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Racing no detiene su caída en picada, demuestra carencias en las dos áreas y sumó otro revés: perdió 2-1 con Huracán, en Parque de los Patricios, donde incrementó a ocho la cuenta de partidos sin ganar en el torneo Clausura, en el que se encuentra último en la zona B. Juan Pablo Vojvoda, técnico de la Academia, pierde crédito al frente de un equipo que sólo se impuso en la primera jornada.
Racing llegó al Palacio Ducó con la urgencia de ganar. Con siete fechas sin triunfos en su haber, ya que sólo se había impuesto en la primera jornada (2-1 a Gimnasia, en Avellaneda), la Academia había caído al último puesto de la zona B en la jornada anterior, cuando perdió 2-1 con Atlético Tucumán y desató la furia de sus hinchas, quienes otra vez insultaron al presidente del club, Diego Milito.
Llevarse los tres puntos de Parque de los Patricios también era imperioso para Juan Pablo Vojvoda, quien después de la caída con el Decano había sido consultado sobre si le ponía plazos a su ciclo en caso de no obtener buenos resultados. El entrenador, que había tenido un paso efímero por el banco de Huracán (siete partidos en 2019, con una victoria, tres empates y tres caídas), contestó que no se planteaba una fecha límite para la continuidad, pero manifestó “aceptar la realidad” de que se lo preguntaran.
Apenas entró en la conferencia de prensa, después de escuchar en un pasillo el grito de “renunciá, Juan”, el DT respondió de nuevo sobre su situación: “Es una pregunta lógica. Es un momento difícil para el club, para mí, para los jugadores. Pero no voy a abandonar, se puede seguir intentando, buscar las soluciones que hoy no encontramos. No veo un equipo que esté entregado, desparramado, sin ideas. Veo un equipo que sufre, pero que está comprometido con el entrenador y el DT con ellos. Estamos últimos y nos duele a todos”.
El domingo anterior, en Avellaneda, Vojvoda había sorprendido al disponer una doble modificación a los 30 minutos del primer tiempo, cuando dispuso las salidas de Ulises Ortegoza y Matko Miljevic, reemplazados por Matías Zaracho y Gastón Lodico, respectivamente. Miljevic, que en el verano dejó Huracán para pasar a Racing comenzó entre los relevos en el Ducó, donde la Academia presentó dos variantes respecto al once inicial de la fecha pasada: Zaracho y Lodico ingresaron por Miljevic y Tomás Conechny, respectivamente.
Sin embargo, Racing volvería a defraudar. Nuevamente, perdió. Otra vez, se quedó en el sótano de la tabla del grupo B, en el que está por debajo de Aldosivi y Estudiantes de Río Cuarto, los firmes candidatos a perder la categoría. Y en la tabla anual, esa en la que no aparece a golpe de vista, está penando en el 24° puesto, absolutamente desentendido de la zona de copas internacionales, ésas que jugaba siempre (en 2014 por última vez no asistió a ninguna de las dos), ésas que hasta hace poco tiempo ganaba o protagonizaba. “Estamos últimos, pero no somos el peor equipo. Necesitamos ganar un partido. Esta situación es una herida abierta que me lastima”, agregó el DT, casi al borde del llanto.
Varían los rivales o los estadios, pero el espíritu de lo que acontece es muy similar: a este Racing siempre le falta algo, tanto en defensa como en ataque. También en el mediocampo, donde pueden cambiar los nombres, pero no las dificultades. Anímicamente, además, este equipo se acostumbró a que la adversidad termine por ganarle. Varias situaciones pintan este momento paupérrimo de la Academia.
A los 8 minutos, una combinación entre Lautaro Díaz e Ignacio Rodríguez, por la izquierda, terminó con un centro de Díaz que nadie pudo empujar en la puerta del área menor. Esa acción sería la primera muestra de varias con la misma tónica: tanto insinuaciones como llegadas a fondo en las que faltaba precisión en el último toque o al definir.
Maravilla Martínez, a quien en el cuerpo a cuerpo sus rivales lo doblegaron con sorprendente facilidad, dentro del área dilapidó una ocasión clarísima cuando recibió un centro desde la derecha, amortiguó la pelota con el pecho y sacó un remate que tapó Galíndez, quien en la última acción del primer tiempo se arrojó justo para interrumpir con ambas manos un centro de Díaz a Martínez. Antes, el arquero fue testigo de una salvadora intervención de Pereyra, quien en la línea despejó un cabezazo de Matías Pérez que llevaba destino de red.
Esas posibilidades de gol no significaron, sin embargo, que Racing predominara en el juego con fluidez, ya que por momentos osciló entre una posesión con demasiada previsibilidad y otros tramos en los que Huracán fue el que intentó ponerlo contra las cuerdas. No obstante, los acercamientos más riesgosos del Globo fueron con transiciones rápidas, ya que Racing tiene un alarmante rasgo: lo toman mal parado con mucha facilidad.
Ése no es el único problema de este Racing al que le cuesta todo: ni siquiera puede rechazar de su propia área en situaciones en las que tiene más jugadores que el rival, tal como le ocurriría en los goles sufridos en el segundo tiempo: cuatro veces no pudo reventar el balón en su área y Waller terminó empujando en el área chica para el 1-0, mientras que Jordy Caicedo tocaría a la red –libre de marcas- en un ataque en el que todos los defensores académicos fallaron en el afán de despeje y contemplaron el 2-1 definitivo.
Huracán, que no ganaba desde el clásico ante San Lorenzo (en la cuarta fecha), no brilló pero aprovechó las pocas luces de Racing en ambas áreas. La Academia había mostrado pocos minutos de rebeldía después del 0-1, cuando fue con más ímpetu e igualó con un remate de Ulises Ortegoza, pero luego se quedó -Vojvoda tardó en hacer variantes- y acumuló una pena más en este 2026 para el olvido.
“Yo no me siento que no sirvo, lo que siento es que no ganamos partidos. Siento un dolor enorme por mí y por mis jugadores”, aceptó Vojvoda. “Mañana nos sentaremos, hablaremos, miraremos de nuevo el partido, Yo soy el primero que se hace cargo, pero todos somos responsables”, agregó el DT de un Racing que sigue sin encontrar el rumbo.
