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QUITO (De nuestros enviados especiales).– Hoy, como el 2 de junio de 1996, Diego Maradona volverá al estadio Atahualpa. Eso sí, en funciones muy diferentes. Aquella vez, en uno de sus tantos paréntesis en su etapa como futbolista, ocupó una de las cabinas como comentarista televisivo de la victoria de Ecuador frente a la Argentina por 2 a 0. Fue un partido que pasó a ser recordado por la frase con que el DT Daniel Passarella trató de graficar las dificultades para jugar en la altura: "La pelota no dobla". La interpretación de ese concepto sería que, por la menor presión atmosférica que hay en los 2850 metros de la capital ecuatoriana, la pelota no toma el efecto que le intenta dar el jugador.
Desde entonces, las visitas de la Argentina a Ecuador por las eliminatorias se saldaron con diferentes resultados. Previo a todo esto, el único antecedente de un choque en Quito se remonta a la Copa América de 1983, con un empate 2 a 2.
No todo es incertidumbre y malas sensaciones para la Argentina en cada desembarco, en esta tierra andina. El 15 de agosto de 2001, se dio el gusto de sellar aquí la clasificación al Mundial 2002, con cuatro fechas de anticipación. ¿Una peculiaridad de ese cotejo? Lo dirigió el árbitro italiano Stefano Braschi. Era una época en la que el equipo de Marcelo Bielsa llevaba un ritmo insostenible para el resto de los rivales del continente. La Argentina se impuso por 2 a 0, con goles de Verón, con un remate desde fuera del área, y Crespo, de penal. Además de mantenerse Verón en el plantel nacional, la máxima demostración de vigencia se da en Javier Zanetti, cuyo récord de 132 presencias se nutre con su actuación en las últimas tres visitas a Quito, y hoy seguramente sumará la cuarta.
Bielsa, por entonces, destacaba lo mejor del grupo que conducía: "Más allá de las indiscutidas condiciones técnicas de cada uno, rescato el espíritu amateur que demostraron todos, algo que fue muy importante en estas eliminatorias". Ese equipo lo integraban, entre otros, Ayala, Sorin, Simeone, Ortega y Cristian González.
En las eliminatorias para el Mundial 2006, hubo un traspié en Quito. José Pekerman ya había reemplazado a Bielsa al cabo de la primera rueda. La doble jornada le proponía enfrentar a Ecuador y recibir cuatro días después a Brasil, examen al que el técnico le dio prioridad. Una alineación con varios suplentes perdió 2 a 0. Atajó Leo Franco y estuvieron Coloccini, Milito, Duscher, Galletti, Zanetti (por entonces era suplente), Maxi Rodríguez y Aimar; Cambiasso fue expulsado en el final. Pekerman, fiel a su mesura, decía después del encuentro: "No hay que ser tan drásticos en los análisis. No fue una gran actuación de uno ni una muy mala del otro". Y daba el argumento que es común a todos los que son superados en la altura: "Tuvimos problemas con el manejo de la pelota y eso afectó el orden".
Enseguida la Argentina tuvo la oportunidad de redimirse con un 3 a 1 a Brasil. Una victoria que adquirió más brillo porque significó la clasificación para Alemania. Para ese cotejo, Pekerman recurrió a sus primeras espadas: Riquelme, Crespo, Sorin, Ayala, Heinze, Abbondanzieri, Mascherano y Saviola.
Hoy, Maradona volverá al estadio Atahualpa con una responsabilidad mayor que dar opiniones en una transmisión de TV, como ocurrió en 1996. A diferencia de 2001 y de 2005, ni aquí ni frente a Brasil, en septiembre próximo, podrá asegurar matemáticamente la clasificación, aunque se jugará un alto porcentaje de ella.
1 triunfo logró la Argentina en cuatro partidos disputados, en Quito, en los últimos 26 años.


