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En esencia, Daniel Bilos es, a los 25 años, el mismo que desde chiquito, en Pergamino, intentó convencer a sus padres de que lo suyo era el fútbol, que tenía como ídolo a Gabriel Batistuta y que soñaba con triunfar en Buenos Aires. Hoy, su destacada tarea en Boca, los tres títulos conseguidos en 2005 (el torneo Apertura, la Recopa y la Copa Sudamericana) y la convocatoria al seleccionado le marcaron una evolución meteórica, impensada para muchos. Pero él no se olvida de todo lo que le costó llegar y del sacrificio que hizo para tener su chance en un equipo de primera: "Cuando estaba en Banfield vivía en un departamento en Monte Grande con dos amigos (Leonardo Vázquez y Juan Quiroga). Hubo momentos duros y muchas veces la plata no nos alcanzaba. Yo lavaba los platos y teníamos que hacer malabares; por ejemplo, tener el botón apretado del horno con una cinta porque si no se apagaba y no podíamos cocinar. Entre los tres juntábamos 300 pesos y a veces comíamos un plato de fideos solos, porque no teníamos ni para la salsa", recuerda el grandote de 1,94 m, que empezó a destacarse en Banfield y luego explotó en la Bombonera.
Dejó atrás el colectivo 306 que tomaba para entrenarse en el Taladro por el Peugeot 206 color ladrillo. Aprendió a manejar hace ocho meses y, hasta hace poco, era un extraño en la ciudad, ni siquiera conocía el Obelisco. "Me pasó todo muy rápido", cuenta Bilos, por quien -según trascendió- Bayer Leverkusen, de Alemania, estuvo dispuesto a pagar 10.000.000 de euros.
-¿Cómo surgió el Bilos jugador?
-Como cualquiera que va a jugar a los clubes o en las inferiores. Por deseo, por lo que me gustaba desde muy chico el fútbol y por mi inclinación al deporte.
-¿Qué recordás de tus comienzos? ¿Quién te acercó?
-Fue en el año 2000. Yo tenía 20 años y jugaba en Sport de Pergamino, un club de liga de allá. Me vine a probar a Buenos Aires y tuve la suerte de que en Banfield me dieran la oportunidad. Gracias a Dios se dio todo para que llegue a Boca. Hice un solo año de inferiores y después ya salté a la primera de Banfield.
-¿Siempre quisiste ser jugador profesional?
-Sí, siempre quise ser jugador, era el único deporte que me gustaba. Después tuve un poco de suerte y por eso estoy en Boca.
-Empezaste tarde a jugar. ¿Por qué?
-Porque en el interior es un poco complicado decidirte a dar el paso y más que nada porque mis padres querían que primero terminara los estudios secundarios. Además, tenía los miedos lógicos de tener pocas oportunidades y de no poder rendir, ya que no cualquiera acepta una prueba a los 20 años. Los tiempos eran muy justos y prácticamente no tenía margen de error. Y eso que hoy debutan cada vez más jóvenes los jugadores... Un poco fue una excepción conmigo, porque ni yo hubiera imaginado este presente.
-¿Cómo fueron los primeros pasos?
-Arranqué como número 9 en Banfield y el primer año jugué bastante. Después, cuando asumió Luis Garisto, jugué poco y nada, y ésa fue una de las etapas más difíciles de mi carrera. Con la llegada de Julio Falcioni, que me cambió de posición, di un golpe importante.
-Hoy se te elogia porque gracias a tu altura podés aprovechar mucho el juego de la famosa pelota parada. En los comienzos, ¿en algún momento te jugó en contra eso?
-Sí, tuve que vencer el prejuicio del jugador grandote. Muchos me subestimaban por mi altura y más que nada en la posición de volante. Al principio tuve que luchar contra esto, pero siempre estuve confiado en que lo iba a lograr.
-Esa actitud y esa entrega potenciaron la reacción de la gente cada vez que tirabas un taco o una rabona.
-Sí, más allá de ser un jugador alto, sigo fiel a mi juego. Por más que me equivoque o no, dije que en Boca iba a seguir con el mismo estilo que venía mostrando en Banfield y cumplí.
Bilos arrancó muy bien y sorprendió a los hinchas con un ritmo arrollador (la chilena ante Gimnasia de Jujuy; los tacos y las rabonas ante Lanús; los goles a Tiro Federal, por citar algunos casos) y varios pases gol (fue el segundo asistidor del semestre, con ocho, detrás de Insúa, con diez), pero luego sufrió una neumonía que lo marginó de algunos partidos. Incluso, fue el jugador récord, el que más rápido ovacionó el hincha xeneize [fue el 24 de agosto de 2005, en la victoria por 3 a 1 ante Once Caldas, por la Recopa, en la Bombonera] en los últimos tiempos. Sobre el final del año volvió y dejó el alma en cada partido, aunque dio ventajas en lo físico.
