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CIUDAD DEL CABO.– En el Mundial, los bloopers juegan su propio partido. Todavía no concluyó la primera fecha de la fase de grupos, pero ya hubo varios arqueros o defensores que fueron noticia por los errores no forzados que cometieron. Ojo, lo primero que hay que decir es que el azar juega también en las fallas. Porque no sólo está el que comete la imperfección, sino también el que la aprovecha. Por eso hubo varias equivocaciones importantes durante la primera jornada, pero quedaron más expuestos aquéllos en los que el desliz terminó en un gol rival.
El último caso fue el de Justo Villar. El arquero de Paraguay falló en la salida de un córner y De Rossi lo capitalizó. Fue el 1 a 1 para Italia que, de no haber sido por eso, difícilmente hubiera igualado. "Yo creo que es un balón difícil para todos, para el delantero, para el defensor, para todos. Habrá que acostumbrarse", dijo el guardavalla de Valladolid, quien respondió con una sonrisa cuando se le preguntó si con el balón de la liga española le hubiera pasado lo mismo.
Siguiendo con los arqueros, el más apuntado por la crítica y los hinchas fue Robert Green; hasta (exageradamente, obvio) lo llegaron a calificar de "estúpido". Al inglés de West Ham se le escurrió el balón luego del débil remate de Clint Dempsey y privó a Inglaterra del triunfo frente a Estados Unidos. Al final, como Italia vs. Paraguay, fue 1 a 1. Ayer, el DT Fabio Capello respaldó al jugador y lo confirmó como titular para el próximo compromiso ante Argelia. Nadie pasó por alto el error. En la práctica de ayer, Franco Tancredo (entrenador de arqueros) realizó un trabajo específico de remates de media y larga distancia para Green.
En Dinamarca, el director técnico Morten Olsen reconoció que el triunfo de Holanda (2-0) fue justo, aunque también que el tanto en contra por un blooper entre Poulsen y Agger fue clave para el desarrollo del partido: "El primer gol fue decisivo. Igual, no estoy disconforme con cómo jugó mi equipo. Mantuvimos la forma y se lo pusimos difícil a Holanda", analizó el DT, cuyo próximo rival en el Grupo E será Camerún, el sábado. Poulsen no puso excusas, y reconoció: "Es algo que no debería haber pasado, pero sucedió, y ahora no podemos hacer nada más que admitirlo y tratar de mirar hacia adelante".
Donde las fallas futbolísticas generaron un cortocircuito interno fue en Argelia. Faouzi Chaouchi no logró contener un envió cruzado de Robert Koren y a 11 minutos del final fue triunfo de Eslovenia por 1 a 0, por el Grupo C. "No podemos cometer errores tontos si queremos seguir en el Mundial. No podemos darles regalitos a los rivales", dijo Antar Yahia, capitán de Argelia, que no se refería solamente a la acción del arquero. También le apuntó al delantero Abdelkader Ghezzal, expulsado por tocar el balón con la mano. Chaouchi abandonó el campo al final del partido solo y deprimido, y les ofreció disculpas a los hinchas. "Debemos recuperarnos psicológicamente de esta decepción", comentó el técnico Rabah Saadane.
Hasta Koren, el delantero que le anotó el gol, le hizo un guiño al arquero: "La pelota terminó en la red por la trayectoria caprichosa; a último momento se mueve. No fue culpa de Chaouchi".
Chaouchi no fue el único que tuvo que pedir disculpas. Por la derrota ante Ghana, en Serbia la prensa fue muy dura con su selección. Habló de "Águilas de alas cortadas". Zdravko Kuzmanovic cometió un penal infantil a cinco minutos del final. "No fue intencionado, sólo quería alcanzar el balón con la cabeza y se me quedó la mano arriba. ¿Qué puedo hacer ahora? Pido disculpas a todos", dijo.
También se generaron errores que no terminaron en gol y por eso sus protagonistas respiraron aliviados: ayer fue el turno de Paston, arquero de Nueva Zelanda, que a los 32 minutos del primer tiempo pifió un despeje de zurda y la acción casi termina en la red del eslovaco Vittek. Ante Uruguay, el francés Lloris calculó mal un pique y se fue con pelota y todo al córner. Frente a Nigeria, Walter
Samuel erró en la salida de un pase y terminó pidiéndoles disculpas a sus compañeros en pleno partido.
Según la mayoría, los fallas disminuirán a partir de la segunda jornada porque los jugadores se adaptarán mejor a la pelota, a los campos de juego mixtos (mitad pasto, mitad sintético), al ruido de las vuvuzelas, a los nervios, a las ansiedades que generan la participación en un Mundial. Por ahora, los ítems mencionados anteriormente les sirven a los jugadores para justificar algunas imprecisiones. Dicen que se terminarán acostumbrando, aunque difícilmente LA NACION se despida de Sudáfrica sin una "parte II" de los bloopers del Mundial



