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1º/1/1905:
La semilla de lo que hoy es Independiente fue plantada durante una reunión llevada a cabo el 4 de agosto de 1904, en la antigua calle Victoria (hoy, Hipólito Yrigoyen), de la Capital Federal. Ese atardecer, un grupo de cadetes de la tienda céntrica “A la Ciudad de Londres” se convocó para manifestar su disgusto por no permitírsele, por su juventud, practicar fútbol con el equipo de la casa. La rebelión de esos muchachos, entre los que estaban Rosendo y Marcelo Degiorgi, Luis Bassou y Nicolás y Antonio Cabana, gestó la idea embrionaria: fundar un equipo disidente, “independiente” de aquel. Nació, entonces, el primer nombre: Independiente Football Club.
Pero pasarían meses hasta que la fundación quedara formalizada. Más precisamente, el 1° de enero del año siguiente, cuando se convocó a una asamblea ratificatoria que, por falta de quórum, se difirió hasta el 25 de marzo. En ese encuentro histórico se definió que la fecha fundacional fuera la de la malograda asamblea.
19/1/05: Independiente juega su primer partido: iguala 2 a 2 con Atlanta, en la primitiva cancha de Gaona y la actual Donato Alvarez.
La primera camiseta de Independiente fue blanca, con un bolsillo azul en forma de escudo cruzado por dos líneas blancas y las iniciales I.F.C. Esa casaca se mantuvo hasta el 25 de junio de 1905, otra fecha significativa en la historia del Rojo. Ese día, el primer presidente, Arístides Langone, asistió a un partido en el que Nottingham Forest, de Inglaterra, vapuleó al poderoso Alumni por 6 a 0. Deslumbrado, el dirigente llevó a sus pares la idea de adoptar los colores del equipo inglés. “Parecían verdaderos diablos rojos”, dijo entonces Langone.
La aceptación general tiñó para siempre de rojo la camiseta de Independiente. Y además se decidió modificar el nombre primitivo y adoptar el de Club Atlético Independiente.
El peregrinaje de Independiente en busca de su destino definitivo comenzó, como se dijo, en aquella cancha de Gaona y Donato Alvarez. Pero entre 1905 y 1906 hubo varias mudanzas: a un terreno sobre la avenida San Martín, en la Paternal, a la intersección de Alvear y Tagle, en Palermo... Hasta que a fines de 1906 llegó el definitivo cruce del Riachuelo, hacia un predio ubicado en Manuel Ocanto al 600. El asentamiento final en la esquina de Alsina y Cordero llegaría en 1924.
1912: año del ascenso a primera división amateur, tras la escisión de la que surgió, primero, la Federación Argentina de Football, y tres años después, la Asosiación Argentina.
La primera gran conquista sobrevendría en 1922, de la mano de figuras como Zoilo Canaveri, Alberto Lalín, Luis Ravaschino y dos grandes: Manuel Seoane y Raimundo Orsi. Cuatro años después llegaría el segundo festejo, esta vez en forma invicta.
4/3/1928: Independiente inaugura su escenario actual, en Alsina y Cordero. Y lo hace con un enorme orgullo: se trata del primer estadio de cemento de América del Sur.
El surgimiento del profesionalismo corrió parejo con el de los grandes jugadores de Independiente. La década del 30 alumbró a tres notables delanteros, tres colosos de la historia del club: Antonio Sastre, dúctil, inteligente y versátil; el paraguayo Arsenio Erico, el eximio saltarín que con el tiempo sería el máximo artillero de la historia roja y del fútbol argentino, con 293 goles en 325 partidos, y Vicente “Capote” de la Mata, un explosivo gambeteador.
La de 1938 fue una formación que no se cansaba de hacer goles, respaldada desde el arco por el Tarzán Fernando Bello: fueron 115 en la temporada. El primer título fue la natural consecuencia de tanto poderío, y la gloria se repitió al año siguiente, en un torneo que dejó una fecha marcada para siempre: el 12 de octubre. Esa tarde, De la Mata marcó un gol inolvidable ante River en el Monumental, tras gambetear a cinco rivales. Una apilada memorable.
