

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
“Luka Modric es historia”. Así resumen en el mundo del fútbol la figura del croata. Lo afirmaron luego de que hiciera un golazo agónico en el triunfo de Milan frente a Pisa, 2-1 por la Serie A. No tras romper algún récord. Porque no hace falta: su vigencia es la que impacta, porque se acentúa con actuaciones de este tipo (entre otras estadísticas sorprendentes) a sus 40 años. Lejos parece estar la despedida: hay un semestre por delante, un Mundial más y un análisis interno que puede llevarlo a jugar otra temporada más con el conjunto de la capital italiana.
Hacer una síntesis sobre lo que significa Modric para este deporte quedaría extenso. Gloria de Real Madrid, jugó una final de la Copa del Mundo -en Rusia 2018, cayendo ante Francia- y estuvo al borde de otra que le privó la selección argentina en 2022, ganó un Balón de Oro (con lo complejo que fue ser contemporáneo de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo) y su despliegue se recuerda, por ejemplo, desde el Mundial 2006. La edición de 2026, marcando una época preponderante en su selección, será -probablemente- el punto final de un camino jugando para su país que lo llevará a disputar un total de cinco mundiales (se perdió el de Sudáfrica 2010).
Siempre se afirma que Europa tiene una preparación física superior a otros puntos del mundo, lo cual exige estar “al día” si querés seguir perteneciendo. Lejos de escaparle a aquello, Luka lo sigue desafiando y lo pisotea jornada tras jornada. Por algo lo supieron apodar “Pony” hace muchos años por su físico pequeño pero resistente, visualizando qué sería de su trayectoria, además de su característico pelo rubio. Y también “Vinagre”, como lo bautizaron en su querido Madrid: tipo exigente con sí mismo y sus compañeros, y agrio ante la mínima derrota.
Este viernes exhibió una vez más su ambición. Cuando los Rossoneri estaban igualando de visitante, Modric se puso sobre la espalda (y sus finos pies) la obligación de ganar que los perseguía para mantener los cinco puntos de ventaja con el puntero y clásico rival, Inter.
Llegando a los 40 minutos de la etapa final, tomó el balón en tres cuartos de campo rival, metió un pase al área luego de trasladarla unos metros y, lejos de quedarse expectante, cambió el ritmo para encontrar la devolución del volante Samuele Ricci: fue más rápido que los cruces que intentaron los últimos defensores y, con esa cabeza diferente que planea cada movimiento varios tiempos antes, definió rápido a un ángulo con un remate de tres dedos. Delicadeza. Genialidad. Son escasos los “pibes de 40”, pero no hay dudas de que en la ciudad de Zadar en septiembre de 1985 nació uno.
Mientras que en España describen su golazo implorando que no decida retirarse jamás, en Italia ya naturalizan lo que ven desde mediados del año pasado y, a la vez, se desviven con sorpresa. Más allá del gol, su calma fue la que los asombró: “Con la clase y tenacidad de un campeón, Modric controló el partido en los últimos compases, cuando los toscanos saboreaban el punto inesperado. Dio un espectáculo y salvó el día con una jugada clásica de él”.
Justamente, el francés Christopher Nkunku, otra de las figuras de Milan, describió en las últimas horas lo que genera ser testigo diario de su juego: “Luka tiene un talento único. Realiza pases excepcionales que si yo los intentara dar, probablemente, me dislocaría la cadera. Es increíble que tenga 40, pero podría jugar hasta los 45 o 46″. Parece exagerado, pero Modric ya demostró que puede vencer cualquier apuesta en contra.
Actualmente es el tercer jugador de su equipo con más minutos disputados en la Serie A: en diciembre terminó siendo el que más jugó entre todos los futbolistas de la liga. De 26 partidos que afrontó Milan desde agosto, no jugó los 90 minutos apenas en dos ocasiones. Y se destaca en varias estadísticas del equipo: es el mejor pasador y lidera intercepciones, además de ser el segundo asistidor y que más balones recupera.

Su comodidad es otro motor, algo que expuso a la hora de explicar por qué eligió Milan tras dejar un legado en Madrid: “No fue fácil. Pasé casi la mitad de mi vida allí. Llegué con 27 años y me fui con casi 40. En un club que no tolera la mediocridad, permanecer tanto tiempo es increíble. Y ahora creo que estoy en uno muy cercano en reputación e historia. Una oportunidad adecuada”.
Su contrato caduca el 30 de junio, en medio de la cita mundialista. Sin embargo, la opción de una temporada más está incluida: en Italia dicen que Modric dará su veredicto tras lo que ocurra con su selección. Se trata del punto de inflexión de su vida: dar más shows competitivos o palpar el retiro.

