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Renovación. La palabra que más se escuchó por estos días en torno a Lionel Scaloni y la selección, y también la que mejor define el momento que atraviesan el entrenador y su equipo. El verbo del que deriva tiene varias acepciones que parecen encajar justo en esta nueva etapa: hacer como de nuevo algo, o volverlo a su primer estado; sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra de la misma clase; dar nueva energía a algo, transformarlo. El técnico parece decidido a llevar varias de esas ideas a la práctica en el inicio de la era sin Lionel Messi, quien si bien tendrá su partido despedida el martes ante Benín, no formó parte de la convocatoria para los encuentros frente a Bolivia y Burkina Faso y ya cerró su ciclo con Argentina.
En el 4-0 ante la Verde, en Córdoba, hubo cinco debutantes, y el sábado, frente a los africanos, posiblemente haya algunos más. Scaloni ya había recorrido un camino similar en 2018, cuando asumió después del Mundial de Rusia: apostar por los jóvenes, renovar nombres y bajar considerablemente el promedio de edad. Otra muestra de que, mientras avanzan las conversaciones por su contrato, ya trabaja con la mira puesta en 2030.

Frente a Bolivia, el técnico siguió el partido de pie, al borde del campo de juego, pero casi no dio indicaciones. Se limitó a arengar a los más chicos y, por sobre todas las cosas, a observarlos. Román Vega, de 22 años, fue titular en el lateral izquierdo; después ingresaron Ezequiel Fernández (25), Santiago Simón (24), Leonel Flores (19) y Valentín Gómez (23). Y no fueron los únicos a los que les dio lugar: Valentín Barco (22) y Franco Mastantuono (19) también sumaron minutos, mientras Nicolás Paz (22), Agustín Giay (22) y Gianluca Prestianni (20) jugaron desde el arranque.
El cambio generacional también se advierte en los números. El plantel que obtuvo el segundo puesto en el Mundial era el noveno más añejo de la competencia, con un promedio de edad de 29 años, mientras que los 11 que salieron a la cancha ante España en la final llegaban a 30. Contra Bolivia, en cambio, los titulares promediaron 25,9; y si se toman también los que ingresaron y quienes quedaron en el banco, el número baja todavía más: 25,3.

La misma tendencia se vio al comienzo del ciclo. En su primer partido, el triunfo 3-0 ante Guatemala, Scaloni empezó a renovar el plantel y llevó la media de edad de los 29,5 años que tenía la formación ante Francia en Rusia a 24,2.
“Creo que para cualquier entrenador es ilusionante hacer debutar a un jugador, y más todavía en la selección, porque uno se da cuenta de todo lo que eso les genera”. Para nosotros es un orgullo darles la oportunidad, creemos que es el momento ideal para que puedan disfrutar de su convocatoria, sabiendo que antes jugar con esta camiseta no era tan fácil y costaba un poco más. Es un buen momento para explotar su potencial”, contó Scaloni. En 105 partidos, 70 futbolistas tuvieron su bautismo en la selección bajo su conducción, de los cuales 21 llegaron después a disputar al menos un Mundial.

A la hora de poner en la balanza los argumentos a favor y en contra para decidir si seguir o no, el material futbolístico nunca estuvo entre sus mayores preocupaciones. Le inquietaba más la manera en que debía reorganizar el grupo, cómo comunicarles a algunos históricos que dejarían de ser tenidos en cuenta, el cambio de capitanía después de Messi y hasta una nueva dinámica de trabajo. Pero nunca dudó de que hubiera futbolistas para construir lo que viene. Incluso algunos de los integrantes de esta nueva camada, como Mastantuono, Prestianni o Giay, tuvieron posibilidades concretas de meterse en la lista para el Mundial y quedaron afuera recién en el corte final. Y ahora, con más tiempo y menos urgencias, tendrán otra oportunidad.
No todos los que estuvieron en aquel inicio del proceso, tras la salida de Jorge Sampaoli, lograron mantenerse, pero varios de los que se sumaron en esos primeros meses terminaron siendo importantes en los años siguientes. Gerónimo Rulli tenía 26 años al debutar y Exequiel Palacios, 19. Poco después llegaron Rodrigo De Paul, con 24; Juan Foyth, con 20; Lisandro Martínez, con 21, y Gonzalo Montiel, con 22. Todos se mantuvieron durante varios años en la selección.

Todavía quedan dos futbolistas de esta citación que ya habían sido citados anteriormente y aún no tuvieron su estreno: Matías Soulé (23) y Santiago Castro (22). Los dos podrían tener minutos este sábado ante Burkina Faso, en el Monumental, antes de que el cuerpo técnico vuelva a utilizar una formación con más titulares frente a Benín, en el último partido de Messi.
Entre todos esos jóvenes, incluso, hay uno que ya empieza a dar un paso adelante: Nicolás Paz. El volante, que debutó en octubre de 2024 y llegó al Mundial con apenas ocho partidos en la mayor, fue uno de los mejores ante Bolivia, convirtió su segundo gol con la camiseta argentina y comenzó a demostrar que, todavía con mucho camino por recorrer, puede transformarse en uno de los jugadores distintos de esta reconstrucción.

“El papel de Nico (Paz) es importante, como el de Franco (Mastantuono), Prestianni y los chicos que vienen de atrás. Ya estuvo en el Mundial, lleva tiempo con nosotros y tiene un nivel alto. Nos da otra cosa que Franco, por ejemplo, que es más eléctrico y de banda”, explicó Scaloni.
El contexto, además, juega a favor. El camino hacia el próximo Mundial tendrá una ventaja: Argentina ya está clasificada por ser una de las sedes del partido inaugural. Eso hará que durante 2027 y el primer semestre de 2028, hasta la Copa América, el entrenador pueda rearmar la estructura del equipo y darles rodaje a los más nuevos sin la urgencia permanente del resultado ni la obligación de una eliminatoria.

Durante el último Mundial no tuvo ese margen. Allí, por ejemplo, pretendía darle más minutos a Paz, pero la exigencia y lo cerrado de los partidos fueron postergando esa posibilidad. Lo mismo ocurrió al momento de armar la lista.
El cambio ya está en marcha, con varios puntos en común con aquel comienzo de 2018, cuando Scaloni apostó por los jóvenes y terminó formando una de las mejores selecciones de la historia, con Messi como líder. Tiene tiempo, variantes y un nuevo desafío por delante.