-¿Hubo algo que te haya marcado en tu carrera?
-La posibilidad que me dio Banfield. Haber llegado tan grande, y la chance que me dieron Silvio Marzolini y Mané Ponce, hizo que yo pensara: "Ya que me dieron la posibilidad, la tengo que aprovechar". Ese fue el punto clave, porque sin eso jamás hubiera arrancado. Después llegaron los tres títulos con Boca, que fue algo único, distinto de todo; fue impresionante, pero si no me hubieran dado la chance en Banfield...
-¿Qué fue lo que más te sorprendió de Boca?
-La repercusión que tiene todo. Cualquier cosa que pasa, buena o mala, se magnifica mucho. Eso fue lo que más me sorprendió, al igual que el cariño de la gente. Es impresionante lo que se siente cuando jugás en la Bombonera.
-¿Cuál fue la mayor virtud del equipo?
-Entre todos luchamos y Boca fue protagonista de todo lo que jugó, más allá de haber ganado los tres títulos. Tuvimos momentos complicados como las derrotas con Colón y Arsenal, pero nos levantamos y terminamos jugando con un muy buen rendimiento. Sabía que teníamos muy buenos jugadores, pero que necesitábamos partidos para entendernos y lograr el funcionamiento que pretendía Basile.
-¿Qué sentiste al ser el primer jugador de este nuevo ciclo que ovacionó la hinchada de Boca?
-Eso nunca lo hubiera imaginado y menos que se haya dado tan rápido. Me sorprendió gratamente y estoy agradecido por todo lo que me hace sentir la gente de Boca.
-Por tus características de juego, tu entrega y tu actitud, ¿creés que naciste para jugar en Boca?
-Es muy difícil de determinar eso. Yo trato de hacer las cosas lo mejor posible y brindarme por la camiseta y el equipo como lo hace cualquiera de mis compañeros. Seguro que los rendimientos ayudan y que la gente te quiera es importante. Las cosas me salieron bien y por eso el reconocimiento de los hinchas.
-Entraste con el pie derecho. Podés dar algunos pases mal y la gente igual te apoya, mientras que otros todavía siguen en observación.
-Sí, tuve suerte de llegar a un plantel de muy buenas personas y que me ayudaron a acoplarme rápidamente.
-Cuando llegaste y viste que gastaron 10.000.000 de dólares con la calidad de jugadores que había, ¿pensaste que te iba a resultar más difícil ganarte un lugar?
-Sí, más allá de que todos sabíamos la competitividad que genera Boca y la calidad de futbolistas que tiene, está claro que no te podés relajar porque el plantel tiene varios jugadores por puesto.
-¿Después de los tres títulos las exigencias serán mayores?
-Jugar en Boca siempre te exige protagonismo, pero creo que ahora vamos a jugar mejor.
-¿Qué diferencias notás entre Falcioni y Basile?
-Es difícil de explicar. Cada uno tiene lo suyo. Sí los dos son muy frontales y en este caso Basile, que hace poco lo conozco, es un gran técnico, un hombre muy inteligente que conoce mucho de fútbol. Más allá de alguna diferencia puntual, son dos DT muy capaces.
-Antes, los hinchas de Boca preferían a Falcioni como DT. ¿Por eso a Basile le va a costar más ganarse la confianza de ellos?
-No sé. Tenemos que mantenernos al margen. El Coco tiene una gran trayectoria y nosotros confiábamos en que las cosas le iban a salir bien. Incluso los hinchas se lo reconocieron en el final.
-Basile te utilizó en las dos posiciones, como volante y delantero, ¿cuál te gusta más?
-Me siento más cómodo como volante, además no tengo la paciencia de un goleador en el área y el manejo de los tiempos como sí lo tiene Palermo. Puedo convertir, pero me siento mejor como volante.
-¿Te ves con chances de ir al Mundial?
-Está muy difícil porque la Argentina tiene muchos jugadores de gran nivel, pero yo voy a seguir trabajando duro y matándome en Boca para poder tener la posibilidad.
-¿Si Pekerman no te hubiera convocado, en este momento estarías con la camiseta de Croacia?
-No. Yo había pedido tiempo hasta fin de año para tomar la decisión, pero por suerte se me dio la convocatoria al seleccionado argentino y ya está. Más allá de lo que pase, si me convocan o no para el Mundial de Alemania, yo quería jugar para mi país.
-El jugador dice que tiene que "estar bien en el club para estar en el seleccionado". ¿Dependés de algo más para ir al Mundial?
-El Mundial está muy cerca, pero tuve la chance de estar y trabajar desde adentro. Igual eso no significa nada porque tiene que depender de mí. Si yo bajo en nivel será más difícil todavía. Soy consciente de eso y trato de estar tranquilo.



