafortunada olimpiada para él, cayó ante el maestro internacional Toivo Keinanen. En el tercer tablero, Sandro Mareco batió al maestro internacional Vilka Sipila, y en el cuarto, Federico Pérez Ponsa le ganó a Oliver Wartiovaara.

De este, modo Argentina quedó ubicada en el 23° lugar, mejorando un puesto su preclasificación. Hay que dar por bueno al desempeño del equipo, que siguió un patrón lógico: jugó con ocho equipos que estaban preclasificados por detrás, ganando siete de esos encuentros, y empatando con Singapur; los tres encuentros en que se enfrentó a equipos mejores, los perdió.
Cuando se tomó la decisión de ceder a Faustino Oro el primer tablero del equipo nacional, pareció algo arriesgado, o incluso marketinero, teniendo en cuenta el tirón mediático de Faustino. Pero no, su actuación fue excelente. Pese a la mayor exigencia que implica el primer tablero, fue el mejor scorer del equipo, y el único que jugó las once partidas. Faustino ganó cuatro partidas, empató seis, y sólo perdió ante otro prodigio como él, el turco Yagiz Erdogmus, que con quince años ya tiene más de 2700 de ranking Elo.

Este desempeño general le vale subir alrededor de doce puntos su ranking Elo. Vistas las cartas sobre la mesa, y más allá del ranking, ya se puede afirmar que Faustino, que recién a mediados de octubre cumple trece años, es el mejor ajedrecista argentino. Hecho notable, en un país de tradición ajedrecística como el nuestro.
Del resto del equipo argentino, ya señalamos que Diego Flores, que suele ser un tablero fuerte del equipo, allí donde le toque jugar, esta vez no estuvo a la altura de sus antecedentes. Sandro Mareco empezó mal, pero se fue recuperando y terminó sumando puntos importantes en las últimas rondas. Fernando Peralta tuvo una buena actuación como cuarto tablero, con cuatro triunfos, tres empates, y una derrota. El suplente, Federico Pérez Ponsa, fue pragmático, acorde a su personalidad, y esto le valió ser el único invicto, con tres victorias y cinco empates.

Haciendo una proyección de futuro, hay que señalar que además de Faustino Oro, se perfilan Llan Schnaider, de quince años, con 2443 de Elo, y Francisco Fiorito, de dieciséis, con 2465; ambos con una norma de gran maestro cada uno. Para la próxima olimpiada, dentro de dos años, puede ser que estos jóvenes tengan suficiente nivel para formar parte del equipo olímpico nacional, y así inaugurar una nueva era para el ajedrez argentino.
Desde el comienzo del torneo se vio que Uzbekistán, el local, tenía un equipo fortísimo, con un estado de forma óptimo de sus integrantes. Apoyado en sus dos primeros tableros, Nodirbek Abdusattorov, que el año pasado ganó tres torneos de élite consecutivos, y aquí tuvo una performance deslumbrante, la mejor de toda la olimpiada; y Javokhir Sindarov, ganador del Torneo de Candidatos, que disputará en noviembre el match por el campeonato mundial con Gukesh Dommaraju; pero muy bien acompañados por sus colegas Yakubboev, Vokhidov, y Madaminov, los uzbecos lograron un triunfo final justo y concluyente. Completaron el podio India, y Alemania, que fue el mejor europeo, y único vencedor del campeón.
Muy buena actuación le cupo al equipo femenino argentino, que finalizó en el puesto 22, estando preclasificadas en el 28. Con la victoria sobre Australia en la jornada final, el equipo femenino calcó al masculino, con seis triunfos, un empate, y tres derrotas. En el primer tablero Candela Francisco jugó diez partidas, ganó una, perdió otra, y empató ocho. Si bien ya sabemos que el primer tablero es arduo de defender, y que Candela tuvo varias partidas difíciles, siendo ella, y conociendo su potencial, es natural que no se sienta satisfecha con su rendimiento.

En el segundo tablero Majo Campos tuvo una actuación estelar. De diez partidas, ganó seis, empató tres, y perdió una. Subió 35 puntos de ranking Elo. Una máquina. Los otros tres tableros, Anapaola Borda, Anna Scarsi, y Ernestina Adam, estuvieron bien, pero tienen margen de mejora. En síntesis, el ajedrez femenino nacional también ofrece buenas perspectivas hacia adelante. Queda decir que China, gran dominador del ajedrez femenino de las últimas décadas, ganó otra vez la olimpiada.



