

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


Rodolfo Arruabarrena es el nuevo entrenador de Boca. Juan Román Riquelme, presidente del club, contactó al exlateral izquierdo para que sea el reemplazante de Claudio Ubeda y el Vasco aceptó aunque luego se tomaron unos días para resolver detalles contractuales, del armado del cuerpo técnico y de convivencia en el día a día. Firmará un contrato por 18 meses, hasta diciembre de 2027. El presidente se manejó en silencio (como la mayoría de las veces que tomó una decisión clave en su gestión), pero en esta oportunidad se movió rápido de cara a un segundo semestre de 2026 que tendrá una agenda cargada de obligaciones.
Este viernes, el entrenador llegó a la Argentina desde España, donde reside, y habló con la prensa que lo esperaba en el aeropuerto de Ezeiza: “He aceptado porque estoy convencido que hay un buen plantel, habrá algunas bajas, algunas altas, pero confío en los jugadores que están, sino me quedaba en mi casa con mi familia”, dijo, con el gesto sereno. “Un jugador de Boca tiene que tener personalidad. No tiene que ser ni tan viejo ni tan joven ni ser técnico ni ser no técnico, creo que hay jugadores con personalidad, algunos no han tenido un buen semestres, esperamos poder potenciarlos y con la llegada de jugadores que nos darán un salto de calidad”, sumó, a propósito de lo que hereda de manos de Claudio Ubeda.

El Vasco, de 50 años, vuelve al país luego de diez años. Surgido de las divisiones xeneizes (desde los 11 años), disputó 178 partidos y convirtió 17 goles, ganando además 3 títulos: el Apertura 98, Clausura 99 y la Copa Libertadores 2000, en donde se destacó particularmente en la primera final ante Palmeiras, de Brasil, anotando dos goles para la igualdad 2-2 en la Bombonera. Como entrenador le tocó reemplazar en 2014 a Carlos Bianchi y estuvo hasta 2016, conquistando dos títulos: el campeonato 2015 y la Copa Argentina 2015.
“No pensaba en volver ahora a la Argentina, salvo que sea una oferta imposible de rechazar. Bueno... apareció Boca”, les habría dicho Arruabarrena a sus familiares y allegados.
🚨 🔵🟡 ÚLTIMO MOMENTO: ARRUABARRENA LLEGÓ A LA ARGENTINA PARA SER EL NUEVO DIRECTOR TÉCNICO DE BOCA
— TyC Sports (@TyCSports) June 12, 2026
El Vasco habló tras su arribo al país para terminar de definir el arranque de su segundo ciclo al frente del conjunto Xeneize: "ESPERO PODER ESTAR A LA ALTURA Y RESPONDERLE A LA… pic.twitter.com/FTPvwqUTK8
Como entrenador condujo a Boca en 75 partidos, de los cuales ganó 47, empató 13 y perdió 15, con su equipo anotando 122 goles y recibiendo 57. Así como logró dos estrellas y le ganó un amistoso de verano a River 5-0, también lo marcaron derrotas importantes, como las eliminaciones con River en la Copa Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015 (la noche del gas pimienta y el partido suspendido en el entretiempo, en donde el Vasco se peleó con Rodolfo D’Onofrio en pleno campo de juego), también la Supercopa 2016 ante el San Lorenzo de Pablo Guede, en donde cayó 4-0. Se fue tras perder con Racing por la quinta fecha del torneo local, el 28 de febrero de 2016.
Su carrera continuó en el exterior, con pasos por Al-Wasl (Emiratos Árabes Unidos), Al-Rayyan (Qatar), Shabab Al-Ahli (Emiratos Árabes Unidos), Pyramids (Egipto), Al-Taawoun (Arabia Saudita) y la selección de Emiratos Árabes Unidos, en donde no logró la clasificación al Mundial de Qatar 2022.

Claudio Ubeda tenía contrato hasta el 30 de junio, pero Riquelme decidió finalizarlo antes para tener más tiempo de resolver su reemplazante. Había heredado la conducción del equipo tras el fallecimiento de Miguel Russo, pero los traspiés en los torneos Clausura 2025 y Apertura 2026, sumado al golpazo por la eliminación en la Copa Libertadores 2026 (ahora deberá jugar Sudamericana) condicionaron aún más una renovación que tampoco había tenido mucha fuerza, ni siquiera en los mejores momentos.
Se habían mencionado los nombres de Antonio Mohamed y Néstor Lorenzo, pero ambos estaban con trabajo: el Turco acaba de ganar su quinto título en un año y medio con Toluca de México, mientas que Lorenzo va a dirigir a Colombia en el Mundial y sus tiempos no coincidían con los del plantel xeneize, que el 18 de junio deberá volver al trabajo en el predio que Boca tiene en Ezeiza para realizar la pretemporada. Por delante, tendrá como objetivos la Copa Sudamericana, el torneo Clausura, la Copa Argentina y la Tabla Anual, que desde 2025 entrega también un trofeo.

