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SAN RAFAEL, Mendoza.- Algunos hablan de destino; otros de casualidades; los más severos hasta de causalidades. Los números no especulan y, con seguridad, Guillermo Ortelli jamás hubiera pensado un lustro atrás que debería esperar 59 meses para volver a la victoria en el Turismo Competición 2000. Los picos nevados en el encantador paisaje mendocino sirvieron de escenografía para el triunfo que "descomprime" una situación que supo ser tensa justamente por las posibilidades de éxito que se perdieron por diversas circunstancias.
Se dijo que Ortelli era el Montoya de la categoría. Marcó cinco pole position durante la temporada 2002, ganó casi la mitad de las clasificaciones y sus abandonos fueron estruendosos porque los protagonizó mientras ocupaba el primer lugar. O una desclasificación insólita, como la falta de peso obligatorio en una serie. El colombiano Montoya en la F. 1 también dominó muchas clasificaciones, pero no pudo festejar desde lo más alto del podio. Es más: ambos corren con el número seis.
Pero Ortelli encontró el rumbo vencedor. La última victoria fue el 21 de diciembre de 1997, en Rafaela. Y sus cuatro triunfos anteriores los obtuvo en el último mes del año. En esta temporada esperó más de lo que se merecía. Siempre tuvo un auto competitivo, aunque no se destacó por la confiabilidad.
"La verdad, no me quitaba el sueño ganar. En el TC 2000 no se daba por diversas situaciones. Hacía cinco años que no ganaba, aunque la mitad de ese tiempo no participé. Pero igual era llamativo. Si bien no estaba obsesionado, la victoria descomprime. Yo no tengo que demostrarme nada", comentó Ortelli, que arrancó de la mejor forma una semana que puede ser inolvidable, ya que el domingo próximo tendrá la posibilidad de conquistar por cuarta vez la corona del Turismo Carretera, si se le da una serie de resultados.
La carrera fue de las más aburridas que entregó el TC 2000 en un año que se destacó justamente por lo contrario. El pequeño autódromo local, colmado por algo más de 15.000 personas y con un colorido llamativo, no permitió una entrega total por parte de los protagonistas. El miedo por un desgaste prematuro del caucho retrasó la marcha de la mayoría de los coches. Si hasta se giró cuatro segundos por encima del registro obtenido en la clasificación. Ese dato se potencia al tenerse en cuenta que el circuito apenas mide 2630 metros de extensión.
La punta no tuvo modificaciones. Ortelli iba por ese objetivo hasta aquí esquivo, y detrás, Norberto Fontana (Toyota) aceleraba con la mente puesta en el campeonato y en poder descontarle a su compañero, el Gurí Martínez, que lidera con 104 puntos.
Como de costumbre, el entrerriano Martínez llegó a la bandera a cuadros. Fue sexto y le sirvió para irse contento de San Rafael. "Hay que ir despacio para no cansarse", había dicho con gracia antes de la carrera. Y cumplió. El Gurí es el único piloto de la categoría que tiene el ciento por ciento de las vueltas cumplidas este año.
Juan Manuel Silva se defendió de Martínez y lo llevó casi toda la carrera pegado en el paragolpe trasero. En los dos sobrepasos entre ambos estuvo en el medio el Ford Escort de Nelson García, que finalmente no resisitió uno de sus neumáticos y anuló su excelente trabajo.
Ortelli ganó en el TC 2000. Venció al destino, quebró la mala racha o derrotó las casualidades. Como él dice, no está para demostrar nada. Y hasta piensa en un futuro distinto: ser dueño de un equipo independiente en la categoría. Como para buscar éxitos desde otros espacios dentro del automovilismo argentino.



