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Hay futbolistas que necesitan meses para conocer un vestuario, adaptarse a otra ciudad -a otro país- y ganarse a una hinchada. Santiago Sosa llegó pateando la puerta y tardó bastante menos. Arribó a Río de Janeiro en agosto, procedente de Racing, y antes de cumplir dos meses con la camiseta de Vasco da Gama ya tenía un lugar importante en el equipo, el reconocimiento de su entrenador y hasta un apodo que empezó a circular entre los torcedores: Pitbull da Colina. En las redes, apareció incluso un llamativo montaje con un perro gigantesco, los colores del club y el Sol de Mayo argentino sobre la frente. Una manera bastante gráfica de recibir a un futbolista que, a pesar del reconocimiento, todavía está aprendiendo a vivir en Brasil.
El martes, sin ir mucho más lejos, tendrá una prueba de fuego. Vasco visitará a Boca en la Bombonera por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana y Sosa, de 27 años, volverá a una cancha que conoce desde su pasado en River y Racing. Hay una particularidad que lo distingue dentro del plantel brasileño. Ya sabe lo que significa ganar esta competencia. Fue una de las piezas del equipo de Gustavo Costas que levantó el trofeo en 2024, después de vencer a Cruzeiro, en Asunción.
Su desembarco en el Gigante da Colina no ocurrió precisamente en tiempos tranquilos. El club carioca, uno de los más populares del país, luchaba por escapar de la zona de descenso y buscaba respuestas en el mercado. La contratación del argentino, por unos 7.500.000 dólares, formó parte de una apuesta para reforzar un mediocampo que necesitaba equilibrio. No llegaba un goleador ni un futbolista de grandes lujos, nada demasiado vistoso. En cambio, sí llegaba alguien capaz de hacer que los demás jugaran con mayor seguridad, y eso no es poco.
La primera señal de confianza apareció muy rápido. Sosa debutó contra Santos, en una derrota por 3 a 0, cuando apenas llevaba cuatro o cinco entrenamientos con sus nuevos compañeros. El técnico, Pedro Emanuel, reconoció poco después que había asumido un riesgo al utilizarlo tan pronto. Buscaba mejorar la posesión de la pelota y entendió que el recién llegado podía ofrecerle esa solución, aunque todavía no conociera todos los movimientos del equipo. El resultado no acompañó, pero la decisión dejó en evidencia para qué lo había contratado.
El portugués encontró en Sosa una característica que Racing había aprovechado especialmente durante la etapa de Costas. Puede actuar delante de los zagueros, recuperar y distribuir, pero también retroceder para formar una línea de tres y convertirse en una especie de líbero. El propio jugador había aclarado durante su presentación que se considera volante central, aunque está acostumbrado a alternar funciones. En Vasco da Gama, esa flexibilidad le permitió ocupar espacios, colaborar en la salida y ofrecer coberturas en una defensa que venía sufriendo demasiado.
Los números de sus primeros diez partidos por el Brasileirão acompañaron esa impresión. Registró 47 duelos ganados, 44 despejes, 24 intercepciones y 19 quites, además de un 83% de precisión en los pases, según estadísticas difundidas a comienzos de octubre. Son registros que no explican por sí solos el rendimiento de un equipo, pero ayudan a entender por qué un futbolista recién llegado, casi sin tiempo de adaptación, empezó a sumar minutos y a ganarse la consideración del técnico.
Para adaptarse al idioma y a un vestuario desconocido, tuvo una ayuda considerable. Es que Vasco da Gama decidió mirar hacia el mercado argentino y contrató, casi simultáneamente, a tres futbolistas con recorrido y personalidad. Además de Sosa, llegaron Facundo Colidio, desde River, y Alan Lescano, procedente de Argentinos Juniors. El primero respondió inmediatamente con goles y asistencias; el Pipa, por su parte, ya convirtió en la goleada por 5-0 ante Coritiba. Entre los tres se formó una pequeña sociedad que trascendió la cancha. Lescano contó que, antes de aceptar la propuesta brasileña, habló con sus compatriotas y que ambos lo convencieron de que encontraría un gran club.
Facundo Colidio e Santiago Sosa foram oficialmente apresentados pelo Vasco da Gama na tarde desta sexta-feira, no CT Moacyr Barbosa 🤝💢
— Vasco da Gama (@VascodaGama) August 14, 2026
📸 Dikran Sahagian | #VascoDaGama pic.twitter.com/ZGLEeDzS5f
La identificación con los hinchas tampoco tardó en aparecer. En las redes sociales comenzaron a repetirse los mensajes de afecto. “Te amo”, escribió un simpatizante en una de sus últimas fotografías con la camiseta cruzada por la tradicional banda negra. “La mayor satisfacción es verte con la camiseta de mi equipo”, agregó otro. Y el montaje del Pitbull da Colina terminó de darle forma a esa nueva identidad. Un reconocimiento que no llegó por sus goles, sino por su entrega, su personalidad y la intensidad con la que disputa cada pelota.
