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Las campeonas del mundo están en casa.
Luego de obtener la tercera medalla en el hockey femenino, Las Leonas (un grupo nutrido, no todas) arribaron al país pasadas las 6 de este lunes. Familiares, cronistas y curiosos, muchos de ellos con banderas albicelestes y camisetas de la selección, se acercaron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para darles una cálida bienvenida. Por un par de horas, la emoción lo superó todo.
Un símbolo de que el deporte amateur sigue siendo una de las banderas de nuestro medio, más allá de la falta de infraestructura y sin los recursos de las potencias. “Este recibimiento es algo hermoso, felicidad plena, absoluta”, decían las jugadoras entre el tumulto de gente que quería tomarse una foto o darles un abrazo de alegría. Las deportistas coincidieron en que este campeonato representa mucho más que una estrella, luego de perder tres finales seguidas. “Rompimos la pared”, decían unas y otras, en charlas con LN+ y con la copa plateada que pasaba de mano en mano.

Las dirigidas por Fernando Ferrara se impusieron este sábado 3 a 1 a la defensora del título, Países Bajos, en los penales, después del empate 1 a 1 y ganaron su tercer mundial de hockey, en la final disputada en Amstelveen. Como el 8 de diciembre de 2002 en Perth, Australia. Y como el 11 de septiembre del 2010 en Rosario, Argentina. La arquera Cristina “China” Cosentino fue la gran figura al tapar los remates clave, y Sofía Cairó anotó el penal definitivo para desatar los festejos.
Zoe Díaz le contó al canal de La Nación: “El partido clave fue contra Alemania, porque lo teníamos que ganar sí o sí. Estábamos convencidas de que íbamos a ganar y se nos dio. Países Bajos siempre es un rival dificilísimo”.
El logro es conmovedor: ¡campeonas del mundo en la cancha más difícil! Argentina volvió a alcanzar la gloria máxima, en el Wagener Stadium de Amstelveen, considerado el mayor templo de esta disciplina a nivel mundial, las Leonas derrotaron a Países Bajos ante 10.000 personas y frente a las dueñas de casa. El equipo de Fernando Ferrara completó una campaña impecable e invicta, consolidándose como la nueva referencia del hockey internacional actual al conquistar su tercer título mundial. El mérito es mayúsculo, porque derrotó a las actuales bicampeonas olímpicas de visitante y que defendían el título.

En la instancia decisiva, la jerarquía de las ejecutoras argentinas fue determinante. Sofía Cairó, quien ya había marcado en la consagración de París 2024, anotó el penal definitivo que desató el festejo desenfrenado del seleccionado. También convirtieron Victoria Granatto y Brisa Bruggesser, mientras que el intento de Zoe Díaz fue anulado por los jueces. Por el lado de las neerlandesas, solo Marijin Veen logró convertir, mientras que Pien Sanders, Felice Albers y Freeke Moes fallaron sus ejecuciones, sentenciando el triunfo albiceleste frente al respetuoso público local.
La emoción invadió el campo de juego inmediatamente después del penal definitivo. Las Leonas ingresaron al podio bailando, exhibiendo banderas argentinas ante la mirada de figuras históricas como Luciana Aymar y Sergio Vigil, quienes acompañaron al plantel desde las tribunas. “Es un sueño estar acá en este momento. ¡Somos campeonas del mundo, no lo puedo creer!”, manifestó conmovida Julieta Jankunas tras la premiación. La delantera cordobesa destacó la resiliencia del grupo al afirmar: “Jamás el equipo fue para abajo. En los penales dijimos: es nuestro. El camino no fue fácil, pero somos Argentina”.
Para Fernando Ferrara, salir campeón mundial no fue solo coronar una estrategia impecable. Se trató del desahogo de un conductor que vivió múltiples contratiempos. “Es la esencia mía como persona y de cómo era como jugador. Habiendo perdido el Mundial pasado, quería la revancha. Acepté el desafío sabiendo que era ganar o nada prácticamente”, le contó el DT a ESPN.
“Esto es de todo el hockey argentino. Del cuerpo técnico, de la gente que nos ayudó, de los clubes que forman a las jugadoras y de las instituciones. En el interior del país hay muchísima gente que se esfuerza para llevar este deporte adelante, haciendo locuras, poniendo dinero y haciendo cosas imposibles. En este caso, el amateurismo le ganó al profesionalismo”.
Un grupo de fanáticos no paraba de pedir autógrafos y selfies. Se trata de la hora de los campeones. “Ya vamos cayendo despacito. Al principio es increíble porque no caés, pero después pasan estas cosas hermosas. Ver a la gente en el aeropuerto a esa hora de la mañana para venir a recibirnos es emocionante”.
María José Granatto, la capitana, entre tanta algarabía, hizo un pedido público. “Necesitamos mucho más inversión en el deporte. El deporte es inclusión, es derecho, es igualdad. Y creo que nosotras como equipo intentamos transmitir también esos valores. Si esto lo hicimos con lo que tenemos, imaginate con más apoyo...”, aseguró Granatto, en una situación que se replica cada vez que se logra un triunfo resonante.
Símbolo del seleccionado, suele decir lo que piensa. De frente. “Es un poco nuestra esencia, lo que hace a nosotras. Sabemos que, como argentinas, todo nos cuesta un poquito más, pero ojalá que esto sea un puntapié para que todo mejore”, apuntó a futuro.
De eso se trata, también, este título mundial: qué puede pasar de aquí en más.
Describió la importancia de este lauro. “Pesa. Un montón pesa. Todos estos años de esfuerzo, años de soñarlo, muchas derrotas también. Muchas derrotas porque hubo que pasarlas para hoy poder levantar la copa. Todo lo que vivimos, todo lo que trabajamos para que esto sea posible”, advirtió, en este viaje inolvidable. A su lado, Julieta Jankunas, volvió al factor sentimental: “Este grupo es increíble, este equipo es mi familia”
Mucho más que una frase de ocasión.

