

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
MAR DEL PLATA.- Japón, el país de la tecnología. Cómo no comprar algún juguete a control remoto para regalarle a los hijos cuando volvieran a la Argentina después de aquel mundial 2006. Avioncitos y autos de carrera fue la elección. Leo Gutiérrez optó por un avión para Pepo, su hijo mayor.
Pero el espíritu de colegiales en viaje de egresados fue tan fuerte como siempre. "Hay que probarlo, mirá si es trucho y no anda", le dijo Chapu Nocioni a su íntimo amigo. Así fue que salieron al hermoso parque del suntuoso hotel de Sendai, a ver si funcionaba. El resto del plantel, desde los balcones, estaba atento y tiraba serpentinas de papel higiénico desde arriba mientras intentaban hacer funcionar el pequeño Boeing. Y el aparato empezó a volar hasta transformarse en una diversión para todos. Risas y bromas acompañaron cada evolución por el aire. Hasta que de repente ¡Crash!, Chapu lo estrelló contra un árbol. Lo recompusieron y en minutos más se hizo trizas definitivamente contra otro tronco imponente. Mientras Leo se tomaba la cabeza, los espectadores se despanzaban a carcajadas.
Concluida la aventura, siguieron con los autitos y armaron una pista sobre las moquetes de los pasillos del hotel. Salir de una habitación sin advertir que el gran premio de F1 que se desarrollaba allí fue peligroso. Por suerte para los hijos de Prigioni y otros más, no hubo accidentes y los coches llegaron sanos y salvo… Ya los papás se habían divertido de bastante.



