Facundo Pieres y las lecciones aprendidas

Ganó con King Power Foxes la Copa de la Reina tras caer en el US Open; además, se cuidó de no quebrar un protocolo como en 2014
Carlos Beer
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15 de junio de 2015  

Facundo Pieres aprendió dos lecciones en el último año. Pocos meses atrás perdió con Orchard Hill la final del US Open por no saber manejar un partido que tenía casi ganado. Ayer, con King Power Foxes, supo quedarse con un encuentro que lo tenía muy en desventaja y le ganó 11-10 a Dubai. Así, Facundo ganó por tercer año consecutivo la Copa de la Reina y recibió el premio de Isabel II, aunque esta vez no la tocó. Ésa fue la otra lección que aprendió.

"Son unos segundos que te la cruzás. Ella siempre habla de caballos", dice Facundo sobre cómo es la ceremonia de entrega de premios en uno de los torneos más prestigiosos del mundo. El año pasado, la yegua premiada fue Open Galáctica y, como es costumbre, la Reina posó en la foto con el caballo y su dueño. "Instintivamente le apoyé el brazo en el hombro. No fue mi intención. Salió en algunos diarios acá, pero no fue nada grave", recuerda desde Inglaterra Facundo, riendo, un año después de aquella anécdota que recorrió todos los medios británicos porque el polista argentino rompió un protocolo: a su majestad no se la toca.

Los mismos protagonistas se volvieron a encontrar tres veces en este frío domingo londinense. Fueron tres saludos e idéntica cantidad de fotos: uno por la conquista del torneo, otro por ser el jugador más valioso de la final y el tercero por la distinción para su yegua Cube, la mejor este año. En las tres veces se repitió el apretón de manos del polista a la reina... y nada más. "Me acordé de lo que pasó el año pasado y no la toqué. Dejé las manos en el bolsillo", cuenta Facundo.

La Copa de la Reina es uno de los torneos que todo jugador de polo quiere ganar. Participan los mejores del mundo y por eso conquistarlo tres veces seguidas es un plus. El último que había logrado este objetivo fue Adolfo Cambiaso, cuando ganó en 1998 y 1999 con Ellerston (junto a Gonzalo Pieres) y en 2000 con Geebung (con Bautista Heguy).

Pero además tiene el agregado que da el vínculo con la realeza, que lo convierte en el certamen más glamoroso del planeta. Lo organiza el Guards Polo Club, institución que creó el duque de Edimburgo en 1955, y se juega en las canchas que esa entidad posee en Windsor Park, a espaldas del castillo de Isabel II.

Si bien King Power Foxes ganó el torneo invicto, la final fue demasiado complicada. La dupla creativa que forman Facundo y Gonzalo Pieres chocó en la mayor parte del encuentro con el planteo de marca de Dubai: Martín Valent y Alejo Taranco cortando el circuito de juego de los hermanos y Pablo Mac Donough con el control de la bocha. Así llegaron al cuarto chukker con Dubai 7-5 arriba, cuando llegó la reacción de Facundo y de King Power Foxes. En los 14 minutos finales metió un 5-3 para forzar el alargue.

Allí, en el suplementario, hubo algunas controversias por una falta no cobrada para Dubai de Gonzalo Pieres a Mac Donough que podría haber cambiado la historia. Pero Facundo aprendió la lección. El US Open fue un golpe duro y aprendió que los partidos se manejan jugada por jugada. Y sabe, también, que a la reina no se le toca el hombro. Nunca.

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