"Alex Sabella, ese tipo encantador"

Un joven Alejandro Sabella, durante su etapa como jugador
Un joven Alejandro Sabella, durante su etapa como jugador Fuente: LA NACION
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10 de diciembre de 2020  • 01:00

Darren Smith recuerda aquellos años. "Era una época gris para vivir, desempleo masivo, vandalismo, sin dinero, arreglárselas como uno pudiera". Hasta que, de pronto, agosto de 1978, "apareció este tipo gambeteando rivales como si fueran jugadores de metegol". "Este tipo" es "Alex Sabella, el jugador más emocionante que jamás haya vestido la camiseta de Sheffield United, el jugador -dice Smith- que me hizo amar al fútbol". Smith es uno de los tantos hinchas en Sheffield que lamentaron siempre que en 1978 no haya arribado a la ciudad un tal Diego Armando Maradona, como era el plan original. Pero que estas horas recuerdan orgullosos al "Alex" que llegó en su lugar. "De medias siempre bajas y sin canilleras". Ambos, qué ironía, fallecidos en menos de dos semanas.

Gary Armstrong, gran sociólogo del fútbol inglés, me reenvía el capítulo "The alternative Maradona: Alex Sabella", que escribió en su historia oficial sobre el club de Sheffield, la ciudad que creó en 1858 las primeras reglas del fútbol en Inglaterra, cuna que habría recibido entonces orgullosa al Maradona de 17 años anunciado como rey futuro. Argentina no era un viaje fácil. A la tensa relación histórica por las Malvinas, se sumaba la futbolística, por las finales de Copas Intercontinentales Racing-Celtic y Estudiantes-Manchester United, además del Mundial '66. Ellos "piratas". Nosotros "animals".

Pero en 1978 Argentina acababa de coronarse campeón mundial, el fútbol inglés abría sus fronteras y Harry Haslam, manager de Sheffield United, viajó a Buenos Aires en busca de talentos. Su asesor era nada menos que Antonio Rattín, el primer jugador extranjero expulsado en la historia de Wembley, en el caliente Inglaterra 1 - Argentina 0 del '66. El capitán que creaba la leyenda de haber estrujado el banderín de la Union Jack y sentado en la alfombra real para protestar su expulsión.

Crédito: @EdelpOficial

Rattín le habló a Haslam de Maradona. ¿Qué hubiese sido de Diego si iniciaba su carrera europea en un club inglés histórico pero que estaba sin dinero, en Segunda división y en medio de una ciudad obrera en crisis y que dos años antes había recibido a refugiados chilenos que escapaban de la dictadura de Pinochet? Las versiones aquí difieren según quién la cuente. John Garrett, actual director del Museo de Sheffield United, dio la suya semanas atrás, cuando murió Diego. "Haslam estaba hipnotizado por Maradona" y acordó pagar 150.000 libras esterlinas. Pero esa misma noche, afirma Garrett, "un miembro de la policía militar" golpeó la puerta de la habitación de Haslam. Eran años de dictadura y operativos y negocios por izquierda. Según Garrett, a Haslan le pidieron 150.000 libras más. El problema ya no era el dinero ni la coima (los dirigentes de Sheffield "no eran metodistas devotos", ironiza Armstrong en su historia), sino el miedo.

Rattín llevó entonces a Haslan al Superclásico en la Bombonera. "Era como caminar con Cristo", contaría sobre Rattín el periodista Tony Pritchett, que formó parte de la comitiva inglesa. Boca ganó 1-0, pero Mario Zanabria, que era el objetivo central, terminó siendo desplazado por Sabella, que costó 160.000 libras, fichaje record para Sheffield. Salario de 110 libras por semana, más premios, casa en Waterthorpe, Volkswagen Scirocco y los muebles de Argentina, incluídas aspiradora, lavadora y un televisor Ferguson de veinte pulgadas, blanco y negro.

Fuente: Reuters - Crédito: Kai Pfaffenbach

"El United" (así le dicen) lo presentó un sábado de mañana en el estadio de Bramall Lane. El periódico local tituló "Viva Sabella". La venta callejera incluía el slogan "Jesús salva, pero Sabella anota de rebote". Armstrong y otros hinchas rompieron diarios y saludaron su aparición tirando papelitos, como habían visto que sucedía en el Mundial 78. Recibimiento a la Argentina que se repitió en el debut ante Leyton Orient. "Nunca fue muy espectacular para ser honesto, pero la idea estaba allí", me dice Armstrong.

El problema no fue Sabella, sino el United. "Es como tener a Maradona en un equipo de pub dominical", escribió un diario. "Alex -sigue Armstrong- era diferente a cualquier jugador jamás visto con los colores de Sheffield United. Sin canilleras, con las medias bajas, habilidad para el primer toque, control cercano, visión. Estaba treinta segundos por delante de sus compañeros". El equipo, por primera vez en su historia, cayó a Tercera y en el último de sus 76 partidos oficiales en el club, Sabella se despidió con una dura derrota 4-0 en cancha de Hillsborough ante 50.000 personas, récord para la categoría. Pero todos, ex compañeros y foristas en los diarios, recuerdan con amor el paso de "Alex, el Mago". Tony Kenworthy, capitán de aquel equipo y anfitrión de "Alex" en los primeros meses, quedó "devastado" por la muerte de ese "tipo encantador, cálido y entrañable". Armstrong cierra su mensaje en mi correo electrónico repitiendo el viejo título de diario del día de la presentación: "Viva Sabella".

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