Basta de dudas: los partidos tienen que suspenderse

Ángel Sánchez
(0)
23 de febrero de 2015  

Desde este lugar vengo hablando de la necesidad de que a través de la autoridad que posee, el árbitro sea el que ponga límites de una vez por todas a las constantes agresiones que sufren los protagonistas de un partido. Esta semana le tocó a un técnico, Alfaro, de Tigre. Lo que más me llamó la atención fue la actitud de Ceballos, que ante el requerimiento periodístico dijo que iba a hablar con el DT para saber la decisión que iba a tomar. ¡Qué tiene que hablar! ¡El tiene que tomar la determinación! O sea: si Alfaro le decía que lo suspenda, él lo iba a hacer... Basta de contemplaciones. ¿Qué esperamos? ¿Un hecho de mayor gravedad para tener que tomar la decisión que corresponde? También me sorprendieron las declaraciones de Alfaro: "Por un idiota no voy a perjudicar a tanta gente". Alfaro sabe que son muchos los idiotas que van a un partido de fútbol en todas las canchas. SUSPENDAMOS LOS PARTIDOS, NO TENGAMOS MIEDO.

Prohibida la sujeción

Evidentemente la sanción de algunas infracciones (penales) en la primera fecha del torneo, surtió algún efecto. Se percibe que existe un mayor control de parte de los árbitros en lo previo a la ejecución de una pelota parada y los jugadores se encuentran mucho más expuestos ante la sanción de la falta. Por lo tanto tratan de evitar las fricciones. Estamos por el buen camino.

Atentos a los habilidosos

Una de los requerimientos periodísticos de todas las épocas siempre fue preguntarle al árbitro si debía cuidar más a los habilidosos. La respuesta lógica era que uno debía proceder acorde a los reglamentos y sancionar a quien golpea a todos, no solo al habilidoso. Pero hay tácticas que a través de la tecnología uno observa y le deben hacer a los árbitros prestar mayor atención en aquellos jugadores que surgen y tiene condiciones técnicas, que desvarían al rival. Es el caso de Cervi de Central: la TV mostró cómo fuera de la vista del árbitro, Godoy le aplicaba un puñetazo en la espalda y, minutos más tarde, una patada al límite de la roja. Evidentemente hay que acogerse a los reglamentos, pero habrá que estar más atentos ante la aparición de estos jugadores a los que los rivales les hacen sentir el rigor de entrada.

Doble acierto

Correcta la decisión de Fernando Rapallini de amonestar en la jugada que sanciona el penal para Boca. Es claro que para eludir al arquero, tira el balón hacia afuera. No era para roja. Y también acertó el árbitro del partido en cancha de Temperley en la expulsión de Orion: le mete la cabeza en el rostro al adversario que le discutía la jugada y es para roja.

Complejidad extrema

Hay situaciones que son muy complejas para observar por parte de los asistentes. Se trata de aquellas jugadas de entrada y salida de jugadores, sobre todo cuando está a la misma altura del jugador adelantado y hay que tomar un botín o una cabeza como argumento para sancionar. Esto ocurrió en el partido de River con el gol de Teo y en Rosario con el tanto de Marcos Ruben.Supo darle continuidad al juego en Independiente-Sarmiento, sobre todo en el 1er tiempo, evitando sancionar faltas menores. En el 2°, cuando hubo más infracciones, tomó las decisiones disciplinarias correctas.El más flojo. No solo por lo comentado por la violencia, sino también por no sancionar un golpe en el área de Elías Gómez a Godoy y no tomar decisiones disciplinarias para controlar el partido que se le fue complicando.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.