La revolución de Tigre: un rendimiento de alto vuelo con nombres propios que renacieron

El festejo de Diego Morales, Federico González y Lucas Janson, en el 5-0 sobre el Decano
El festejo de Diego Morales, Federico González y Lucas Janson, en el 5-0 sobre el Decano Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Francisco Schiavo
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21 de mayo de 2019  • 08:21

Pese al descenso a la B Nacional, el conjunto de Victoria está con un pie en la final de la Copa de la Superliga; un rendimiento de alto de vuelo que responde a la perfección al plan y a la ejecución de sus intérpretes

Néstor Gorosito

"Conozco cada lugar de Tigre. Desde el barrio más rico hasta las zonas más humildes. Asumí en una situación delicada porque este el club del lugar en el que vivo. Cuando vi el plantel no tuve dudas: con un par de retoques estaba para pelear con cualquiera". El análisis de Néstor Gorosito, no bien llegó al club de Victoria, fue inequívoco en cuanto al sentimiento y a la evaluación deportiva. El descenso a la B Nacional no hizo más que potenciar el sentido de pertenencia. Haber llegado a las semifinales de la Copa de la Superliga, con inmejorables posibilidades de clasificarse para la final tras el 5-0 ante Atlético Tucumán, sirvió como un trampolín para la carrera de un director técnico que entraba en una zona gris, tras el último paso por San Martín, de San Juan, en la temporada 2017/18.

Hoy, Gorosito promete quedarse en la B Nacional si Tigre retiene a la mayoría del plantel. Solo aceptaría las ventas de Lucas Menossi y de Lucas Janson. A la par, el nombre del entrenador empieza a sonar con fuerza en San Lorenzo, club en el que se lució como futbolista. De paso, cada vez que puede, Pipo menciona el cariño que siente por el Ciclón.

Gorosito, DT y referente de Tigre: "Cuando me propusieron ser el técnico, ni lo pensé"
Gorosito, DT y referente de Tigre: "Cuando me propusieron ser el técnico, ni lo pensé" Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Walter Montillo

Un futbolista que, literalmente, volvió del retiro. Botafogo, en 2017, fue una gran decepción para el mediocampista surgido en San Lorenzo y que se hizo un nombre en el exterior. En el club brasileño vivió lo peor de su carrera, entre lesiones y angustia. Tan grande fue la pena que Montillo había decidido dejar el fútbol. Pero algo le decía que la llama no se había extinguido, sobre todo su familia, que quería verlo despedirse en acción. Hasta que Tigre se cruzó en su camino. En el medio, claro, hubo intentos por acercarse a San Lorenzo, Universidad de Chile, la entidad en la que brilló entre 2008 y 2010, y hasta en Lanús, club del que se declaró hincha. El mismo Montillo explicó que varios le "cerraron las puertas". Varios menos Tigre. Casi no jugó con Cristian Ledesma como DT y las lesiones lo acosaron otra vez como un tenebroso fantasma. Mariano Echeverría después lo puso como volante por la izquierda y el rendimiento no fue el mejor. Hasta que llegó Gorosito con su varita mágica: le dio libertad por el centro del medio campo, con una mirada netamente ofensiva, y Montillo volvió a ser aquel jugador ágil, desequilibrante y preciso. Una ardilla. Su futuro es otra incógnita.

Lucas Menossi

La mejor definición sobre Menossi la dio Néstor Gorosito, el domingo pasado, en Radio La Red: "Con Luquitas tenemos una ventaja: si lo ponemos de defensor, lo hace bien. Una vez hasta jugó en el lateral. Si lo ponemos en su función en el medio campo, lo hace bien. Y, como en los últimos tiempos, si le pedimos que llegue al área y que patee al arco, también lo hace bien. No tengo dudas de que es un jugador de selección". Menossi apareció como un volante de quite en los tiempos de Rodolfo Arruabarrena como entrenador y después fue agregándole variantes a su juego. Hoy, en un conjunto decididamente lanzado en el ataque, el N° 5 aparece como una pieza de perfecto balance entre la parte ofensiva y la defensiva.

Todo indica que Menossi no seguirá en la próxima temporada en la B Nacional. El futbolsita ya fue contactado por varios clubes de primera de la Argentina y por un equipo de los Estados Unidos. Gorosito y el presidente Ezequiel Melaraña coinciden en que, a los 26 años, es uno de los jugadores del plantel con mejor proyección. Menossi es el punto de equilibrio para un equipo que, además de hacer muchos goles, se defiende bien.

Diego Morales

Parecía imposible que en un equipo que peleaba por la permanencia pudieran jugar juntos tantos mediocampistas de creación. Pero poco a poco lo consiguieron. En buena parte influyó Diego Morales, el que más se sacrificó en eso de las idas y venidas, y el despliegue. Morales tenía una ventaja: ya conocía Tigre, en el que había protagonizado campañas importantes. También en la lucha por evitar el descenso y, casi por carácter transitivo, en la lucha por el título, como el subcampeonato en 2012, detrás de Arsenal, dirigido por Gustavo Alfaro. Las experiencias por Arabia Saudita, Brasil y Ecuador hicieron que Morales creciera futbolísticamente y, quizá en el punto justo de maduración, a los 32 años, decidió la vuelta al Matador, tras un breve paso por Colón. "Cachete" es otro de los jugadores que confirma que cada uno tiene un lugar en el mundo en el que se siente más cómodo y ratifica todas las condiciones. Eso sin contar sus comienzos en Chacarita, uno de los rivales más encumbrados de Tigre. "El equipo va siempre para adelante y los jugadores más grandes empujamos para que así sea. Tratamos de disfrutar pese a todo lo que nos pasó", asegura.

Federico González

Un concepto es el que mejor lo define: luchador. González pelea desde que debutó en la primera de Independiente, en 2005, cuando el conjunto de Avellaneda iba y venía según los tiempos. Claro que lo peor estaba por venir. El delantero tomó impulso en el ascenso. Ferro lo cobijó y le devolvió la confianza perdida. Después llegaron Atlético de Rafaela y una buena primera parte en Tigre que le dejó las puertas abiertas para el regreso en 2018. La experiencia en el medio, en Puebla, de México, no le trajo los resultados esperados. Hasta que González recuperó en Victoria el gol perdido. Fue otro de los que se potenció con la llegada de Gorosito -si bien también fue importante en los ciclos anteriores-, beneficiado por un equipo que siempre ataca y que trata de jugar para un N° 9 que, paradójicamente, nunca se definió como un hombre neto de área. Fede González tiene un cláusula en su contrato que dice que puede decidir su futuro en caso de un descenso a la B Nacional. Y Tigre perdió la categoría... Habrá que esperar una eventual clasificación para la Copa Libertadores (si gana la Copa de la Superliga) para descubrir el futuro de un goleador que no se propuso serlo.

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