1948: el tercer título profesional, con cuatro puntos de ventaja sobre River, tras un final irregular: por una huelga de futbolistas, los equipos disputaron las últimas cinco fechas con jugadores amateurs.
La sucesión de nombres se hizo leyenda y perduró para siempre: Rodolfo Micheli, Carlos Cecconato, Carlos Lacasia, Ernesto Grillo y Osvaldo Cruz. Una delantera épica, tan formidable que Independiente la exportó íntegra al seleccionado nacional. El crack fue, sin duda, Ernesto Grillo, un gambeteador incontrolable y con un coraje singular. Su gol a Inglaterra (el 14 de mayo del 53, en la cancha de River), ya es un clásico histórico. Sin embargo, pese a semejante poderío, Independiente no conquistó ningún título en esa década.
1960: llega el cuarto título. El equipo había sumado cinco jugadores uruguayos: Leiva, Rolán, Douksas, Cacho Silveira y Méndez. Había que ser valiente para superar su defensa, formada en su última línea por los recios y expeditivos Rubén “Hacha Brava” Navarro y Tomás Rolán.
1963: quinto festejo, con hombres como Jorge Maldonado, Osvaldo Mura, Raúl Bernao, Mario Rodríguez, Raúl Savoy y el DT Manuel Giúdice.
La década del 60 gestó el mayor orgullo que Independiente agita desde su gloriosa historia: la mística copera, la tradición ganadora en las canchas de América y del mundo, que hasta nuestros días, en cantidad de títulos, no es igualada por ningún club del planeta. La primera consagración en la Copa Libertadores –también lo fue para el fútbol argentino– llegó en 1964, tras dos semifinales épicas ante el legendario Santos, de Brasil. En la primera, en el impactante Maracaná, el equipo brasileño ganaba 2 a 0. Pero la garra de los diablos rojos dio vuelta la historia: ganaron 3 a 2, con goles de Mario Rodríguez, Bernao y Luis Suárez. En el duelo decisivo, el Rojo hizo sucumbir a Nacional de Montevideo, en dos batallas durísimas (0-0 en el Centenario y 1-0 en Avellaneda).
Al año siguiente, el segundo título consecutivo, tras vencer en la final al otro grande uruguayo, Peñarol. En el partido de ida, en Avellaneda, Independiente ganó 1 a 0, con gol de Bernao; en Montevideo triunfó Peñarol 3-1. Fue necesario un tercer partido, que se jugó en Santiago, Chile. Y allí el Rojo vapuleó a los charrúas por 4 a 1 (goles de Bernao, Avallay, Mura y Pérez, en contra).
1967: sexto título en el fútbol argentino. Independiente se alza con el Nacional. En el equipo ya estaban Miguel Angel Santoro, Roberto Ferreiro, Elbio Pavoni, Vicente de la Mata (h), José Omar Pastoriza, Luis Artime y Héctor “Chirola” Yazalde. El brasileño Oswaldo Brandao era el técnico.
1968: empieza la construcción de la bandeja alta Cordero, con lo que el estadio adquiere su fisonomía actual.
Dos títulos en serie: el Rojo se alza con el Metropolitano de 1970 y el de 1971, en el comienzo de una década gloriosa. En el cuadro de honor de esos equipos figuran jugadores como Dante Mírcoli, Luis Garisto, Eduardo Commisso, Ramón Adorno, Miguel Angel Raimondo, Alejandro Semenewicz, Eduardo Maglioni, Aníbal Tarabini, Francisco Sa, Miguel Angel López, Agustín Balbuena, Miguel Giachello y Manuel Magán.
Para los hinchas del Rojo, el 25 de junio de 1972 será una fecha imborrable. Ese día debutó el ídolo más grande de la historia de Independiente: Ricardo Enrique Bochini. Fue contra River, en el Monumental, y los millonarios ganaron 1 a 0. El pibe que había llegado de Zárate tenía apenas 18 años y pronto comenzaría a mostrar los atributos que le valieron la devoción incondicional de los seguidores de Independiente.
