El Mundial de 40 días puede romper un paradigma: ¿Lo que menos importa es quiénes arrancan como titulares?
Un Mundial no se gana sólo con tres o cuatro figuras, por más que haya individualidades que sean más determinantes que otras: en ese contexto, ¿qué pasa por la cabeza de los técnicos?
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Marcos Senesi se sumó a las prácticas de la selección. Su nombramiento generó en lugar del lesionado Balerdi especulaciones sobre si su elección tenía que ver con un cambio de esquema, una posible línea de 3 o simplemente una búsqueda del entrenador para reforzar las variantes defensivas. Los ojos estaban puestos en los tocados que necesitaban días de recuperación, pero no en los “lesionados” que deparará la competencia. El primero fue Balerdi y el plantel argentino espera que sea el último, pero si hay un deporte impredecible es el fútbol. Y un DT como Lionel Scaloni ya demostró estar un paso adelante de situaciones complejas que luego le puedan generar un dolor de cabeza.
Un Mundial no se gana sólo con tres o cuatro figuras, por más que haya individualidades que sean más determinantes que otras. Pero el mejor ejemplo es lo que sucedió en Qatar 2022. En el podio estuvieron Dibu Martínez, Julián Alvarez y Enzo Fernández o Angel Di María, pero... ¿quién va a cuestionar la importancia de Lionel Messi, Alexis Mac Allister, Gonzalo Montiel, Rodrigo De Paul o Nicolás Otamendi? Las firmas podrían seguir con Lautaro Martínez, Paredes, Cuti Romero, Molina, Acuña, Tagliafico, Lisandro Martínez, etc, etc. Hasta Paulo Dybala, que había llegado “tocado”, terminó jugando a cuentagotas pero con aportes claves. Con más razón: ¿importa tanto quiénes ahora arranquen como titulares con Argelia el martes? ¿O también será importante quiénes lo hagan en los últimos 20 minutos?

Las especulaciones periodísticas se actualizan minuto a minuto. ¿Y si la mejor forma de pensar el Mundial es con una mirada más amateur? En los campeonatos de Fútbol 11 amateurs, que proliferaron expandiéndose con cantidad de equipos y sedes por el país, todos los entrenadores quieren ganar, pero la amplia mayoría termina resolviendo con un carácter lúdico, en función de hacer participar a la mayor cantidad de jugadores. Pueden ser un grupo de amigos o un equipo que estén reunidos por una Facultad del ámbito educativo, un colegio o un equipo empresarial. Todos quieren ganar, pero también sentirse parte. Los DT de esos campeonatos rara vez arrancan el partido con el “equipo ideal”: pueden tener hasta 7 cambios y, si se terminan realizando todos, los once que finalicen jugando pueden estar a mucha distancia de los más destacados. Pero el carácter lúdico se impone sin necesidad de que el colectivo se resienta tanto: de esta manera, los técnicos pueden guardarse cartas “ganadoras” a la hora de hacer los “cambios obligados” y que el equipo siempre tenga un mix de potenciales destacados.
En el ámbito superprofesional no está ese carácter lúdico, pero aún así todos quieren jugar. Y los DT, entre ellos Scaloni, se ven obligados a planificar un final de partido con muchos cambios. A los cinco permitidos por el reglamento, también existe la posibilidad de una sexta modificación por choque de cabezas o en caso de ir a un alargue. Así, más de medio equipo del que comenzó terminará viendo el partido desde el banco.
Pero en la etapa de grupos este Mundial también tiene “condicionamientos” que pueden hacer crecer las rotaciones, valorar más los “cambios”. Primero, la evaluación física de cada jugador: no todos llegan igual y en la Argentina, si bien la mayoría pasó a estar disponible para del debut con Argelia, no es la misma situación el que viene de una larga inactividad que otro que puede llegar a resentirse de una lesión o aquel que llega con ritmo de competencia y en plenitud. Cada carta merece un análisis especial. ¿Más condicionantes? Las posibles sanciones: no sólo una expulsión, sino que en un Mundial dos amarillas activan una suspensión para no jugar el siguiente encuentro. El calor jugará su partido, la deshidratación puede llevar a un cansancio físico mayor de los habituales. Se vio en el último Mundial de Clubes, donde las pausas de hidratación, los ventiladores gigantes y las toallas frías no alcanzaban para frenar el desgaste físico y emocional. Otro ítem dentro de este punto: se está viendo una competencia con ritmo frenético, de ida y vuelta, donde las transiciones rápidas son mayoría, se ven más que aquellas selecciones que se buscan defender con la posesión de la pelota.

Un bonus track dentro del análisis. Si el partido va a un alargue o se define por penales, cabe la posibilidad que tres o cuatro de la “mejor lista de 5 ejecutores″ que todo DT tiene en su cabeza, ya no estén en el campo de juego. En las semifinales del torneo Apartura 2026, Nico Diez tuvo que rearmar una lista de ejecutores de penales que estaba lejos de la ideal. Argentinos perdió por la vía desde los 12 pasos ante Belgrano (que terminó siendo campeón) y tres de los futbolistas que fallaron (Gastón Verón, Gabriel Florentin y Enzo Pérez) casi no habían tenido participación en el semestre o sus aportes habían sido escasos, a cuentagotas. Los cambios que el Bicho había realizado durante el partido y el alargue le condicionaron el armado de la lista a la hora de los penales.
Al momento de escribirse esta nota, por la cabeza de Scaloni había algunas dudas con respecto al equipo para el debut con Argelia. Nicolás Otamendi o Lisandro Martínez como segundo central; Facundo Medina o Nico González en el lageral izquierdo, Julián Alvarez o Lautaro Martínez como centrodelantero; Almada o Palacios en la zona de volantes (sacando ventaja, en todos los casos, con los primeros mencionados, en ese orden). Y Dibu Martínez, tras la prueba con los guantes, estaría. La línea de 3 sería una alternativa para manejar durante los partidos.
Emiliano Martínez; Molina, Cuti Romero, Otamendi y Medina; De Paul Alexis Mac Allister y Enzo Fernández; Messi, Julián Alvarez y Thiago Almada sería el probable. Pero... ¿cambiaría tanto la fisonomía si en el lateral derecho apareciera Montiel? Más global: las dudas de Scaloni tendrían que ver más por la actualidad y, en realidad, porque alguna duda que no termine arrancando podría ser titular al partido siguiente. Lo que pasó con Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Julián Alvarez en Qatar 2022 sirve de ejemplo. No estaban en los planes de casi nadie, pero Scaloni tomó decisiones muy buenas.

Un DT en los torneos entre amigos de cada fin de semana hace varias modificaciones para involucrar a todos en las participaciones, sean con más o menos minutos; en el Mundial los técnicos aprovecharán los cambios de manera casi obligada, pero por otros motivos. Volviendo al comienzo y teniendo en cuenta todas estas variables que también jugarán ‘su’ partido en el Mundial: ¿Les conviene a los entrenadores arrancar con los mejores? ¿O deben asegurarse más -entre carteles luminosos que se levantan desde el sector del cuarto árbitro- encontrar un equilibrio para que el equipo nunca pierda su poderío global, ni siquiera cuando el partido vaya a un alargue o se tenga que definir por penales?

