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El resultado no alteró la pasión, mucho menos el sentimiento y la comunión inquebrantable que se forjó entre la selección y los hinchas. En los estadios de Kansas City, Dallas, Miami, Atlanta, Nueva Jersey, o en el arribo al aeropuerto internacional ministro Pistarini, en Ezeiza, las camisetas celestes y blancas se multiplicaron en cada paso que dio el equipo que dirige Lionel Scaloni. Felices, al límite del desborde hasta el episodio final, el subcampeonato en el Mundial 2026, tras perder en tiempo suplementario la final frente a España, no trastocó el amor incondicional que moldeó el ciclo con juego, fútbol y títulos... Esa unión y el liderazgo de Lionel Messi, figura aglutinante de multitudes, se enseñó en el recibimiento para los 16 futbolistas y los integrantes del cuerpo técnico que retornaron al país. La lluvia y la baja temperatura, obstáculos insuficientes para frenar el fervor de la gente que acompañó el trayecto entre el FBO VIP Club, desde donde salió el micro que trasladó a la delegación, hasta el predio de la AFA.

Lejos de los 36° y el sol inclemente del 20 de diciembre de 2022, cuando una multitud histórica de cinco millones de personas se lanzó a las calles para recibir a los campeones y festejar la tercera estrella, tras la conquista en Qatar 2022, los 1311 días que separaron a las dos fechas enseñaron que el idilio está intacto. El vuelo AR1971, que en la cola tenía pintada la bandera argentina y el N°10, aterrizó a las 18.19 y la aeronave se estacionó en un hangar de Aerolíneas Argentinas, donde dos micros, uno descapotable, esperaba para ensayar el corto trayecto que estuvo custodiado por un gigantesco operativo de seguridad del que participaron distintas fuerzas. Lejos de la multitud de aquella tarde, la que provocó que la idea de completar el recorrido hasta el Obelisco y la Casa Rosada se frustrara –apenas se hicieron 12 kilómetros por la autopista en cuatro horas- los hinchas se apostaron en los laterales del camino para saludar con banderas, fuegos artificiales y cánticos, a los subcampeones. Una fiesta popular reducida en cantidad, pero con la misma devoción de aquella de tres años y medio atrás.

Con la escalerilla del avión desplegada, después de que descendieran dirigentes, integrantes de la utilería, cuerpo médico, cocineros, el equipo de prensa y asistentes, Nicolás Otamendi, Claudio Chiqui Tapia -presidente de la AFA- y el director técnico Scaloni fueron los primeros en asomar. El cuerpo de Granaderos y la Fanfarria Alto Perú entonó el tema Muchachos, la canción que acompaña al equipo desde 2022. Lentamente bajó el resto de los futbolistas: Nicolás Tagliafico, Marcos Senesi, Alexis Mac Allister, Gonzalo Montiel, Facundo Medina, Lisandro Martínez, Giovani Lo Celso, Giuliano Simeone, Leandro Paredes, Nicolás González, Emiliano Dibu Martínez -junto a sus dos hijos, Santino y Ava-, Valentín Barco, Exequiel Palacios y Juan Manuel López, quienes caminaron por una alfombra roja que marcó el sendero hasta los micros ploteados con la frase “Bienvenida Selección Argentina”, que estaba acompañada con el escudo de la AFA y los logos de Adidas y de Gemini, modelo de inteligencia artificial multimodal desarrollada por Google. Además, en el frente de los dos micros, en loop se leía el mensaje “Gracias Selección Argentina por dejarlo todo por estos colores. Siempre juntos”.
A la vera de la autopista Ricchieri, los hinchas palpitaron cada uno de esos movimientos a través de los diferentes medios de televisión que transmitían los móviles apostados en diversos lugares: la salida del sector que corresponde a los vuelos privados, el rulo que hace la autovía para acceder al predio de la AFA y la puerta del predio Lionel Messi. A pesar de la baja temperatura, la sensación térmica en los celulares marcaba 7 grados, y cuando todo hacía presagiar que por el clima la delegación se subiría al micro con techo, los jugadores optaron por hacer el trayecto en el micro descapotable.
Custodiados por dos docenas de motos con efectivos de seguridad y con el camino liberado –no se produjeron desbordes que generaran contratiempos, aunque sí un congestionamiento vehicular en los alrededores de la zona afectada por el operativo-, los futbolistas y Scaloni saltaron, cantaron y saludaron a los hinchas, que agitaban banderas ante el paso del micro. Los teléfonos celulares captaron ese paso fugaz, aunque para quienes protagonizaron el recibimiento las imágenes serán un recuerdo para toda la vida.
Para sobrellevar la espera, un show de drones animó el momento, mientras los más pequeños -que iniciaron en provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el receso escolar invernal- en cualquier espacio verde libre armaban “picaditos” de fútbol con amigos circunstanciales. Los más despistados se preguntaban por la ausencia de Messi, que viajó desde Nueva York a Miami, junto a Rodrigo De Paul. Tampoco retornaron al país los arqueros Gerónimo Rulli y Juan Musso, Cristian Cuti Romero, Nahuel Molina, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Nico Paz y Julián Álvarez, quienes se presentarán en sus clubes. Algunos deben resolver dónde estará su futuro, tras las negociaciones que se fueron desarrollando durante la Copa del Mundo. Messi, De Paul, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Simeone y Paz utilizaron las redes sociales para dejar mensajes de agradecimiento para los hinchas y también para expresar lo que significó para el grupo el recorrido de los ocho partidos en la Copa del Mundo.

“El dolor más grande es porque no pudimos llevar la copa del mundo a nuestro país, porque si hay alguien que merecía volver a vivir esa sensación eran ustedes. Pero con el correr de las horas nos van haciendo caer que la identificación que tienen con este grupo va más allá del trofeo y eso es algo de lo que me quiero agarrar para poder transitar este momento. Hoy miro cuánta gente esperaba esta caída, instalando toda la Copa del Mundo conspiraciones infundadas para calmar el dolor de otro por no poder vivir lo que todos los argentinos estábamos viviendo, porque nuestras sonrisas molestan, porque nuestras maneras les jode. Por eso no hizo más que reafirmar que la pasión y el amor por nuestra camiseta puede con todo. Me dolerá mucho tiempo, pero hoy más que nunca estoy orgulloso de ser argentino”, el mensaje que envió De Paul en su cuenta de Instagram. En la misma red social, Enzo Fernández, aportó: “(...) Quiero agradecerles a todos los hinchas argentinos. Gracias por estar siempre, por acompañarnos en cada partido, por el cariño, por el apoyo incondicional y por hacernos sentir locales en cualquier lugar del mundo. Vestir la camiseta de mi país es el mayor honor de mi carrera y voy a seguir entregándolo todo cada vez que me toque defenderla”, expresó el volante de Chelsea.
Una hora y media después de aterrizar, y tras tomarse algunas selfie en el hangar, los jugadores ingresaron al predio de la AFA donde se reencontraron con sus familiares, que arribaron alrededor de dos horas antes al complejo tras viajar en el vuelo AR1951 desde los Estados Unidos. El protocolo que se estableció fue cenar en el lugar donde se concentra la Argentina, un espacio que algunos posiblemente no vuelvan a compartir, porque el Mundial fue el cierre de sus ciclos en la selección. No había grandes sonrisas, carcajadas, peor si recuerdos y emociones. Los gestos eran de cansancio, después de una extensa aventura de 50 días, y también de frustración. El dolor por la derrota demorará en desaparecer y la herida tardará en cicatrizar. No coronar con una nueva estrella, sin embargo, no manchará a un equipo que se hizo carne en la gente.