La elección de Arruabarrena tiene también un costado emocional. Riquelme había sido bastante crítico (desde afuera) de su primera gestión como DT, bajo la gestión de Daniel Angelici. Todavía sin pensar como presidente de Boca, o vislumbrándolo como algo lejano, veía desde un móvil para los canales de TV las cosas más sencillas de las que luego le resultaron ser desde el sillón de Brandsen 805. Eso había generado algún distanciamiento pero -aún con vaivenes- mantenían una buena relación por los tiempos compartidos en Boca y en España.
Luego de varias apuestas fallidas como las de Jorge Almirón, Diego Martínez, Fernando Gago y Claudio Ubeda, Riquelme necesitaba un nombre que genere, al menos desde un principio, algo de tranquilidad. La Bombonera fue un hervidero con los últimos tropiezos deportivos, pidiendo “que se vayan todos” y, por primera vez, poniendo en el nombre y apellido del presidente las principales críticas, reclamándole no sólo la falta de campeonatos sino también la poca identificación que el equipo generó en las tribunas con su juego desde las elecciones de los entrenadores y los refuerzos.
Arruabarrena es un hombre del riñón xeneize, es querido por los hinchas y respetado, aunque no haya aparecido en los primeros lugares de las encuestas para regresar ahora. Y siempre fue muy respetuoso a la hora de comunicarse con futbolistas propios y rivales, sean colegas, dirigentes o futbolistas. Incluso en la época de mayor división entre Palermo y el actual presidente de Boca buscó ser “equilibrista” con la mira en el bien común, tender puentes para que los egos queden de lado en beneficio de lo colectivo.

Otro mérito: no le dirá todo que “sí” a Riquelme. El Vasco es un hombre de personalidad y en esta etapa quiere tener injerencia en las incorporaciones y las bajas (ya empezó a tenerlas), y quiere mantener un contacto directo con el presidente, por más que algunas cosas del día a día se puedan hablar con Marcelo Delgado. Hasta ahora, Riquelme se manejó de una manera distante, casi sin diálogos con los entrenadores, salvo cuando hacía bajar del micro a un plantel o cuando irrumpía en un vestuario para felicitar o arengar. Y, después de tener una decisión casi unilateral el dirigente en materia de refuerzos, parece que en esta nueva etapa, estaría más abierto a escuchar las voces del nuevo cuerpo técnico.
Boca vive presionado por el éxito, por los más de tres años sin títulos, pero la llegada del Vasco pondría un freno a tanto rechazo generalizado, lo dejarían trabajar. Hasta muchos entienden que merecía una segunda oportunidad en el banco. Pero con las elecciones a la vista y teniendo en cuenta que en 2027 podría ser el último intento de Riquelme en ganar la Copa Libertadores como dirigente... Es una apuesta que quizás no genere un total consenso pero sí evita la oposición. Y sin perder de vista que Boca ni siquiera está clasificado todavía para el principal certamen internacional del próximo año...
Pero Arruabarrena había llegado en su primer ciclo con Daniel Angelici como presidente (un rival fuerte de Riquelme) y en las últimas horas hasta Mauricio Macri había mencionado al Vasco como uno de sus candidatos para este momento: “Si tuviéramos un club serio, conducido por una Comisión Directiva seria, el nuevo DT no podría dejar de salir de Barros Schelotto, Palermo, Tevez o Arruabarrena. Esos son los cuatro que están en condiciones de dirigir a Boca, son nuestros ídolos, aman a Boca", había dicho el presidente más ganador de la historia del club con 16 trofeos.
Riquelme llamó a Arruabarrena hace unos días. Faltaban resolver detalles del contrato y la conformación de su cuerpo técnico, que volverá a contar con Diego Markic -su principal ayudante de campo) y también lo acompañará el preparador físico Gustavo Roberti. También se sumarán Amr Mokhtar, de Egipto, como segundo ayudante de campo (coincidieron en Pyramids FC) y Juan Gobet como tercer ayudante de campo y analista de videos.
“En Boca te tenés que aislar de lo externo, tratar de hacer hincapié en el grupo y en lo que es el día a día. Pero bueno, soy un bicho raro también. Soy tranquilo, muchas veces mi tranquilidad va por dentro. Pero en Boca tenía la experiencia de que había jugado muchos años, salí de ese club y sabía cómo me tenía que comportar y cómo tenía que resolver algunas situaciones que hemos tenido que resolver y que no han salido a la prensa, por ejemplo. Y eso habla bien de nuestra parte, la parte del club y de los involucrados en ese momento”, decía Arruabarrena en declaraciones al portal Planeta Boca en marzo de este año, cuando todavía Ubeda estaba como DT y él no pensaba en regresar a la Argentina.
Arruabarrena tendrá la revancha que empezó a desear no bien se fue de Boca la primera vez. Un DT querido por todo el ambiente del fútbol y con la personalidad suficiente para saber decirle que “no” a Riquelme por el bien colectivo cuando la situación así lo requiera. Sabe que cuenta con un plantel interesante al que ya empezó a hacerle retoques y buscará terminar de moldear a su medida.



