En el fútbol argentino es imposible completar el álbum

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
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20 de enero de 2019  • 23:59

La Superliga comenzó a saldar asteriscos. A pagar daños ajenos, lluvias torrenciales y las desprolijas reprogramaciones que la Conmebol provocó con la final de la Libertadores . El relanzamiento traerá nuevas jaquecas por superposición de partidos y calendarios apretados. El verano futbolístico pasó como un relámpago. No se recuerda en los últimos tiempos un reinicio tan exprés. Volvió el torneo local, se asoma la Copa Argentina y muy pronto se sumarán la Sudamericana y la Libertadores. Sobredosis de fútbol cuando no hace tanto el almanaque solo se reservaba estas fechas para la pretemporada.

No es otro campeonato, pero al primer golpe de vista le cuesta reconocerse frente al espejo. Tanto que en los clubes hay seis entrenadores diferentes a los que estaban trabajando a pocos días de Navidad. Con la bienvenida para los extremos generaciones de Hernán Crespo y el uruguayo Julio Comesaña, con el viaje de Diego Dabove de Mendoza a la Paternal para hacerle lugar en Godoy Cruz al debutante Marcelo Gómez, y con el desembarco de Mohamed para darle algunos puntos de sutura al Globo herido por la polémica partida de Alfaro a Boca.

Cambiaron demasiados rostros. El álbum de figuritas se rompió en pedazos. Ya no está Nicolás Navarro en el arco de San Lorenzo. Tampoco se los verá a Maidana, Magallán, ‘Pity’ Martínez, Cardona, Maximiliano Meza, Gigliotti, Marco Ruben, Gustavo Bou, Bordagaray y Cristian Espinoza, entre varios. Tampoco al pibe Leonardo Balerdi, al que la fábrica de Boca solo crió para convertirlo en una montaña de euros. Todos eligieron salir de la Argentina. Y en los próximos días habrá más sellos en los pasaporte, porque las novelas de Nández y Barrios prometen nuevos capítulos. Pocos, muy pocos, decidieron entrar nuevamente al país en un devaluado mercado de incorporaciones. Regresaron Marcone, Monetti, Lucas Barrios, Hauche, Alione y Maximiliano Rodríguez, de vuelta en su casa rojinegra. El dólar a $37,58 reconfiguró el escenario.

Después, los pases migratorios se encargaron de completar la metamorfosis. Papa Noel dejó camisetas nuevas fronteras adentro. Cvitanich a Racing, Marcos Díaz a Boca, Pablo Pérez a Independiente y el ‘Pulguita’ Rodríguez a Colón como traspasos estelares. Escoltados por Peruzzi a San Lorenzo, Rinaudo a Central, Leandro Fernández a Vélez, Meli a Belgrano y Zuqui a Colón. Y varios más y los que todavía llegarán. ¿Seguro que se reinició el mismo torneo o desembarcó otro? Lo único que puede garantizar el fútbol argentino es su apasionante desconcierto. Figuritas traicioneras.

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