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Se encendió. De golpe, fue todo movimiento, Ademanes, gestos. Sus ojos claros alemanes se agrandaron con expresividad latina. Reapareció la sonrisa en su rostro, se inclinó un poco hacia adelante, se irguió, levemente se elevó, infló el pecho y alzó la vista. La tiene Bayer:
- Y esa vez no encontraron 11 jugadores, entonces el capitán de Arcos me hace así, con desprecio, que entrara, que fuera al arco. Y viste, los inútiles al arco. Y toma la pelota Manuela Pedraza, Recani pasa y nadie los para, y me tiran un pelotazo de la puta madre, yo pongo las manos así, me las dobla, me pegó acá, caí sentado y gol. A los 30 segundos. Y los del equipo me miraron, me gritaron hijo de puta y qué sé yo y me empezaron a correr. Yo tuve el error salir corriendo y entonces me persiguieron, y yo debo haber corrido como nunca porque no me pudieron alcanzar. Entonces, cuando lleguemos a la placita, me gritaron: "Alemán, culo de pan". Ese es el peor insulto que yo recibí en mi vida. Pegué unas vueltas y volví a casa. Me fui al dormitorio, me bajé los pantalones y teníamos un espejo que llegaba hasta el suelo. Y me miré dado vuelta y dije: "Si soy igual a todos, ¿por qué culo de pan?". Tenía 7 u 8 años, qué complejo me dejaron.
Leé la entrevista completa con Osvlado Bayer en LA NACIÓN.
Así le cuenta Osvaldo Bayer a canchallena.com su primera y última experiencia como jugador. Fue en la misma calle donde vive durante los seis meses que pasa en la Argentina. El resto del año vive en Berlín, junto a su esposa, sus cuatro hijos, sus diez nietos y sus tres bisnietos. 87 años y Bayer habita la misma casa de su niñez. Con felicidad, el historiador y autor de "La Patagonia Rebelde" y "Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia", cuenta cómo eran esos memorables partidos que se armaban entre una calle y otra: "Pasaba un carro cada media hora. Fijate lo que es ahora, ¿no? La calle era de tierra y adoquines. Y jugaban calle contra calle, Pedraza contra Arcos. Arcos tenía 10, 10, 10 jugadores, y esperaban y esperaban. Y me acuerdo que Eduardo Recani, que jugaba en Manuela Pedraza, después fue jugador de Platense y de la selección. Y a mí no me elegían porque decían que yo era demasiado alemán y no sabía jugar. Pero yo cuando se elegía estaba ahí y hacía pinta".
Osvaldo Bayer también escribió "Fútbol argentino", libro que se editó junto a la película homónima, en 1990. El texto hace un repaso desde los inicios del fútbol en la Argentina hasta México 86, y recuerda algunos hechos inolvidables, como la expulsión de Antonio Rattín en el Mundial del 66. Después de aquel suceso, la FIFA decidió instaurar las tarjetas amarilla y roja.
Fanático de Rosario Central, Bayer tiene el privilegio de ser uno de los cuatro hinchas canallas "más famosos". La biblioteca del club lleva su nombre, y su retrato está junto a los del Che Guevara, Roberto Fontanarrosa y el Negro Olmedo.
-Usted nació en un barrio de River y se hizo de Rosario Central. Eso es raro.
-Rosario Central era, porque antes, cuando se cambió todo en el fútbol argentino, ingresaron a dos clubes de Rosario a primera división. Rosario Central y Newell´s Old Boys. Y en segunda iban Colón y Unión. Pero no había ascensos ni descensos. De manera que quedaban siempre. Yo, como buen santafecino era de Colón, en segunda, y de Rosario Central, en primera. Yo los había visto jugar y me gustaba ver a los jugadores de Rosario Central porque jugaban caminando. Un fútbol especial, rosarino le decían. Desde chico, desde los 7 años, era hincha de Rosario Central. Mi padre me llevaba a verlo cuando venía acá a River, porque antes la cancha estaba en Palermo.
-Alguna vez usted discutió con un autor sobre si existe un fútbol de izquierda y otro derecha ¿Cómo sería eso?
-El fútbol de izquierda es aquel que se hace por la camiseta y no por el dinero. El fútbol tiene algo comunista, ¿no? Con una pelota, todos van a triunfar. Y uno ayuda al otro para realizar algo, un triunfo. El todo para obtener un algo.
-¿Y le gusta el fútbol de ahora?
- No me gusta esto que los jugadores juegan un año en un equipo, después en otro, después en otro. Antes en la década del 30, nosotros sabíamos los nombres de todos los equipos porque siempre los jugadores eran del mismo equipo. Y después empezó la venta y esto ya es cualquier cosa.



