Raúl Jiménez se fracturó el cráneo en una cancha, perdió a su padre hace tres meses y anotó su primer gol en un Mundial
El número 9 de México sentenció el 2-0 ante Sudáfrica en el partido inaugural, en el estadio Azteca, ante 80.000 espectadores
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Sonó el himno de México antes del partido inaugural y la emoción puso a prueba su temple. Convirtió de cabeza el 2-0 definitivo en el triunfo sobre Sudáfrica y en medio de su festejo, cercano a los hinchas en un estadio Azteca repleto, señalando hacia el sector en el que estaba su familia mientras formaba un corazón con sus manos y agradeciendo hacia el cielo, se conmovió, en medio de los abrazos con sus compañeros. Para Raúl Jiménez, el inicio del Mundial 2026 es el día con el que soñó por 35 años y, muy especialmente, los últimos seis, tras una fractura de cráneo jugando en la Premier League que súbitamente puso en suspenso su carrera deportiva y su vida en riesgo.
La cicatriz que le dejó el choque de cabezas con el brasileño David Luiz en noviembre de 2020 en un duelo entre Wolverhampton, su equipo por entonces, y Arsenal es permanente (y la intenta ocultar debajo de la vincha que lleva). “No recuerdo nada de ese día, sólo que llegamos al estadio. Después, es como si no hubiera existido nada para mí”, recrea cuando se le pregunta por aquel suceso en el que quedó inconsciente, con hemorragia cerebral, y lo alejó de la pelota por un año. Su grito de este 11 de junio con dedicatoria a su padre, fallecido hace exactamente tres meses, que encontró consuelo en los fanáticos que lo arroparon con una ovación cuando dejó escapar sus lágrimas, también quedarán para siempre. Se lo había prometido. De los más de 200 que marcó en toda su carrera como profesional fue el más anhelado.

Jiménez es el segundo mejor goleador en la historia de la selección mexicana, con 46 tantos, los mismos que Jared Borgetti, pero nunca antes había marcado en una Copa del Mundo, aunque comenzó a jugarla por cuarta vez, luego de ser parte de los planteles en Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022. Un goleador que tenía el arco cerrado y no podía convivir con eso. Muchos sentimientos contenidos.
“Tuvo una situación personal que quizá lo motivó doblemente y encima anotó un gol. Fue un día redondo para él”, señaló Javier Aguirre, el DT que confió en el taurino nacido en la zona metropolitana del Valle de México para darle la titularidad. Ese gol, el que lo deja a apenas seis del récord de 52 que tiene Javier “Chicharito” Hernández en la selección, tuvo desahogo en los individual y llevó tranquilidad en lo colectivo para comenzar pisando firme en el grupo A, en casa.
Raúl es el muchacho que debutó en el América en 2011 y un año más tarde fue clave en la selección mexicana que se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. Es quien, tras consagrarse campeón con su equipo, fue al Atlético de Madrid en 2014 cuando lo convocó Diego Simeone y se pagaron 10,5 millones de euros por su pase. Y el mismo que pasó brevemente por Benfica en 2016 antes de emigrar a la liga inglesa, donde su furia goleadora se hizo sentir en Wolverhampton, al que volverá tras el Mundial para intentar regresarlo a Primera División, y en Fulham, del que se despidió con 31 festejos en casi tres temporadas.

En México lo aman, más allá de sus cuentas pendientes a nivel individual. Un golazo suyo evitó que México viera por televisión Brasil 2014. Una chilena en el final de un partido por las eliminatorias que igualaba 1-1 con Panamá rescató al Tri, que luego consiguió el pasaje en el repechaje. Una promesa juvenil a la penumbra de Chicharito, apenas llegó a sumar seis minutos en aquel torneo que marcó el inicio de su aventura mundialista. Más adelante llegarían mayores oportunidades.
En Rusia participó en parte de dos encuentros. Y en Qatar, todavía sin recuperar su nivel futbolístico después de la severa lesión, deambuló en la cancha y fue blanco de duras críticas en las redes sociales. La vida no parece guardarle un punto medio. Nunca, sin embargo, dejó de pelearla, fuera y dentro de las canchas. Se atrevió a seguir soñando, aunque el almanaque lo pusiera bajo la lupa cada vez más para mantenerse en la selección. “Leí una entrevista donde dice que éste tiene que ser su Mundial; creo que empezó con el pie derecho. Siempre había estado a la sombra de algún otro y hoy es titular de este equipo y se lo ha ganado a pulso”, subrayó el entrenador luego del debut exitoso de este jueves en el que el número 9 fue quien más exigió al arquero Ronwen Williams.
Lo mejor de México - Sudáfrica

Con una placa de titanio en la cabeza y un amor incondicional por su camiseta, Jiménez utilizó esa misma parte del cuerpo para convertir. Como para cerrar el círculo, sin miedos. Ya con las terapias físicas, chequeos médicos y entrenamientos controlados como un lejano recuerdo. Tras la cirugía, el fútbol le dio una nueva oportunidad al regresar a los entrenamientos llegando a 2022 y dejó de verse como un superhéroe. Descubrió la vulnerabilidad que no sentía que tenía. La misma que este jueves, ante más de 80.000 espectadores, lo puso a llorar por el gol que soñó, prometió y se debía. Y justo en casa, ahí donde el Mundial 2026 comenzó a carretear un camino más largo que nunca, con 48 selecciones.