Conviene, de todos modos, no confundir una adaptación rápida con una consagración definitiva. En el fútbol brasileño, se sabe, todo es muy dinámico. El sábado, en el empate sin goles frente a Remo que dejó algunos silbidos en São Januário, Sosa comenzó entre los suplentes. Pedro Emanuel modificó varias piezas del equipo pensando también en la semifinal del martes. Vasco está 14º en el Brasileirão y todavía necesita puntos para alejarse de la parte baja. La Copa Sudamericana ofrece una ilusión enorme, pero no borra las urgencias de todos los fines de semana. Y tampoco es el único frente abierto: el Gigante da Colina está entre los cuatro mejores de la Copa de Brasil, donde deberá enfrentarse a Palmeiras por un lugar en la final.
SANTI.
— Vasco da Gama (@VascodaGama) October 8, 2026
📸: Matheus Lima | #VascoDaGama pic.twitter.com/rfi7VekLvs
La experiencia argentina de Sosa puede ser especialmente útil en ese escenario. Surgió de River, integró el plantel campeón de la Libertadores de 2018 y luego pasó por Atlanta United, de la MLS. Sin embargo, fue en Racing donde terminó de construir su identidad futbolística. Costas le dio responsabilidades, lo utilizó en distintas posiciones y lo convirtió en uno de los referentes de un equipo que recuperó un título internacional después de muchos años. Esa etapa explica parte del crédito con el que llegó a Brasil, aunque el cariño de la torcida vascaína haya tenido que ganárselo.
Además de su entrega innegociable, Sosa también empezó a involucrarse en cuestiones que exceden lo estrictamente futbolístico. Después de la victoria sobre Botafogo, se manifestó a favor de jugar la revancha contra Boca en un estadio de césped natural. Explicó que la pelota corre de otra manera en el sintético del Nilton Santos y que Vasco se siente más cómodo en São Januário o en el Maracaná. La sede generaba controversia en Río de Janeiro, donde el club buscaba una alternativa que le permitiera recibir al Xeneize con el mayor respaldo posible de sus hinchas.

Del rival argentino habló con respeto y conocimiento. “Sabemos que Boca es un gran equipo. Tenemos que hacer un partido inteligente afuera para intentar definir la serie en casa. Vamos a hacer un trabajo defensivo fuerte en el primer partido. Tenemos grandísimos jugadores y confiamos en nuestro trabajo”, dijo en una entrevista con Radio La Red. Y se detuvo especialmente en Leandro Paredes. “Vi sus últimos partidos y están jugando muy bien. Paredes le da otro fútbol al equipo, sabemos que el juego pasa prácticamente todo por él”, explicó previamente a que el capitán xeneize se lesionara ante Instituto, en Córdoba.
Pero se trata de una observación que no sorprende en alguien que se ganó un lugar en el Cruzmaltino precisamente por su capacidad para interpretar el juego y anticipar movimientos rivales.
Hay otro argentino que vive esta semifinal de una manera particular. Facundo Colidio, que pasó por las inferiores de Boca antes de llegar a River, no podrá disputar la serie por cuestiones de inscripción. “Facundo es hincha de River. Todos los días le pregunta al director deportivo si puede jugar contra Boca, pero la Conmebol no lo permite. Será una baja muy importante para nosotros”, contó Sosa. El delantero había figurado en la lista del Millonario durante la fase eliminatoria, circunstancia que le impide competir con Vasco. Lescano, en cambio, sí estará disponible para Pedro Emanuel, y por su presente asoma como una gran amenaza para los de Rodolfo Arruabarrena.
"OJALÁ SEA CONTRA BOCA" 🏆 🇦🇷
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) October 8, 2026
Santiago Sosa se refirió al cruce de semifinales que tendrá Vasco Da Gama ante BOCA en la CONMEBOL Sudamericana y expresó su deseo de anotar por primera vez en el club brasileño.
🗣️ "Hoy estuve cerca y lastimosamente no se dio. Ojalá que llegue… pic.twitter.com/5QtSyFcFMI
Sosa también tendrá su oportunidad. Todavía no convirtió con el Cruzmaltino y hace unos días, tras el clásico ante Botafogo, admitió que le gustaría estrenar su cuenta precisamente contra Boca. “Hoy estuve cerca de hacer el primer gol, pero lamentablemente no se dio. Ojalá que llegue contra Boca, sería muy lindo”, confesó. No hizo falta una provocación ni una frase altisonante. El deseo alcanza para darle un condimento especial a su regreso a la Bombonera.
En menos de dos meses, Sosa consiguió que una de las hinchadas más exigentes de Brasil lo bautizara con un apodo propio, lo adoptara como uno de los suyos y empezara a reconocerlo por algo que en el fútbol no se compra con millones: personalidad. Ahora vuelve a la Argentina con otra camiseta, una Copa Sudamericana en su historial y una cuenta pendiente que no podría tener un escenario más provocador. El Pitbull da Colina todavía no mordió las redes rivales. Y difícilmente encuentre un escenario más tentador que la Bombonera para hacerlo por primera vez.


