Jack Nicklaus cumple 80 años: de aquellos 33 dólares a convertirse en el Oso Dorado del golf

Una postal: Nicklaus estira la vista para seguir el recorrido de la pelota que ya golpeó, como miles de veces en su vida
Una postal: Nicklaus estira la vista para seguir el recorrido de la pelota que ya golpeó, como miles de veces en su vida Fuente: Reuters
Gastón Saiz
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21 de enero de 2020  • 15:03

Tiger Woods puede llevarse hoy todas las cámaras y despertar admiración con su vigencia, pero el golf no deja de recordar a un viejo y legendario héroe: Jack Nicklaus, que este martes festeja sus 80 años. El Oso Dorado fue sin dudas el mejor jugador de su generación y posiblemente el más grande de todos los tiempos, pero para dar definiciones tajantes hay que esperar lo que el californiano consiga de aquí hasta que cumpla los 50 años; es decir, unas seis temporadas más hasta que se sume al circuito de los seniors del PGA Tour.

¿Por qué Nicklaus supera a Tiger en los números? Porque todavía domina en la estadística madre: sus 18 majors, en contraste con los 15 del último ganador del Masters. El debate sobre quién es el mejor puede resultar interminable, ya que ambos representan el símbolo de dos épocas diferentes del golf, difíciles de comparar. Seguramente, hay que dejar que el calendario siga consumiendo hojas. Jack Grout, fallecido en 1989 y considerado "el primer y único" instructor de Nicklaus, describía así a su pupilo: "Nicklaus juega un golf sensacional con tanta facilidad que muchos tienen la impresión de que sus habilidades fueron enviadas desde el cielo. Eso no es verdad. Nadie trabajó más duro en el golf que Jack durante su adolescencia y principios de sus 20 años".

Amor. Es lo único que necesito
Jack Nicklaus, a sus 80 años

Al tiempo que empezaba a practicar golf desde chico, Nicklaus se probó en distintos deportes: transpiró en el fútbol americano como quarterback, fue catcher en el beisbol, tiró a acertar al aro de básquetbol y jugó al tenis. En esa exploración deportiva se decantó por los hierros y las maderas debido a "un proceso de eliminación", tal como suele contar. Ya a los 10 años, en los primeros nueve hoyos que jugó en su vida, anotó 51 golpes en su tarjeta. Y su debut en el PGA Tour se concretó en 1958, en el US Open que se disputó en Southern Hills (41°, con un total de + 24). Ya en 1961 sorprendía al ser el primer jugador en ganar en un mismo año el US Amateur y el NCAA Championship. A fines de ese año se volvió profesional y abrió una nueva era del golf, en una puja que también tuvo como protagonistas a Arnold Palmer, Gary Player, Lee Trevino y, un poco más tarde, a Tom Watson.

Hay innumerables casos de golfistas que descollan en el amateurismo y luego se diluyen en el campo rentado. Nicklaus, en cambio, atravesó esa transición de manera perfecta y sobresalió cuando hubo dinero en juego: ganó en el PGA Tour en 17 temporadas consecutivas (1962-78), racha que comparte con Palmer. Y si bien se estancó en 73 victorias en el circuito norteamericano y figura 3° en el historial general de máximos ganadores, a 9 de distancia respecto de Tiger y Sam Snead, supo triunfar en todo el mundo (105 títulos), similar a las conquistas globales de Roberto De Vicenzo. El Oso Dorado fue un jugador cuya vida se consagró a este deporte y que, según el Museo en su honor que se levanta en Columbus, Ohio, llegó a jugar en un solo día. 61 hoyos.

Nicklaus y Tiger Woods, los dos máximos exponentes del golf
Nicklaus y Tiger Woods, los dos máximos exponentes del golf Fuente: AP

Entre tantos méritos deportivos, Nicklaus es además un caballero que no dudó en aconsejar a las nuevas generaciones desde su experiencia. Sin alardes ni arrogancia, solo con el deseo de transmitir sus conocimientos. El norirlandés Rory McIlroy, campeón de cuatro majors, cuenta de él: "Fue el mejor en dar consejos acerca de cómo jugar al golf. Pero no la manera en que hay que hacer el swing, sino la forma de jugar el juego. Me enseñó sobre su estrategia, sobre cómo encarar una cancha y qué pensó en tal o cual situación". Y resume: "El denominador común entre Nicklaus y Tiger es que son los mejores 'pensadores' del juego".

El Oso Dorado levantó los trofeos de los cuatro grandes certámenes, pero mantuvo un idilio especial con el Masters, en el que celebró seis veces, otra marca imbatible hasta hoy. Se recuerda en particular cuando se adjudicó la cita de 1986, con 46 años y una inolvidable última vuelta de 65 golpes. Aquella postal, levantando su putter al cielo con su brazo izquierdo y vestido con camisa amarilla, significó el último major de su cosecha de 18, pero después siguió sorprendiendo en Augusta National: antes del arranque del torneo de 1998 le entregaron una plaqueta por sus seis sacos verdes y el domingo concluyó 6°, a sus 58 años y por delante de Tiger (8°), que era el defensor del título.

"Se necesitan cientos de buenos tiros de golf para ganar confianza, pero solo uno malo para perderla", sostiene Jack Nicklaus, que no niega los imponderables del juego: "Te guste o no, la suerte es un factor enorme en todos los niveles del golf. Incluso cuando me ha jugado en contra, traté de aceptarla como parte del desafío y el encanto de este juego, porque creo que sería bastante aburrido si fuera completamente predecible". Más de 600 torneos profesionales se jugaron en 90 canchas diseñadas por el Oso Dorado, que echó raíces con sus creaciones en varios puntos del globo, incluso en Argentina, con campos como el de Nordelta y el de Chapelco Golf & Resort. Lleva 50 años con la inquietud intacta de construir trazados.

La revista Sports Illustrated lo premió como Mejor Atleta Individual del siglo XX; la Universidad de St. Andrews lo nombró en julio de 1984 "Doctor Honorario en Derecho" y en 2005 fue distinguido con la Medalla Presidencial de la Libertad, en un acto encabezado por el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush (h.). Una máquina de ganar dentro de la cancha y un señor fuera de ella, cuyo primer cheque como profesional fue de 33,33 dólares por su 50° puesto en un torneo en Los Angeles, en 1962. "Si hay algo que aprendí durante mis años como profesional, es que lo único constante del golf es su inconstancia", dice Nicklaus, que ya palpita la Cena de Campeones del Masters 2020 y la salida de honor del jueves junto con Gary Player.

Fuente: Reuters

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