Racing e Independiente: causas y consecuencias de un presente gris

Coudet ahora parece sufrir los partidos de la Academia y Sebastián Beccacece se complicó de manera impensada
Coudet ahora parece sufrir los partidos de la Academia y Sebastián Beccacece se complicó de manera impensada
Rodolfo Chisleanschi
Nicolás Zuberman
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22 de agosto de 2019  • 00:01

Coudet: el DT campeón al que el panorama le cambió de repente

Todavía se siente el eco del paso del River de Gallardo por Racing. El 6 a 1 del clásico del último fin de semana terminó por decantar cierta preocupación por el arranque en esta temporada. El contexto parece elocuente: el próximo domingo, la Academia deberá sacarse la modorra ante Central Córdoba, en Santiago del Estero. Para dar vuelta la página, tendrá que mostrar una mejoría en algunos de los siguientes puntos.

Relajación y pocos desafíos: para lo que resta de este 2019, a Racing le quedan apenas 13 partidos en el calendario. Y uno solo está marcado con resaltador: el de la fecha 10, el 20 de octubre, ante Boca, en La Bombonera. Eliminado de la CopaArgentina y de la Sudamericana, con la clasificación a la Libertadores 2020 ya asegurada y después de este inesperado arranque en la Superliga, el futuro de la Academia aparece falto de expectativas. Racing deberá desafiarse a sí mismo para recuperar su mejor versión.

Los números que alertan: el equipo que más puntos sacó en el último torneo, el que más goles hizo y el que menos recibió, ahora ve las estadísticas y tiembla. Desde que consiguió el título el 31 de marzo pasado, en la cancha de Tigre, pasaron diez partidos y apenas ganó uno (2-1 ante el Matador), que ni siquiera alcanzó para evitar la eliminación en la Copa de la Superliga. Desde la vuelta olímpica, acumula siete empates, dos caídas y un solitario triunfo. Lo que más parece sufrir la Academia es la falta de presencia en el arco rival: en cuatro de esos diez partidos no convirtió goles. Y sus delanteros no pasan por una buena racha. El goleador Lisandro López, apenas marcó un tanto en estos últimos 10 partidos.

El nivel de las individualidades: una de las maneras de explicar la contundencia con la que Racing logró el título de la última Superliga era a través del rendimiento de su columna vertebral. Arias-Sigali-Díaz-Zaracho-López eran el sostén y el motor del equipo. Ninguno de los cinco mostró el mismo nivel en el arranque de este torneo. El arquero aún parece estar pagando la floja Copa América que tuvo con Chile. El central quedó expuesto en los goles de Vélez y de River, partido en el que vio la roja y dejó al equipo con 10 con el partido 1-3 y a falta de 40 minutos.

Fuente: FotoBAIRES

Los refuerzos no aparecen: el manejo del mercado de pases es uno de los puntos que más entusiasma a Eduardo Coudet. En este caso, aún no le han dado satisfacciones. Para suplantar las salidas de Centurión, Pol Fernández y Renzo Saravia, Coudet eligió a David Barbona, Matías Rojas y José Luis Rodríguez Bebanz. Y además pidió a un viejo conocido como Walter Montoya. El único que jugó los cuatro partidos de esta temporada fue el paraguayo Rojas, que estuvo muy lejos del nivel que mostró en Defensa y Justicia.

Coudet, sin variantes: "Ahora vamos por más", fue el lema que instaló el Chacho apenas se consagró. Por eso decidió renovar su contrato, con la mira puesta en la Libertadores 2020. El entrenador mantuvo la base del plantel y eligió los refuerzos, pero en estas cuatro fechas no se vieron los rasgos típicos de sus equipos: agresividad, presión y posesión. "Hay que ser protagonista constantemente, eso es lo que quiero inculcar, pero no estamos de la manera que quiero yo. Aún no encuentro el equipo para jugar de la manera que acostumbramos a jugar a este Racing", admitió. Los jugadores de Boca Unidos, Unión y River reconocieron después de cada partido que su planteo había salido a la perfección, como si le hubieran encontrado la vuelta al último campeón. Hasta el cachetazo del último domingo, Coudet repetía que "si esto es que le encontraron la vuelta a Racing, yo estoy feliz" y no pensaba en ninguna variante. Tras el 1-6, en Santiago del Estero aparecerán cambios.

