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LONDRES (ANSA).- La atleta norteamericana Florence Griffith-Joyner murió por haber consumido una droga en mal estado, robada de un hospital de Londres en 1987 y revendida en el mercado negro por unos 9000 dólares, indicó una versión difundida ayer en esta ciudad.
La afirmación fue hecha por un médico del Comité Olímpico Internacional (COI), que pidió reserva de identidad, según un artículo publicado por el semanario británico Observer.
Griffith, según esa fuente, usó esa droga, hormonas del crecimiento humano (HgH en sus iniciales inglesas), en estado de infección, sin saberlo, para mejorar su rendimiento, que llegó a su cumbre en 1988, con la triple medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl 88.
Flo-Jo, como se la conocía, murió el lunes último, a los 38 años, mientras dormía en su casa de California y sus restos fueron enterrados el domingo último, en medio de protestas de su familia por los rumores de que el deceso se produjo por el supuesto consumo de drogas durante su carrera.
La HgH es una sustancia que se extrae desde hace unos treinta años de la glándula pituitaria de los cadáveres y se usa principalmente para ayudar al crecimiento de los niños que sufren problemas de enanismo.
En los años ´80 para algunos atletas se convirtió en una "medicina milagrosa", con un resultado similar al de los esteroides anabólicos (que aumentan la fuerza física y la masa muscular con menos grasa), pero sin el riesgo de saltar en los controles antidoping, pues es producida por vías naturales por el cuerpo humano.
Pero un descubrimiento en los años ´80 puso fin a la euforia. La HgH, en el caso de cadáveres de personas muertas de una enfermedad hasta aquel momento no identificada (Creutzfeld- Jacob, el equivalente humano de la vaca loca), podía provocar la muerte, como ocurrió con algunos niños.
El médico citado por the Observer dijo que Flo-Jo era una de las víctimas del HgH infectado que fue robado en Londres en 1987 del Great Ormond Hospital, que a su vez confirmó el robo, aunque sin dar más detalles. La HgH ahora es producida de manera sintética y mucho más económica y su uso no se puede detectar aun a través de los controles antidoping.


