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En el estado de dispersión en el que se encuentra Boca aparecen debilitados, y hasta despreciados, algunos de los pilares que servían de apoyo a lo que tenía pinta de ser un proyecto deportivo y futbolístico. ¿Dónde quedaron los juveniles que surgían como el recambio genuino de la vieja guardia? No hay que olvidar que esos jóvenes contribuyeron decididamente a la obtención del Apertura 08. ¿Es posible que un mal semestre, en el que las responsabilidades están muy repartidas, haya barrido con lo que era el orgullo y un punto de distinción del club? ¿Tan poca es la paciencia y convicción para apuntalar lo que había sido una seña de identidad?
En este momento de supuesta reconstrucción, en el que Bianchi debe justificar su función de manager y Basile prepara el desembarco, varios de los juveniles que asomaban como el futuro de Boca ocupan un lugar relegado o aparecen como moneda de cambio. La llegada del Coco refuerza esta impresión. Es un técnico al que le gusta verse rodeado de jugadores "hechos", de comprobada trayectoria. No es la clase de conductor que pone un ojo en las inferiores o se fía de la juventud. Ya lo demostró en su primer y exitoso ciclo en Boca, cuando consiguió que le contrataran al Cata Díaz, Insúa, Bilos, Krupoviesa y Marino, además de concretar los regresos de Ibarra y Battaglia. Ahora, Basile vuelve no sin antes dejar sobre la mesa de los dirigentes una lista con importantes refuerzos.
En la campaña del último título local, Viatri fue el goleador y cubrió más que dignamente el lugar de Palermo. De ese primer plano pasó a la oscuridad y a una posible transferencia a Italia que no termina de resolverse y tiene todo el aspecto de una salida forzada. Abbondanzieri salió a pedir por la continuidad de los arqueros Javier García (titular desde que Ischia marginó a Caranta y hasta que se lesionó en la final del triangular contra Tigre) y Ayala. ¿Hay lugar en el nuevo Boca para el Pochi Chávez, el volante encarador y desequilibrante que hizo uno de los goles en el 3 a 1 a San Lorenzo en el triangular decisivo? ¿No merece ser tenido en cuenta Gaitán, un zurdo con un margen de evolución suficiente para que supere las intermitencias que lo condicionan? ¿Acaso en las características de Noir no había un "pichón" de Palacio? ¿Tan pronto se van a olvidar de la explosividad de Mouche? ¿Tantos defensores aplicados a la marca tiene Boca como Roncaglia, como para pensar en transferirlo?
En la derrota (dura por la temprana eliminación en la Libertadores y el flojísimo Clausura), Boca reacciona con una huida hacia adelante, buscando golpes de efecto. Da la sensación de haber perdido el rumbo del que estaba convencido hasta no hace mucho.
