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Tras la derrota de la selección argentina ante España, el psicólogo deportivo Adriel analizó en comunicación con LN+, el impacto emocional que dejó la imágen de Lionel Messi quebrándose en llanto al finalizar el encuentro.
Según el especialista, el gesto del capitán no debe ser interpretado bajo el prisma de la debilidad, ya que la capacidad de demostrar vulnerabilidad es una virtud en un equipo que ha demostrado ser altamente sensible a lo largo de su proceso competitivo.
“A mí me parece fantástico, lo de Scaloni y lo de Messi, un equipo sensible. Sensible no quiere decir debilidad, sino que siente. Gracias a esa sensibilidad también pueden conectar así con la gente, pueden dar lo que dan adentro de la cancha y me parece perfecto. Me parece necesario que Messi haya hecho eso”, expresó.

Asimismo, el especialista calificó al técnico como un modelo ideal por su cercanía, capacidad de escucha y firmeza en la toma de decisiones: “Creo que Scaloni es el modelo, lo que mostró hasta acá, el modelo ideal de liderazgo, cercano al jugador, una persona que escucha, pero firme para tomar decisiones, que conduce bien”.
Durante la conferencia de prensa posterior a la derrota, Scaloni reforzó esta visión al declarar: “Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota; estamos demostrando hoy que sabemos perder”.
Ante este panorama, el psicólogo sugirió que el equipo debe atravesar un proceso de balance con “margen de maniobra y de error” antes de sacar conclusiones precipitadas, tras la derrota.

En cuanto a la preparación del cuerpo técnico y los jugadores Levy señaló que los partidos previos, incluidos los enfrentamientos contra Cabo Verde, Egipto y Suiza, resultaron sumamente demandantes desde el plano psicológico.
“Desde lo mental, desde lo anímico, la adrenalina, que se traduce también en mucho cansancio físico, pocos días de recuperación, y bueno, el partido de Inglaterra con todo lo que rodeaba, cuestiones extra futbolísticas", sostuvo el especialista y enseguida agregó: “El equipo sin querer cayó en la trampa de pensar que ya estaba”, detalló.
Por otro lado, el experto también sostuvo que el equipo español llegó a la instancia definitiva con mayor frescura, mientras que Argentina debió lidiar con las secuelas de una planificación cargada de tensiones externas: “El rival influyó y el cansancio jugó por más que los jugadores puedan querer”, explicó.
El partido contra España estuvo atravesado por el nerviosismo y las protestas. Argentina debió afrontar parte de la final con diez futbolistas, mientras que Scaloni también recibió una tarjeta amarilla por reclamar una decisión arbitral desde la zona técnica.
El entrenador mostró su enojo ante una determinación del esloveno Slavko Vincic y fue amonestado en uno de los momentos de mayor tensión. Desde el banco, el cuerpo técnico buscó alternativas para sostener al equipo en inferioridad numérica, aunque Lautaro finalmente no fue elegido para ingresar.


