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No existía cuando Leicester sorprendió al mundo con la conquista de la Premier League ni cuando se celebró el referéndum que derivó en el Brexit. Sabah FK fue fundado el 8 de septiembre de 2017 y, antes de cumplir nueve años, consiguió un lugar entre los 36 equipos de la fase de liga de la Champions League de esta temporada. El desconocido club de Azerbaiyán completó un crecimiento vertiginoso, desplazó al gran dominador del fútbol de su país y ahora compartirá escenario con las principales potencias de Europa.
Su historia comenzó lejos de los grandes centros futbolísticos del continente. Sabah tiene su sede en Masazir, una localidad cercana a Bakú -capital del país-, y surgió por iniciativa de Yagub Huseynov, empresario azerbaiyano vinculado a Bridge Group of Companies. El conglomerado posee negocios en sectores tan diversos como la construcción, la administración de propiedades, la hotelería, la agricultura, la logística y el comercio.

Huseynov figura como fundador de la institución y presidente de su consejo de supervisión. La conducción diaria, sin embargo, no responde al modelo más habitual de un magnate que concentra toda la estructura: el club funciona a través de una junta directiva y un consejo de supervisión. Como presidente aparece Magsud Adigozalov, que además integra la estructura de la Federación Azerbaiyana de Fútbol como responsable de su Comité de Clubes.
El comienzo deportivo tuvo una particularidad que hoy adquiere otra dimensión. Sabah debutó en la segunda categoría durante la temporada 2017/18 y terminó en el quinto puesto. Deportivamente, esa ubicación no le otorgaba el ascenso. Sin embargo, los cuatro conjuntos que habían quedado por encima desistieron de subir o no reunían las condiciones necesarias para obtener la licencia y afrontar los costos de una plaza en la máxima división. ¿Suerte o destino?
Así, apenas un año después de su creación, Sabah recibió autorización para competir en la Premier League de Azerbaiyán. Lo que inicialmente fue una oportunidad inesperada se convirtió en el punto de partida de un proyecto que, con el paso de las temporadas, empezó a desafiar el orden establecido.

El principal obstáculo tenía nombre propio: Qarabag. Desde la temporada 2013/14, el club más poderoso del país había conquistado prácticamente todos los campeonatos locales, con la única excepción del título de Neftci Bakú en 2021. También era la referencia de Azerbaiyán en las competencias internacionales y el único representante nacional que había conseguido acceder a la instancia principal de la Champions.
Sabah cambió ese panorama. La temporada pasada conquistó por primera vez la liga de su país y terminó con la hegemonía de Qarabag. Además, había ganado, y volvió a repetir este año, la copa de su país. El resultado le permitió ingresar en las eliminatorias de la Champions 2026/27. Aquello que nueve años antes había comenzado en la segunda división llegaba, por primera vez, a las puertas del torneo más importante de clubes de Europa.
La dimensión económica también permite entender la magnitud del salto. De acuerdo con la estimación de Transfermarkt, el plantel completo tiene un valor aproximado de 17 millones de euros. Su futbolista más cotizado es el lateral izquierdo polaco Tymoteusz Puchacz, valuado en 2,5 millones y adquirido por alrededor de medio millón de euros tras su paso por Holstein Kiel.

El vestuario también refleja una construcción poco habitual. Hay futbolistas de distintas nacionalidades, entre los nombres que aparecen como referencias están el arquero capitán kazajo Stas Pokatilov, que en el partido decisivo cometió dos errores en el arco que casi le cuestan la clasificación, el número 10 azerbaiyano Aleksey Isayev, el croata Ivan Lepinjica y el alemán Joy-Lance Mickels. Ninguno conocido en las grandes marquesinas de Europa.
Y otra historia tan insólita como la de su ascenso es la de su entrenador, Valdas Dambrauskas, de 49 años. El lituano, que nunca llegó a jugar al fútbol de manera profesional, participó en 2002, con 25 años, de la versión local de ¿Quién quiere ser millonario?. Distintos portales reconstruyeron aquel episodio y coinciden en que obtuvo dinero que luego utilizó para financiar parte de su formación en Inglaterra, donde estudió Ciencias del Deporte y Entrenamiento en la London Metropolitan University.
A partir de allí inició una carrera directamente desde los bancos de suplentes: trabajó en estructuras formativas vinculadas con Fulham, Brentford y hasta Manchester United, pasó por las selecciones juveniles de Lituania y más tarde dirigió en 10 clubes, pasando por Lituania, Letonia, Croacia, Bulgaria, Grecia, Chipre, Hungría y, desde el año pasado, llegó a Azerbaiyán. Más de dos décadas después de aquella aparición televisiva, llegó con Sabah al escenario más importante del fútbol europeo.

La campaña europea confirmó que el campeonato local no había sido un hecho aislado. Sabah comenzó su recorrido con dos victorias ante The New Saints, de Gales, y otras dos a KuPS Kuopio, de Finlandia. El primer gran aviso llegó ante Aarhus, de Dinamarca. Sabah perdió 2-1 la ida y quedó obligado a remontar en casa. La respuesta fue contundente: ganó 4-0 en Azerbaiyán y obtuvo el pase al último escalón de la clasificación.
Hapoel Beer-Sheva fue el rival final y la serie llevó el dramatismo todavía más lejos. El conjunto israelí ganó 2-1 el primer partido y, en la revancha, llegó a colocarse con una ventaja global de 4-2. Sabah parecía eliminado a pocos minutos del final, pero logró descontar y, tras un córner pasado, Tellur Mutallimov marcó en el minuto 94 el gol que llevó la eliminatoria al tiempo suplementario.
Allí apareció otra vez la resistencia del equipo de Dambrauskas. Hapoel Beer-Sheva quedó con nueve jugadores por las expulsiones de Djibril Diop y Eliel Peretz, mientras Sabah aprovechó el escenario. Mbina convirtió de cabeza a los 101 minutos y Mickels estableció el 5-2 a los 115. El marcador global quedó 6-4.
El final estableció un hecho histórico: Sabah pasó de no existir en 2017 a convertirse en el club más joven de la historia en alcanzar la etapa principal de la Champions, por delante de Krasnodar, fundado en 2008 y debutante en la competencia en 2020. También será apenas el segundo representante de Azerbaiyán en llegar hasta allí. Antes solo lo había conseguido Qarabag, protagonista de la Champions en 2017 y nuevamente en 2025.
La clasificación superó rápidamente los límites del fútbol. Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, felicitó públicamente a Sabah. “Es motivo de especial alegría y orgullo que un equipo de reciente creación haya logrado un éxito tan importante en tan poco tiempo”, expresó en el mensaje difundido después de la clasificación. El club respondió con una extensa carta de agradecimiento.
En el comunicado publicado por el presidente, también remarcó que Sabah será el segundo club de Azerbaiyán con derecho a competir en la instancia principal del torneo y presentó el logro como otra muestra del crecimiento deportivo del país.
El sorteo de la fase de liga le agregó otro capítulo extraordinario a esta historia. Sabah recibirá en Azerbaiyán a Barcelona, Borussia Dortmund, Napoli y Slavia Praga, mientras que tendrá algunas de sus visitas más exigentes ante Arsenal, en Londres, y Manchester United, en Old Trafford. También jugará fuera de casa frente a Villarreal y Viking, otro de los debutantes.
Para Sabah, esa competencia llegará casi inmediatamente después de su noveno aniversario. Del quinto puesto en la segunda división y un ascenso que se abrió por la renuncia de otros clubes a destronar a Qarabag, superar las rondas europeas y meterse entre los gigantes del continente. Una historia completa comprimida en menos de una década.



