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Festeja Estudiantes el regreso a la Primera B Nacional. Vibran unos 3500 hinchas, que ayer sufrieron hasta el último minuto para dar la ansiada vuelta olímpica en su cancha, en Caseros. Es que Sarmiento le ganó 2 a 0 y estuvo a muy poco, apenas un gol, de quedarse con todo. Pero no pudo. Estudiantes, que en la primera final, en Junín, había ganado 3 a 1, ascendió porque quedó mejor ubicado en el torneo: fue el segundo.
Se escuchó con fuerza el desahogo de los campeones. Tal vez la presión de Sarmiento durante los 90 minutos acalló cualquier pronóstico apresurado. Porque el equipo que dirige Mario Finarolli fue el absoluto dominador del juego. Estudiantes, en cambio, hizo su negocio: ya con la ventaja de dos goles que había obtenido como visitante, especuló con las urgencias del rival, que necesitaba un triunfo por tres tantos de diferencia.
Sarmiento lo sabía y fue por la hazaña en el primer tiempo. Con Luis Nanni como abanderado, cercó a Estudiantes en su propia área. Hasta que Fabio Nigro abrió el marcador con un toque suave.
El descanso no hizo más que potenciar la actitud de Sarmiento: en el segundo tiempo se hizo dueño de la pelota y atacó por todos los frentes, aunque con poca claridad. En el minuto 21, Hugo Giménez le contuvo un penal a Nanni. Con un hombre menos -se fue expulsado Ruiz por la ley del último recurso, Estudiantes eligió mantener la diferencia y no arriesgó. No le fue tan bien, porque Gustavo Di Prinzio estiró la ventaja a los 27 minutos.
Y el equipo de Junín insistió para marcar el gol del campeonato, aunque siempre chocó con las manos seguras de Giménez y con una defensa que resultó pura garra y corazón. Así, Estudiantes aguantó hasta el final, donde se abrazó con la gloria después de tantos méritos logrados a lo largo del torneo. Ascendió a la primera B Nacional y en Caseros, la gente lo festejó; cantó, bailó y se divirtió con los fuegos artificiales; y hasta uno se imagina que así se vivió en Villa Devoto, donde creció al fútbol.



