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Martín Cardetti sigue penando. Mientras asiste, como una ironía del destino, a ver a un River que se reforzó como pocas veces en los últimos años en la delantera, él se entrena con la reserva y otros jugadores que también están al margen.
El, que fue el goleador del último torneo Apertura. El, que fue el máximo artillero argentino en el año 2001, con 37 tantos. El, que se encaramó entre los cinco máximos anotadores del mundo el año último.
Ayer fue el primer día de entrenamientos con el nuevo grupo y tampoco pudo hacer fútbol, pero se apura a aclarar: "Me dijeron que voy a trabajar normalmente, como uno más".
-¿Esto es lo más doloroso?
-Sí, como doler, me duele mucho porque estoy prácticamente separado. Es distinto practicar con pibes que aspiran a ganarse un lugar en primera que con los profesionales. Igual estoy a gusto en el grupo, pero sin dudas que se siente la diferencia.
-¿Te acostumbraste a las malas?
-Sí, podría decir que me acostumbré, porque últimamente me pasa de todo. Cuesta bastante vivir esta situación. Trato de pensar que a lo mejor se puede arreglar, porque lo último que se pierde es la esperanza. Por lo menos, busco apoyo en mi familia y cuando termino los entrenamientos intento desenchufarme. No es fácil.
-¿Cómo se entiende que vivas esta situación si fuiste el goleador del último torneo, del año y uno de los cinco en el mundo?
-Es muy feo esto, porque siento que cuando logré el objetivo que me había propuesto, que era salir goleador, me tiraron este baldazo de agua fría.
-¿Sos el más perjudicado? Porque River se puede reforzar, pero vos no jugás.
-Está claro que esto no es lo mejor para nadie. Pero el que está colgado soy yo y seguro que me afecta más.
-¿Por qué nunca te pudiste consolidar en River?
-Por lo que te dije antes: cuando logré lo que quería y llegó el momento de estar bien, saltó este lío.
-La sensación es que tampoco pudiste consolidarte en el gusto de la gente.
-No sé, pienso que con todos los goleadores pasa lo mismo: cuando hacen goles los ovacionan y cuando los erran los insultan. En cuanto a mí, con la gente no tuve problemas, siempre se portó muy bien.
-¿Y de los dirigentes?
-Tuve un trato cordial. Ellos defienden los intereses del club y buscan lo mejor. Hablé con Aguilar hace un tiempo y tuvimos una charla muy buena. Nunca tuve problemas.
-¿Creés que todo esto es sólo por la bronca con tu representante?
-No sé. Yo tengo plena confianza en él. Si no les cae bien...
-Si te vas, ¿te gustaría volver?
-Seguro. River me dio todo, me ayudó en mi carrera, hice amigos. Es el mejor club de la Argentina.
-¿Te habló Ramón Díaz?
-No. Y yo tampoco lo intenté.
-¿Qué pensás de él?
-No puedo hablar de alguien a quien no conozco y con quien no tengo trato.
-¿Qué opinás de él como DT?
-Prefiero no opinar.


