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Boca salió a las 21.35 por el túnel de la Bombonera para enfrentar a Vasco da Gama y el ensordecedor grito "¡Riqueeelme... Riqueeelme!" se apoderó de la noche. Los hinchas ya conocían el final de una novela muy dilatada y saben que la magia y las pisaditas de Juan Román Riquelme serán ajenas en pocos días más. Es que Barcelona adquirió ayer el 50 por ciento del pase del volante en US$ 12.870.000 brutos (11.000.000 libres de impuestos para el club de la Ribera). La otra mitad deberán adquirirla en un año por la misma suma, si es que el futbolista juega más de 20 partidos como titular en la temporada.
Además de quedarse con US$ 1.650.000, el futbolista firmará un contrato por cinco años y, de acuerdo a cómo se evalúe su productividad, embolsará cerca de 15.000.000 de dólares.
Tanta indecisión hubo en torno de la transferencia de Riquelme, que casi se frustra. Porque pasaron poco más de dos meses desde el 29 de marzo último cuando Mauricio Macri anunció la venta del número 10 xeneize en US$ 22.000.000 limpios . Y tantos vaivenes le prohibieron a Boca vender la totalidad del pase.
Claro que no deja de ser un buen negocio. En agosto de 1996 Boca sólo le pagó a Argentinos 800.000 dólares por Riquelme. Si finalmente Barcelona compra la totalidad del pase en un año, el club de la Ribera habrá obtenido el 2800% de ganancia.
Ayer al mediodía, la reunión realizada en el Alvear Palace, en Recoleta, entre Mauricio Macri y los dirigentes españoles Anton Parera y Francesc Closa, había sido poco auspiciosa. Tanto, que el titular xeneize declaró: "La cosa está muy complicada -los catalanes ofrecían 6.000.000 menos que la propuesta original-". Pero el presidente de Boca, que abandonó el letargo de su licencia -finaliza el lunes próximo-, pactó otro cónclave en las oficinas de la Bombonera y sacó de la manga la misma operación que hizo con Villarreal por el pase de Palermo: "Compren el 50% ahora y la otra mitad en un año", dijo. Y a los españoles, a Orlando Salvestrini, tesorero de Boca, a Pedro Pompilio, vicepresidente primero, a Gregorio Zidar, vicepresidente segundo, y a Marcos Franchi, representante de Riquelme, les gustó la idea. Así se cerró el telón de esta operación tediosa.
La venta no alteró el cansino ritmo de vida de Riquelme. Para él, el fútbol es simplemente un juego que lo divierte y le permite mantener a sus padres, diez hemanos, su novia, Anabella, y su hija, Florencia. Será por eso que ayer, despreocupado de lo que será su futuro, se lució ante Vasco y le robó una de las últimas ovaciones al hincha: "Riquelme no se va... Riquelme no se va... "
Jaime Molina, vicepresidente de Valencia, le ofreció a Carlos Bianchi un contrato por tres años, a cambio de US$ 6.000.000, para tomar el lugar de Héctor Cúper desde julio próximo. El DT -a quien también Barcelona tiene en carpeta- todavía no dio su respuesta, que sería negativa.
El contrato de Bianchi con Boca finaliza el 31 de diciembre próximo, pero ese no significaría un escollo para marcharse, dado que en su vínculo con la entidad de la Ribera existe una cláusula que especifica que puede dejar el club en caso de que reciba una oferta tentadora del exterior.


