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Durante mucho tiempo, las críticas más duras contra el arbitraje argentino tuvieron siempre un mismo origen: los clubes enfrentados políticamente con la conducción de Claudio Tapia. Diego Milito, de Racing; Stefano Di Carlo, de River, y Juan Sebastián Verón, de Estudiantes, fueron las voces más enfáticas. “Nos sentimos robados”, “el fútbol argentino está roto”, “esperemos que encuentren un límite en cuanto a la vergüenza”, “en vez de convocar a DT y capitanes, mejor revisen cómo dirigen y usan la tecnología, porque resulta muy obvio ya…”, fueron algunas de las frases que marcaron esa escalada.
Lo que cambió en los últimos días es de dónde empiezan a llegar las quejas. El malestar atravesó por primera vez con fuerza la frontera política de la AFA y empezó a aparecer también entre clubes y dirigentes que respaldaron durante años a Tapia. Primero fue Guillermo Barros Schelotto, técnico de Vélez, club presidido por Fabián Berlanga, un dirigente cercano al titular de la AFA. Tras el partido ante Riestra, el Mellizo irrumpió en una conferencia de prensa en la que no estaba autorizado a participar por haber sido expulsado para decir que le daba “tristeza” la manera en que los árbitros habían despojado a su equipo del triunfo y pedir directamente que Nazareno Arasa y Diego Ceballos, a cargo del VAR, no volvieran a dirigir a Vélez.
ENOJO TOTAL DE GUILLERMO 🔥
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) August 29, 2026
🗣️ "Me da MUCHA TRISTEZA que el partido no se haya resuelto en la cancha. Arasa y Ceballos tienen la responsabilidad de que Vélez no está puntero, merecimos ganar. El hincha merece que Arasa y Ceballos no dirijan más a Vélez ni en campo ni en VAR",… pic.twitter.com/93s4J2kkPE
La señal más fuerte, sin embargo, llegó desde Lanús. Nicolás Russo, un dirigente históricamente cercano a Tapia, no se limitó a cuestionar los arbitrajes: apuntó contra la conducción del área y pidió la salida de Federico Beligoy, de quien aseguró que “cumplió un ciclo”. Por el vínculo con Tapia y por la dureza de sus declaraciones, lo de Russo marca algo distinto: el malestar ya no viene solo de los clubes enfrentados con la AFA, sino también desde adentro del grupo de dirigentes que respaldó durante años al sajuanino.
Russo, el mismo que en 2018 motorizó una convocatoria de más de 50 dirigentes que recibieron con aplausos a Tapia en Ezeiza tras el fracaso en el Mundial de Rusia; el que en noviembre pasado compartió con él un palco en el Defensores del Chaco durante la final entre Lanús y Atlético Mineiro por la Copa Sudamericana, y cuyo club exhibió en el partido siguiente una bandera en la popular con la leyenda “Gracias Chiqui por acompañarnos”, avanzó mucho más allá de la protesta por un fallo puntual. Señaló abiertamente a Beligoy, director nacional de Arbitraje de la AFA desde 2018 y encargado de la evaluación, promoción y designación de los jueces.

“Nosotros no nos vamos de la AFA, pero la relación va a cambiar y estas cuestiones las vamos a plantear públicamente”, arremetió Russo, todavía molesto por una acción que pudo marcar el rumbo del partido que Lanús perdió ante Boca: una plancha de Leonardo Flores contra Sasha Marcich, a pocos minutos de iniciado el encuentro, por la que el Granate reclamó la expulsión. Sin embargo, Pablo Dóvalo en campo y Germán Delfino en el VAR consideraron que alcanzaba con la tarjeta amarilla.
De todos modos, Russo rápidamente amplió el reclamo. Advirtió que “esto le pasa a todos los clubes” y contó que él mismo le hizo saber al presidente que el problema arbitral termina golpeándolo también a él.
“Tapia volvió del Mundial 2022 con una imagen positiva altísima y en todas las canchas lo putean por los árbitros. Esto se lo he dicho a Chiqui: ‘Si no corregimos esto, estamos confundidos’. Porque el hincha, cuando ve que le están sacando un partido y no se toma ninguna medida, se enoja. El dirigente trata de sostener una relación, pero ya está. Tenemos a los mejores árbitros del mundo, pero hay un desmanejo que está provocando todo esto”, explicó en radio La Red.
Y fue todavía más directo al señalar dónde cree que debe empezar la restructuración: “Todo el mundo se cuida de hablar. Yo hoy lo digo claramente: tiene que haber un cambio y tenemos que empezar por Beligoy, que es la cabeza”.

El reclamo de Russo no fue el primero. En el último tiempo hubo otros dirigentes de clubes no enfrentados frontalmente con Tapia que alzaron la voz, aunque ninguno sostuvo después una posición de ruptura.
Uno fue Matías Mariotto, de Banfield, quien a comienzos de 2025, poco después de asumir, cargó contra los árbitros tras un partido ante Estudiantes dirigido por Sebastián Zunino, en medio de una seguidilla de fallos que consideraba perjudiciales. Tiempo después, sin embargo, se alineó con Tapia, justificó el título otorgado a Rosario Central y formó parte de la comitiva que acompañó al presidente de la AFA en la final entre River y Belgrano. También se lo vio en Estados Unidos durante el Mundial.
En noviembre de 2025, Abel Poza y David Garzón, de Huracán, se ausentaron de una reunión del Comité Ejecutivo de la AFA después del arbitraje ante Barracas Central que dejó al Globo afuera de los playoffs del Apertura. El club cuestionó los dos penales que Nicolás Gariano sancionó a favor del Guapo y también la actitud del árbitro, que después del partido invitó a pelear a Frank Kudelka, técnico de Huracán.
Mario Leito, de Atlético Tucumán, también puso el grito en el cielo por el arbitraje de Fernando Espinoza ante Instituto, pero recibió una fuerte reprimenda en redes de Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y terminó bajando el tono. Poco después, además, fue junto con Daniel Vila uno de los principales impulsores del paro del fútbol argentino en rechazo a lo que denunciaban como una persecución judicial y mediática contra Tapia.

La diferencia con Russo es que esta vez el reclamo fue más allá de un árbitro o de una acción específica: apuntó directamente contra quien conduce el arbitraje y además dejó una advertencia política.
Habrá que ver si el presidente de Lanús queda como una excepción o si otros dirigentes también se animan a decir en público lo que hasta ahora se hablaba puertas adentro. Porque las críticas al arbitraje ya no llegan solamente desde los clubes enfrentados con Tapia: también empiezan a aparecer entre algunos de los que estuvieron siempre más cerca.

