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En su segundo partido de los amistosos de la fecha FIFA, en el estadio Monumental, la selección argentina se impuso por 7 a 0 sobre un juvenil Burkina Faso, en un choque que le sirvió a Lionel Scaloni para ver a otros intérpretes y seguir probando variantes. Luego del encuentro, Scaloni se refirió al caso del conjunto africano, que pasó un puñado de horas por nuestro país, sin descanso ni planificación, al borde del papelón.
El plantel de Burkina Faso pasó una verdadera odisea en la previa del partido. El equipo llegó a Buenos Aires el mismo sábado, horas antes del comienzo del encuentro, luego de un largo viaje que puso en duda hasta último momento la realización del amistoso. A pesar de todas esas dificultados y del escaso tiempo para descansar, los futbolistas decidieron presentarse y jugar ante la Argentina. Fueron 7 goles, pudieron ser muchos más. La jerarquía y el descanso fueron algunas de las claves.
“A Burkina Faso agradecerles, a los que han venido. Es de agradecer el esfuerzo que han hecho, dignifican el fútbol. Intentamos jugar el partido como si fuera una final, para que sean respetados. Les agradecemos enormemente el haber venido porque se podían haber quedado y el partido suspendido. Es muy rescatable lo que han hecho. Un vuelo tan largo, llegar a la hora que llegaron y jugar no es fácil”, sostuvo el conductor de la selección nacional.

La historia no terminó allí. El plantel llegó este lunes a Uagadugú, la capital, y fue recibido con todos los honores. Un protocolo conmovedor. La ministra de Deportes, Juventud y Empleo, Annick Pikbougoum/Zingué Ouattara destacó la actitud del plantel. “Estamos orgullosos de ustedes. Han protagonizado un hecho histórico, un acto patriótico. Más allá del resultado, vemos una victoria porque pudimos afrontar el desafío y cumplir con nuestra palabra. Gracias por haber estado presentes cuando el país los necesitaba”, sostuvo.
Los jóvenes fueron recibidos en el aeropuerto y hasta fueron condecorados. Todo un acontecimiento para ese país, todo lo contrario al bochorno que debió pasar el subcampeón del mundo frente a un adversario débil, cansado y lejos de su status.
La travesía duró unas 12 horas. Un juvenil equipo africano, sin el DT ni sus principales figuras, llegó y jugó un partido poco común, entre selfies e incredulidad, en el Monumental y frente al subcampeón del mundo. Que hizo lo que quiso. Y se fue a la madrugada, víctima de un operativo que rozó el papelón.

La incertidumbre terminó apenas unas horas antes del partido: la delegación de Burkina Faso aterrizó este sábado a las 15.43 en Ezeiza para enfrentarse desde las 21 con la selección argentina, después de un viaje caótico que la mantuvo varada durante varios días en Casablanca, Marruecos. El seleccionado africano llegó apenas cinco horas y 15 minutos antes del comienzo del amistoso, tras 11h 42m de viaje para completar 9231 kilómetros en un Airbus A 330-203.
En esa visita exprés, la delegación se dirigió del aeropuerto al hotel en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para un almuerzo tardío, mientras la utilería era enviada directamente al Monumental. La Federación Burkinesa de Fútbol reconoció antes del viaje que el entrenador Amir Abdou (vino otro, al final) debió afrontar el compromiso “sin varios de sus jugadores clave, ausentes en el viaje” y confirmó que debió recurrir a jóvenes para completar el plantel. Además, calificó el encuentro como “una gran oportunidad” para ellos.
El plantel descansó unas horas (como pudo), apuró un almuerzo ligero y rápidamente llegó al Monumental, a las 19.22, mucho antes que el arribo del subcampeón del mundo. Pisó la cancha a las 19.31, entre sonrisas y fotos. Escuchaban música y retrataban la magnitud del escenario. Se les notaba en las caras: no lo podían creer.
Al final, hubo una ovación para el conjunto africano. Vino uno solo de la lista original (Bebel Doumbia) y el entrenador fue Moussa Sanogo, no el principal. Por eso se magnificó su regreso.



