Puntero de ley: Vélez no afloja y sigue arriba

Fue superado en el primer tiempo, pero se repuso y goleó a Lanús por 4 a 0, con tantos de Nanni (dos), Gracián y Benítez, en contra
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25 de mayo de 2003  

Dirán que su juego no es vistoso, dirán que la fortuna está de su lado, dirán que puede trastabillar en el momento menos pensado... Pero a Vélez qué le importa el qué dirán, si anoche, en Liniers, dio otra sobrada muestra de contundencia y valentía, digna de un puntero de ley: venció a Lanús por 4 a 0 y, junto con Boca, sigue en la cima del Clausura. Ante un presente tan exitoso, desde lo más alto, como para fijarse en ciertos comentarios.

Sin embargo, no todo fue tan sencillo como lo resume la fría estadística. Si hasta cuesta encontrarle explicaciones a la ventaja de Vélez durante el primer tiempo. Sobre todo porque en el momento de valuar los merecimientos individuales, el arquero Sessa se llevó una de las notas más satisfactorias. Lanús tramó un interesante dispositivo que forzó al puntero a replegar sus líneas y a esperar agazapado por algún contraataque.

Vélez ofreció una imagen desteñida porque Gracián apareció con cuentagotas y porque Centurión alternó entre buenas y malas. Bardaro se insinuó como el arma más inquietante. Y, a la larga, se erigió como la gran figura, por la movilidad y por el panorama de juego.

Moreno, con la precisión de su pegada, manejó con criterio los tiempos de Lanús e Iribarren, que ayer reemplazó al suspendido Salomón, se mostró como una alternativa más que válida con las escaladas por la derecha. Eso, sumado a las peligrosas presencias de los atacantes, Mannara y Bustos Montoya.

Pero se habló sobre la trascendente tarea de Sessa. Y bien vale repasar los argumentos: le tapó un mano a mano a Bustos Montoya, tras un grueso error de Fuentes; le cortó un remate a Mannara, después de una jugada preparada, y sacó con esfuerzo un tiro de esquina ejecutado por este último. Como si fuese poco, al infortunio del equipo dirigido por Osvaldo Sosa debe agregársele una pelota en el travesaño en otro córner de Mannara.

Vélez, que hasta ese momento había apostado todo por el juego aéreo y por los pelotazos frontales, se encontró con la diferencia cuando menos se lo esperaba, en la agonía de la primera parte. Un tiro libre de Moreno rebotó en la barrera y el equipo de Liniers comenzó la réplica con velocidad. Bardaro desbordó por la derecha y sacó el centro para Nanni, que dentro del área chica empujó la pelota, tras una falla del arquero Flores.

Lanús sintió el cimbronazo y, casi sin tiempo para la recuperación, padeció un impacto demoledor: la tarjeta roja para Serafín García, a los seis minutos del segundo tiempo, por un pisotón a Centurión. La infantil expulsión del defensor uruguayo desconcentró y desordenó a su equipo, que quedó expuesto a la voracidad escondida de Vélez.

Ante esa alternativa, los papeles se invirtieron de repente. Lanús, desencajado, perdió la solvencia del comienzo y fue vulnerable desde todos los ángulos. El conjunto granate no encontró dónde guarecerse ante el aluvión de Vélez, que, envalentonado por las diferencias –numérica y en el marcador– dominó a su antojo y desvaneció cualquier interrogante.

La mínima expectación del equipo visitante desapareció a los 12 minutos, cuando Gracián liquidó el asunto con el segundo grito. Sena se filtró por la derecha y tiró un centro pasado, que Gracián empujó sobre la línea. De ahí en más, Lanús quedó a merced de Vélez, que sin titubeos justificó el holgado resultado.

El descalabro defensivo de Lanús fue irremediable. La tercera conquista llegó tras una buena jugada de Bustos, que se escabulló por la izquierda y que le sirvió el gol a Nanni. El artillero definió con cierta dificultad, pero con la fuerza necesaria para que la pelota ingresara en el arco. Hasta que la arrogancia de Vélez se frenó con el cuarto tanto, otra muestra de la desgracia de Lanús, que cerró la noche con un gol en contra. A los 35, Somoza, que un minuto antes había ingresado por Centurión, remató por el sector derecho del área; Benítez intentó rechazarla y batió a Flores.

El vencedor reguló el ritmo sin sobresaltos. Lanús, una vez más, se retiró cabizbajo de Liniers, donde no logra una victoria desde hace 43 años. Y Vélez, exultante, alzó los brazos, con la certeza de que es posible repetir aquella gloriosa historia que lo vio en lo más alto en la década del 90.

  • Volvió Hugo Morales

    Fue la única alegría para Lanús. Anoche, después de mucho tiempo, reapareció Hugo Morales, que ingresó por Rodrigo Mannara, a 31 minutos del final. El volante, que mucho no pudo hacer, no jugaba desde el 23 de marzo último, cuando se desgarró ante Boca, por la sexta fecha.
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