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“Ay, ay, ay, aaay... es el equipo... ¡de Gildo Insfrán!“. Un puñado de futbolistas, dirigentes y allegados festeja sobre el césped del estadio Juan Pablo Francia, en San Francisco (Córdoba). Todos tienen una remera con el escudo de San Martín de Formosa y una leyenda: ”Ascenso Primera Nacional 2026″. Luego de vencer el último domingo a Cipolletti de Río Negro, los norteños jugarán la próxima temporada en la segunda categoría del fútbol argentino. El logro deportivo también se celebra, por supuesto, en la casa de gobierno provincial, allí donde el mandatario peronista lleva una vida: 30 años, 10 meses y 19 días.
La camiseta de San Martín tiene a una institución pública como principal sponsor: el Banco de Formosa. La gestión Insfrán, como la de Gerardo Zamora en Santiago del Estero, es pródiga en transferencias millonarias para los clubes. “Sin la ayuda del estado provincial, los clubes formoseños no pueden ni cruzar el puente Libertad [une la provincia con el Chaco]”, se sincera una fuente cercana al club ante la consulta de LA NACION. El fútbol de San Martín, en el que juega el formoseño Gervasio Núñez (ex Rosario Central, Belgrano y Sarmiento de Junín, entre otros equipos) se sustenta con aportes estatales. El presupuesto 2026 de la provincia aporta más datos: destina un 2% de todos sus gastos a Deportes y Recreación. Son $61.507.267.011. Más que en Vivienda y Urbanismo; casi el doble que en Educación Superior y Universal.
¡SAN MARTÍN CAMPEÓN!
— Gildo Insfrán (@gildoinsfran) October 25, 2026
Felicitamos a todo el plantel, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas del Club San Martín del Barrio San Francisco de la ciudad de Formosa por el ascenso a la Primera Nacional.
Este es un logro que llena de orgullo a todo el pueblo formoseño.
¡Felicitaciones… pic.twitter.com/0U526CIBfy
Así como Insfrán lleva una vida en la gobernación, la presidenta del Franjeado -como le dicen al club- está al frente desde 2003: cumple 23 años en el cargo. Se llama Griselda Cardozo y quienes la conocen aseguran que por ella pasa toda la actividad del club. Desde los gastos corrientes hasta las negociaciones con los futbolistas que llegan para reforzar el equipo en los mercados de pases. “Le das un submarino y ella lo maneja. De última, lo choca y sigue adelante”, dicen desde Formosa. Una tromba.
Cardozo fue quien salvó a San Martín del remate en 2003, en su primer año de gestión: su sede iba a ser comprada por un supermercado, pero evitó la transacción y San Martín se salvó. Hoy, y gracias a la millonaria ayuda estatal, tiene su cancha en condiciones y un predio en una zona conocida como “Circuito 5″ con varias canchas de fútbol en las que juegan cerca de 300 chicos.
El estadio del Club Sportivo General San Martín -su nombre completo- tiene capacidad para unos tres mil espectadores. Se espera que juegue sus partidos como local cuando necesite del calor de sus hinchas y ante rivales no demasiado encumbrados. Para los partidos realmente importantes de la próxima Primera Nacional utilizaría el Antonio Romero, que pertenece a la Liga Formoseña y puede albergar hasta ocho veces más público: 23 mil personas. Es lo mismo que hizo Central Córdoba de Santiago del Estero en la Primera Nacional: jugó algunos encuentros en el Alfredo Terrera y para otros encuentros acudió al Madre de Ciudades, mucho más grande.
“Es una cancha diminuta, que a duras penas cumple con el reglamento de la FIFA. Ahí, cualquier lateral cerca del área se transforma en un córner”, grafica alguien que jugó allí. Y agrega: “Muchas veces la pasamos mal. A los jugadores los hacen bajar del colectivo, los palpan de armas. Los sacan de foco. Ellos están acostumbrados a jugar ahí“. No le falta razón: el equipo formoseño, dirigido por Marcelo Rubino, no perdió en todo el año en su cancha.
El estadio de San Martín tiene un polideportivo multipropósito techado. En las paredes de chapa no hay carteles de publicidad, sino gigantografías que son casi electoralistas. O, más bien, propaganda de gestión. ¿Cuál? La de Insfrán. “Unidad”, dice una, junto a un escudo peronista. El estadio está en sintonía con la liturgia: se llama 17 de Octubre, el día de la Lealtad. “En el modelo peronista, el deporte es una cuestión de Estado”, se lee en otro. La barba del gobernador, omnipresente como su apellido.
Más carteles: “El peronismo siempre trabaja a favor del deporte”. Y otro, con un textual del propio Gildo: “Tengo un solo mandante: el pueblo formoseño”. Debajo: el escudo del club y el logo de la gobernación. El Estado provincial, de hecho, es el mayor contratante de Formosa, que tiene la menor cantidad de empleos privados registrados del país, según datos de la Secretaría de Trabajo de mayo pasado.
