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Boca, a través del tiempo, aprendió la lección. Olvidó sin olvidar su pasado vacilante, no repitió los errores cometidos, y con Carlos Bianchi en el rincón, se convirtió en un peso pesado difícil de noquear. Fue campeón en el Apertura de 1998; ahora vuelve a estar solo en la punta del Clausura y suma 31 partidos invicto, un récord envidiable.
Es cierto que en lo que va del torneo todavía no apareció en su camino ningún equipo de los denominados "grandes". Sólo el domingo próximo jugará con Racing, en La Bombonera. Pero hoy, este Boca versión 99 muestra una mayor solidez que el campeón del Apertura 98 y, también, una menor contundencia ofensiva.
Sin embargo, no hay mucha diferencia en su juego ni en su actitud. Boca siempre es protagonista, presiona al rival desde el primer minuto y da la sensación de que cuando marca un gol, es muy difícil que el partido se le escape de las manos. Inclusive, esta campaña, hasta la séptima fecha, es la mejor desde que Mauricio Macri asumió la presidencia del club, en diciembre de 1995 (ver el cuadro aparte). Los puntos fuertes de este equipo son: El arco está bien custodiado. Oscar Córdoba atravesaba su mejor momento cuando se lesionó, el 29 del mes último. Ahí tomó la posta Roberto Abbondancieri y, a pesar de que muchos hinchas dudaban de él, mostró su solvencia: en tres partidos no le convirtieron goles.
Samuel manda en el fondo. "Samuel es el único jugador que no tiene que vender Boca. Su sola presencia hace mantener el orden y el buen desempeño de sus compañeros. En síntesis, Samuel hace jugar bien a toda la defensa...". La frase pertenece a Alfredo el Tanque Rojas. Y es así: Boca naufraga poco en el fondo. Sólo sucede cuando en una jugada preparada utilizan el "achique" y alguno se queda enganchado .
Hay otro Riquelme. Creció en masa muscular, se hizo fuerte, ganó en confianza y, ahora, le pega al arco hasta que la pelota entra. Resuelve varios problemas, como ante Argentinos, Gimnasia y Huracán. Carlos Bilardo ya le decía que patee sin miedo, pero Romy, allá por septiembre de 1996, recién empezaba. Boca necesitaba que su número diez se haga dueño del equipo. Y hoy lo es.
Guillermo, la fantasía; Palermo, el gol. Arriba es donde menos problemas tiene. Boca suele crear más de diez situaciones de riesgo por partido. Sabe que el gol, tarde o temprano, llega. La fórmula sigue intacta: Guillermo Barros Schelotto fabrica las jugadas y Palermo las define.
Sigue batiendo récords. El Apertura 98 fue el primer título invicto en la historia del club y ahora va por el segundo. Carlos Bianchi, si Boca no pierde ante Racing, superará el récord de 26 partidos sin derrotas del técnico Alfredo Garassino, en la temporada 1943/44. Palermo es el máximo goleador de un torneo corto con 20 goles en 19 partidos. Quiere superar el récord de 39 partidos invicto que posee el Racing de Juan José Pizzuti, en 1966 (le faltan ocho para igualarlo). Palermo está a tres goles (lleva 78 tantos) de ser el máximo goleador desde que se juegan los torneos cortos de la AFA, desde 1991. Hoy, el dueño es Sergio Martínez, con 80 .
Fair Play. Sumando el torneo Apertura y el Clausura, Boca está segundo en la tabla de fair play con 50 tarjetas, detrás de Argentinos (49). El último es Rosario Central, con 85.
En qué es vulnerable: Siente la falta del mellizo y de Cagna. Cuando Guillermo Barros Schelotto no está, Boca lo sufre. A tal punto que Giménez no supo reemplazarlo y el medio campo también fue otro sin Cagna.
Estar en desventaja. Pasó una sola vez, ante Gimnasia, pero a Boca le costó llegar y necesitó de un golazo de Riquelme para llevarse un punto de la cancha de Vélez. No supo cómo quebrar el bloque defensivo del equipo de Carlos Griguol, que se metió muy atrás y le cerró los espacios.


