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ROSARIO (Télam).- La violencia no esperó la reanudación del fútbol para reaparecer. Ahora se hizo un lugar en la agitada vida interna de Rosario Central y tomó forma de agresión de barrabravas a un dirigente opositor del club, que sufrió la fractura del tabique nasal como consecuencia del ataque.
El vergonzoso episodio ocurrió anteanoche, poco antes del comienzo de la asamblea anual ordinaria de la entidad, en el estadio cubierto del club. De pronto, según fuentes policiales, seis barrabravas de Central se acercaron a la primera fila de asientos, en la que se encontraba el presidente de la agrupación interna Rosario Central 2000, Marcelo Barberis, junto con su hijo de 18 años. Entre los hinchas se encontraban algunos conocidos: Marcelo San Juan, intendente del gimnasio cubierto donde se desarrollaba el acto, Andrés "Pillín" Braccamonte y "Paquito Mono" Ferreyra. Cuando San Juan llegó al lugar donde estaba sentado Barberis, le gritó:"Andate".
"Quiero ver quién me saca", le respondió el dirigente. Y esa fue la mecha que encendió la batahola. Barberis y su hijo comenzaron a recibir la agresión de los barrabravas, con puntapiés, trompadas y sillazos. San Juan concluyó la pelea con un cabezazo en la nariz de Barberis, que le produjo la herida mencionada.
Pero como si todo hubiera sido un trámite de rutina más en la reunión, la asamblea siguió su curso. Las agresiones físicas le dieron paso, más tarde, a las verbales. Barberis tomó la palabra y criticó con dureza al presidente del club, Víctor Vesco. Los ataques se hicieron cruzados. "Barberis es el hijo de la violencia", dijo Vesco; "Vesco es el padre de la corrupción", replicó Barberis en la escalada de violencia familiar.
El dirigente agredido sumó acusaciones:"Cuando incendiaron la sede del club, al único que investigaron fue a mí; en un clásico ante Newell´s me detuvieron antes del partido, y ahora me pegaron antes de la asamblea".
Al concluir el violento encuentro, Barberis radicó una denuncia en la comisaría 9a., en la que se informó que no hubo detenidos.



