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No puede evitarlo. Por más que se esfuerce la cadencia castiza aflora entre su tonada cordobesa. No es para menos, Martín Gerardo Garrido lleva cuatro años viviendo en España y sobre sus espaldas carga con su primera temporada ciclística como profesional en el circuito español.
El Argentino, como lo llaman en la Madre Patria, tiene 27 años y volvió a nuestro país para pasar las vacaciones. "Estoy viviendo un sueño, todo lo que ahora hago es lo que siempre vi por televisión, es increíble y más aún haber ganado la etapa de Galicia, en el Tour de España", dijo Garrido.
Pero el sueño comenzó hace ya cuatro años cuando Martín, junto con dos amigos, Ariel Brusa y Diego Renord, se lanzaron a la aventura. Como gitanos de la bicicleta tomaron un pequeño bolso con sus pertenencias y se fueron a hacer la Europa con un manojo de dólares. "Ir a competir a España era nuestra gran ilusión y para ello trabajamos durante todo el 95, juntando pesito tras pesito."
A medida que se iba sumergiendo en los recuerdos la cara de Martín comenzaba a iluminarse. "Nosotros desembarcamos en Madrid porque el avión nos dejaba ahí y nada más que por eso. No nos podíamos dar el lujo de perder mucho tiempo; el dinero no nos sobraba. Conseguimos un departamento en Algete (cercana a Madrid) y pactamos que todos los premios que consiguiéramos los íbamos a repartir en partes iguales."
Pero el destino le tenía preparada una prueba de fuego al pedalista cordobés. El día que debía presentarse en el circuito español amateur Martín se fracturó la clavícula derecha y debió posponerlo. "Estuve por colgar todo, pero mis amigos me convencieron de que me quedara porque si no ellos se volvían conmigo. Veinticinco días después debuté y con un triunfo."
Su relato continúa: "A partir de ese momento comenzamos a buscar un equipo que al menos nos llevara hasta las carreras. Nosotros nos colgábamos las dos ruedas de la cintura, la mochila en la espalda y el cuadro de la bicicleta al hombro y nos movilizábamos en tren y ómnibus para poder llegar a las carreras. Más de una vez hasta llegamos a ir a competir en bici. Pero, por suerte, antes de terminar el 96 firmamos un contrato con un equipo de Alcalá de Henares. En cuatro meses, gané 10 carreras ".
Hasta 1997, Martín, al igual que sus dos amigos, estuvo ligado con el equipo de Alcalá de Henares, pero una nueva reglamentación le impidió continuar en el team. "Surgió una medida que impedía que los equipos amateurs tuvieran tres extranjeros en su planilla. Hicimos un sorteo para ver quién se quedaba afuera y me tocó a mí. Otra vez como al principio."
Una vez más, Martín se vistió de gitano y salió en busca de un nuevo equipo. "Corrí como libre y por los resultados fui recomendado para el equipo Escondite. Gané cuatro carreras. Seguí con el team por dos años más y gané en 16 ocasiones."
El año último fue el que marcó el principio de su salto al profesionalismo. "En junio, me convocó un equipo portugués que me permitió correr la vuelta de ese país. Al tiempo fui cedido al equipo Fuenlabrada, con él firmé mi primer contrato. El día que puse el gancho sentí un alivio total. Fue como recibirme de abogado o médico. Ya no me importaba si tenía buenos resultados o no, sólo estaba feliz por haber cumplido con el sueño de toda la vida: ser profesional y poder correr la Vuelta de España."
No todas fueron sonrisas. Este año se disputó el Mundial de ruta, en Francia. Garrido, que estaba clasificado, llamó a la Argentina y le solicitó a la Federación que le solucionaran detalles como la entrega de la vestimenta y la estada durante la competencia. La respuesta fue la que habitualmente se escucha en nuestro país: "No hay fondos". Pero, igualmente, pudo representar a nuestro país y finalizó 18º. Y todo gracias al aporte económico del equipo Fuenlabrada...
Antes de despedirse, Martín Garrido dijo sin complejos: "Si soy el mejor ciclista del país de todos los tiempos o no lo tendrán que decir los analistas, pero sí creo que hice historia; ningún argentino había corrido la Vuelta y tampoco lograron un éxito como profesional".