La millonaria colaboración del Ejecutivo provincial en el fútbol de San Martín separa al club formoseño de otros tantos que compiten en el Torneo Federal A. “Es totalmente inviable si no tenés una provincia, un municipio o un sponsor detrás”, cuenta un presidente de un club del interior bonaerense que disputa la competencia. Hace unas semanas debió gastar más de $60 millones en dos viajes a otras provincias para jugar dos partidos. El Torneo Federal les paga la tercera parte de esa cifra por los derechos de TV: $20 millones mensuales.
“Es una jungla”, aporta sobre el torneo otro dirigente en estricto off the record. Y agrega: “Te la tenés que bancar”. Sobre el equipo formoseño, grafica su billetera con una anécdota: “Cuentan que el plantel principal viajó a Bahía Blanca para jugar con Olimpo en avión. Y mandaron un micro con la utilería. En total, gastaron $70 millones para un partido”. Más detalles: “¿El plantel? Cuesta entre $150 millones y $200 millones por mes. Hacé la cuenta: en 10 meses de competencia tenés un piso de $1500 millones. Es decir, ¡un millón de dólares! para jugar en el Federal A“.
Otro directivo de la categoría amplía los números: “Por un lado, el sur siempre pagó bien. Si en Tucumán, por ejemplo, un jugador gana 4, en Río Negro se lleva 6 o 6,5. Y Formosa paga muy bien”, valora ante la consulta de LA NACION. Y añade: “¿Por qué paga muy bien? Porque se la da el gobierno provincial. La presidenta [Griselda Cardozo] se da vuelta y le dice a Gildo: ‘Dame tanto’. Y se lo dan. Por el ascenso pagaron un premio de $100 millones“. LA NACION intentó validar estos datos con fuentes del club formoseño. E incluso le pidió una entrevista a la presidenta Cardozo, pero no obtuvo respuesta. ”Está con parte médico", informaron desde el club.
El año pasado, El Franjeado perdió dos chances de ascender: primero, con Ciudad de Bolívar y con Atlético de Rafaela. Padeció arbitrajes polémicos y algunos fallos en contra. “Fue asqueroso cómo lo perjudicaron”, recuerda una fuente formoseña. “Pero nadie dijo nada. Fue como si el mensaje hubiera sido que esperaran un poquito más. Que ya se les iba a dar”, añade el informante. San Martín esperó. Y se le dio.
En esta temporada, una polémica se destaca por encima de las demás: ocurrió en el partido contra Atenas (Río Cuarto). El árbitro Guillermo González obvió una evidente mano a favor del equipo cordobés. Fue en el área formoseña, cerca de un arco en el que se lee la leyenda: “Gracias Gildo”.
"Alto, levanten la mano"
— Porque Tendencia Ascenso (@Porquettargasce) October 6, 2026
Por el increíble penal que el árbitro Guillermo González decidió ignorar para Atenas de Río Cuarto ante San Martín de Formosa. La mano fue tan evidente que hasta el propio defensor se quedó esperando que cobrara la infracción.
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“Con el objetivo de la Primera Nacional en mente, San Martín armó un muy buen equipo”, agrega el informante. Además del mencionado Gervasio Núñez también se destacan el defensor central Oscar Piris (ex Gimnasia de La Plata), el arquero Kevin Humeler (ex Newell’s y Talleres de Córdoba), y Dylan Leiva, autor del 2-0 ante Cipolletti en el partido decisivo.
“Griselda [la presidenta] tiene muy buena relación con Pablo Toviggino [tesorero de la AFA y presidente del Consejo Federal]”, aporta otra fuente formoseña. “Ella consigue todo. Tiene la llave de todo. Podés estar de acuerdo o no, pero es muy solidaria”, la retratan. “Cardozo nunca ocupó un cargo público, pero maneja mucha gente”, agregan desde la capital provincial. Ante las críticas por su cercanía a Tapia y Toviggino, Cardozo ninguneó luego de la final: “No se preocupen por Chiqui Tapia, preocúpense por Ricky Tapia, que es el que está en la cancha”. Y Tapia anotó el gol del 2-0 ante Cipolletti.
Defendió, por supuesto, al gobernador Insfrán: “Hemos padecido durante todo un proyecto el hecho de que nos ninguneen, que nos bajen el precio, que hablen de una provincia chica que no se merecía, que hablen de nuestro gobernador”. Y recordó, en declaraciones recogidas por el portal NEA Digital: “Si no tuviéramos los hospitales que tenemos, tendríamos que irnos al Chaco, a Corrientes, a otros lados”.
Cardozo podrá decirle a su jefe Insfrán que el objetivo -de ascender- está cumplido. El gobernador disfrutará de San Martín, un equipo formoseño, en la segunda categoría del fútbol argentino. La única gesta parecida fue obra de Sportivo Patria, que en 1976 compitió el en Torneo Nacional (primera división) sin haber pasado por la B. Fue hace medio siglo: el joven Gildo tenía apenas 25 primaveras y aún no era gobernador de su provincia.
El ascenso le servirá al eterno mandatario para que su compañero Gerardo Zamora (Santiago del Estero) no le enrostre los cuatro equipos que él tenía entre la Liga Profesional y la Primera Nacional. Uno de ellos, Güemes, fue el primer descenso de esta temporada al Federal A. Su lugar lo ocupará San Martín. El equipo de Gildo. Todo queda en familia.