Beccacece: los tiempos del entrenador se acortaron de manera impensada

¡Tic, tac! ¡Tic, tac! Los tiempos de Sebastián Beccacece en Independiente se aceleraron de manera impensada y vertiginosa en apenas una semana. La derrota y eliminación de la Copa Sudamericana y el sopapo recibido el lunes frente a Estudiantes, por la Superliga, sonaron con fuerza en el universo Rojo y abrieron interrogantes imprevistos para un ciclo que acaba de empezar. Los siguientes son solo algunos de ellos.

El funcionamiento: incluso desde antes de su llegada al club, el extécnico de Defensa y Justicia basó el destino de su apuesta en lograr un mecanismo adecuado y un estilo definido. Hasta ahora, en 6 encuentros disputados (3 ganados, 3 perdidos), es muy poco lo que pudo vislumbrarse al respecto. El medio campo es un acertijo sin resolver, en cuanto a modelo y nombres; el bajo promedio de ocasiones creadas en ataque preocupa más que la escasez de acierto en la red; los desajustes y fallos puntuales son moneda corriente en la defensa.

Los refuerzos: Independiente gastó 15 millones de dólares en este mercado y, por el momento, el único rédito visible fue el gol de Sebastián Palacios que permitió el triunfo ante Defensa y Justicia. Es verdad que de las prioridades del técnico solo se sumó Alexander Barboza (debutó ante Estudiantes); también que varios se sumaron a última hora, pero tal como ocurría en la "era Holan", el tema calidad-precio de los fichajes vuelve a estar sobre el tapete. Acá le cabe una buena cuota a la dirigencia, lenta para fichar sin que eso implicara ahorro de dinero, poca cintura para manejarse en la AFA y en la Conmebol, decisiones limitadas a 3 personas y unas finanzas que mejoraron respecto a cómo estaba el club cuando llegaron los Moyano pero está muy lejos de ser floreciente.

Caras largas. El Rojo sufrió una dura caída en La Plata
Caras largas. El Rojo sufrió una dura caída en La Plata Fuente: FotoBAIRES

Los planteos tácticos: los dos viajes a Quito marcaron el camino del Rojo en el semestre. En el primero, ante Universidad Católica, Beccacece decidió jugar acurrucado atrás y con cinco defensores. Lo pasó mal, quedó abajo en el marcador y lo salvó la imprudencia de un jugador local que se hizo expulsar y permitió la reacción. En el segundo, el técnico rectificó y durante media hora se vio lo mejor del equipo bajo su mando, aunque sin pimienta arriba (los dos "9" estaban en el banco). Después, cuando llegó el momento del ahogo, demoró los cambios, no reforzó la defensa y acabó perdiendo. El lunes en La Plata solo se vio confusión.

Rendimientos individuales: Pablo Hernández arrancó la temporada mostrando su mejor cara, pero se lesionó de gravedad y debió ser operado en la rodilla izquierda. Pablo Pérez, señalado sin discusión como el jugador más cerebral del plantel, entra y sale de las alineaciones sin motivos claros. Domingo Blanco no encuentra su posición. Martín Benítez (cada día más denostado por los hinchas, defendido a capa y espada por Ricardo Bochini) y Cecilio Domínguez no encuentran el rumbo, y la lista podría estirarse. Jugar bien en equipo ayuda al brillo de los intérpretes, pero también viceversa. Independiente solo suma palos en una rueda que debería ser virtuosa.

El futuro inmediato: mucho antes de lo esperado y en medio de un malestar creciente, el Rojo jugará el sábado un partido trascendente para el equipo y para su técnico. ¿Qué puede ocurrir si el Rey de Copas no vence a Colón? La delgada espalda de Beccacece quedaría demasiado expuesta al maltrato de la tribuna. Es cierto que todavía está a tiempo de revertir la historia, tanto como que el reloj corre rápido y en su contra.

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