En sus 19 años de trayectoria (su último partido oficial fue el 5 de mayo de 1991, en el empate ante Estudiantes 1 a 1), el Bocha jugó 638 partidos para el Rojo, cifra que, además, lo convierte en el jugador con más presencias con la casaca de Independiente. Y anotó 97 goles, muchísimos con el sello exquisito de su talento. Un monstruo.
Con Bochini como estandarte y la mística heredada de los hombres del 64 y el 65, Independiente se adueñó de América. Su nombre se inscribió en las Copas Libertadores de 1972, 1973, 1974 y 1975, en las que superó en las finales a Universitario (Perú), Colo Colo (Chile), San Pablo (Brasil) y Unión Española (Chile), respectivamente.
La historia de Independiente bien podría fijar un antes y un después en el 28 de noviembre de 1973. La fecha de la conquista cumbre en Roma, el día de la inolvidable doble pared entre Bochini y Bertoni que terminó con el toque del Bocha al fondo del arco de Dino Zoff. Ocurrió en el estadio Olímpico, de Roma, y fue la victoria por 1 a 0 ante Juventus que le dio al Rojo el primer título Intercontinental.
1977: Independiente conquista el Nacional, en una definición dramática ante Talleres, de Córdoba. En el primer partido habían igualado 1 a 1, en Avellaneda. Y en el desquite, en Córdoba –el 25/1/78–, hubo de todo: un penal en contra inexistente, un gol con la mano de Bocanelli... Pero el Rojo, con tres jugadores menos por expulsiones, logró la hazaña. Y el gol del campeonato fue de Bochini, logrado a siete minutos del final. El partido terminó 2 a 2, pero como como los goles de visitante se computaban doble, el campeón fue Independiente.
1978: otra vez, un título en el Nacional, al vencer a River en las finales.
22/12/1983: Independiente se consagra campeón del Metropolitano. Con una satisfacción adicional: ese día, en la última fecha, vence 2 a 0 a Racing, que ya había descendido. En el equipo que conducía Pastoriza brillaban Néstor Clausen, Enzo Trossero, Claudio Marangoni, Jorge Villaverde, Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti... Y el Bocha.
La jerarquía del Rojo tenía reservado otro capítulo glorioso en el campo internacional. En el 84 llegó el séptimo título en la Libertadores, tras superar en las finales a Gremio (un brillante triunfo por 1 a 0 en Porto Alegre y empate 0 a 0 en Avellaneda). Y el 9 de diciembre, la segunda conquista mundial, ante Liverpool, en Tokio. Fue 1 a 0, con gol de José Percudani.
1988: duodécims conquista en la era profesional, en el torneo 1988/89. Llegó de la mano de Jorge Solari, con una formación que agregó a Rogelio Delgado, José María Bianco, Rubén Insua, Miguel Ludueña y Carlos Alfaro Moreno, entre otros.
28/8/1994: otra vez campeón. En un sprint final imparable, en la última fecha el Rojo golea 4 a 0 a Huracán, que iba primero. ¿Nombres? Algunos, los de Luis Islas, Néstor Craviotto, Pablo Rotchen, Hugo Pérez, Diego Cagna, Gustavo López, Daniel Garnero, Albeiro Usuriaga, Pascual Rambert... Todo bajo la conducción de Miguel Brindisi.
1994 y 1995 les aportarían otros dos títulos internacionales a las abarrotadas vitrinas de Independiente: la Supercopa. La primera, en una trepidante final con Boca; la segunda, en Río de Janeiro, frente a Flamengo.
1º/12/2002: el 14º título profesional, después de ocho años de espera. Tras una campaña contundente en el arranque y las dudas de las últimas fechas, el Rojo alcanzó la gloria con un rotundo 3 a 0 sobre San Lorenzo.

