Vuelve un crack: qué le cambió Marcelo Gallardo a Juan Fernando Quintero para convertirlo en un jugador explosivo

La cuenta regresiva de Quintero, que debe darle continuidad a su clase
La cuenta regresiva de Quintero, que debe darle continuidad a su clase
Ariel Ruya
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9 de octubre de 2019  • 00:01

El 28 de febrero de 2019, Juan Fernando Quintero completa el cóctel de cinco partidos con su clase, acompañado por conducción global y goles de todos los colores. En el 1-2 con Unión, en el 1-1 con Rosario Central, en el 2-1 sobre Vélez, en el 2-0 a Racing (el tiro libre que fue candidato al mejor gol del año) y en el 2-1 frente a San Martín, de Tucumán. Pity Martínez ya no está y, entonces, Marcelo Gallardo, el técnico de River, abre su manual. Qué necesita exactamente del colombiano, tan hábil como intermitente.

"Tuve muchas charlas con él. Queremos sacarle el mejor juego colectivo posible a sus cualidades. Debe tener un rol como protagonista con mayor continuidad. Entendíamos que tenía que modificar todo lo que venía haciendo. En realidad, lo que hacía, era muy bueno, porque era decisivo, pero al mismo tiempo, jugaba menos minutos. Pero a partir de este año, quería que nos diera una funcionalidad de equipo, ese rol protagónico", sostuvo el conductor. Que, detrás de escena, invirtió horas de charlas, consejos paternales y enérgicas indicaciones. Según el caso.

"Yo quería depositar esa confianza, pero también, que sintiera que íbamos a necesitar de él un compromiso mayor. Porque está para eso: para asumir compromisos futbolísticos. Se siente cómodo en esa faceta, pero había que mostrarle que en algunos momentos tenía que involucrarse más. Y también, estar más cerca del arco rival, porque ahí es donde su talento pesa y marca diferencia", advertía, al marcarle la cancha. El Muñeco se enamoró de su juego, pero rechazó desde el primer día ese modo ligero de encarar las grandes oportunidades.

"Alejado puede ser bueno también, pero no tan contundente como cuando se acerca al área contraria. A mí me pone contento que tenga un gran rendimiento y que su rol sea acompañado por el equipo. Y así todos elevan su nivel, porque es un contagio permanente", insistía. Le hablaba al público, aunque en realidad, eran frases que se dirigían al pichón de crack, de 26 años, que el 9 de diciembre había transformado la historia de la finalísima de Madrid con un zurdazo explosivo, el del 2-1, antes de cederle a Pity el tercero.

Suplente de Martínez, Gallardo se inclinó por una versión más audaz de Nacho Fernández y de otros volantes creativos que entraban y salían. Quintero, el de los golazos en los clásicos, seguía con su clase recortada según la visión del DT, hasta que explotó en las primeras semanas de este año. Volaba.

El 17 de marzo, por la 23ª fecha de la Superliga, sale lesionado en el 3-0 sobre Independiente. Horas después, se presenta el peor escenario: se confirma que Juanfer tiene una rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda y está inactivo hasta hoy. En estas horas, se define si es convocado para el encuentro de este viernes, frente a Almagro, en Mendoza, por la Copa Argentina.

El Muñeco le cambió la cabeza en cuatro aspectos. 1) Creer que puede ser el conductor de River. 2) Extender su mejor versión mayor cantidad de minutos. 3) Que abandone el círculo central, que pise el área. 4) Tener el arco como una solución posible.

En esa sintonía lo espera para incluirlo en el banco de suplentes frente a Boca, en el desquite de las semifinales de la Copa Libertadores. La versión que pretende el Muñeco es exactamente esa, no tanto la anterior, cuando su magia -su zurda es vital, también, para el seleccionado de Colombia- brillaba de a ratos. Hoy, Nicolás de la Cruz ocupa su lugar. Y no será sencillo quitarlo del camino: su nivel es ascendente, luego de superar críticas de los simpatizantes y más de un tropiezo en sus producciones. El ejemplo grupal es claro: Pratto y Scocco son suplentes de Suárez y Borré.

Su caso es curioso: rara vez fue titular en un partido estelar y, al mismo tiempo, pocas veces no fue determinante cuando ingresó en el tramo final, cuando las piernas rivales ya no resisten sus gambetas y asistencias. Recuerda Gallardo: "Tiene cosas que no muchos pueden dar en el fútbol argentino. Tiene panorama, pases claros, precisos..., ojalá lo pueda repetir durante más tiempo. Me gustaría que sea más influyente. Mientras, puede dar soluciones desde el banco, prefiero guardarme esa carta".

Por: Ariel Ruya
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