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Sufre el fútbol, se desangra el deporte. Lo mismo de siempre, en definitiva, pero englobado en un fin de semana violentísimo, acá y allá. En la Argentina y en Inglaterra. En Brasil y en Grecia. En Perú y en Italia. En todo el mundo.
El domingo empieza con noticias de Gran Bretaña:serios incidentes ponen en peligro la candidatura inglesa para el Mundial del 2006. Enseguida llegan las noticias de Grecia: caos en el clásico de Salónica. Hay más: no pasa el estupor cuando informan que, en Brasil, torcedores de Sao Paulo y Corinthians se trenzaron a golpes. ¿Pasó? No. En Italia, los tifosi del Inter están como locos, y los del Atalanta parecen encrispados. Suficiente... Parece que nunca es suficiente:en Perú hay un muerto y un herido grave por causa de una bengala. Terrible.
Las bengalas, los petardos, los fuegos artificiales no sólo provocan inconvenientes aquí, en la Argentina: ayer, en Perú, un hincha murió y otro fue internado con quemaduras por causa de una de esas cañitas voladoras. Jugaban Universitario v. Unión Minas, en el estadio Nacional, de Lima. Iban 14 minutos del primer tiempo cuando el delantero argentino Carlos Yaque puso el 1 a 0 para la U. El festejo fue atroz: los hinchas arrojaron bengalas al aire y una de ellas, mal dirigida, dio contra el ojo de un plateísta, José Mayta Torres, de 17 años, que falleció instantáneamente.
El rebote de la bengala dio contra otro hincha, a quien comenzó a prendérsele fuego la ropa. La gente intentó ayudar, pero se encontró con que en la platea no había agua. Le arrojaron vasos de gaseosas y trataron de controlar el fuego con sus camisas y remeras, pero no pudieron y, al final, el hincha tuvo que ser hospitalizado de urgencia. El partido, obviamente, fue suspendido.
En Inglaterra, la violencia parecía un cáncer controlado. Pero no. Justo cuando los ingleses hacían más esfuerzos por ganar la candidatura para recibir el Mundial del 2006, un arquero fue golpeado en medio de un partido y dos hinchas terminaron heridos en un choque de hooligans, en otro encuentro.
En Bristol Rovers v. Stoke City, de la Segunda División inglesa, dos fanáticos del Bristol saltaron al campo y golpearon a Gavin Ward, arquero del Stoke. Tras diez minutos de interrupción, Ward debió volver a su valla para que el partido continuara. Al mismo tiempo, en el derby del centro de Inglaterra, entre Birmingham y Wolverhampton, de la Primera División, los hooligans de ambos equipos se citaron por teléfono celular y arreglaron encontrarse en un pub ubicado a tres kilómetros del estadio de St.Andrew´s. Hacia allí fueron los enardecidos, que luego siguieron el entuerto en una autopista cercana. En la pelea volaron bombas molotov, piedras y botellas, y la conclusión fue un hincha de 35 años en estado crítico, con daño cerebral, y otro con heridas en la cabeza, aunque fuera de peligro.
Casi por las mismas horas, en Grecia chocaban los hinchas de PAOK y Aris, en el clásico de Salónica. La gresca comenzó fuera del estadio, cuando unos 500 hinchas del Aris comenzaron a arrojar piedras contra distintos comercios de la zona. Después, los incidentes siguieron dentro del estadio de La Tumba:los enloquecidos rompieron asientos, quemaron butacas y lanzaron las sillas al campo. El partido debió ser suspendido durante diez minutos, mientras la policía disparaba gases lacrimógenos.
Un poco más tarde, en Italia, los tifosi del Inter se enojaron por el empate de su equipo ante Reggina e impidieron que los jugadores se retiraran en ómnibus. Ni los ruegos de Javier Zanetti alcanzaron para detenerlos. Finalmente, los futbolistas debieron escaparse por una salida secreta. Y hubo más: 40 hinchas de Atalanta fueron encarcelados por generar problemas antes del empate ante Brescia. Ninguno de los detenidos podrá ir a la cancha durante un año. Y unos 100 tifosi de Torino fueron apresados por saquear un bar y golpear al dueño del mismo en el camino hacia Perugia.
Unos cuantos kilómetros más al Sur, en América, y en la noche del sábado, una batalla campal entre torcedores de Sao Paulo y Corinthians acabó con 10 heridos y un hincha internado con un balazo en la pierna.
Brasil, Inglaterra, Italia, Grecia, la Argentina (ver aparte), un muerto en Perú. No hay caso: la violencia siempre se da maña para azotar al fútbol.
Si en el mundo hubo violencia, la Argentina no se quedó atrás. Como cada fin de semana, en las canchas nacionales hubo problemas.
Finalmente, hubo 32 detenidos y el partido comenzó con 15 minutos de retraso.




