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Un final para el infarto, con el corazón en la mano, pero con el orgullo de sentir que se estaba dando otro paso histórico para el hockey sobre césped masculino. Los Leones lograron bajar al último campeón olímpico, Países Bajos, reavivaron la gloria que alcanzaron hace 12 años en el Mundial de La Haya e inscribieron en sus nombres con esta medalla de bronce. Entonces, la locura de los jugadores resultó lógica, a pensar de que no se cansaron de repetir que estaban con bronca por no haber podido con Alemania en las semifinales.
Tomás Domene, el goleador argentino y máximo anotador del Mundial con 10 tantos, fue uno de los que se enfrentó a los micrófonos y en medio de la euforia analizó: “Es una alegría inmensa, creo que nos debíamos este partido, nos debíamos la victoria para coronar el excelente torneo que hicimos. Se nos escapó la semifinal ante Alemania por detalles, pero nosotros tenemos que acostumbrarnos a jugar este tipo de partidos porque estamos construyendo algo más grande que sólo este torneo. Hay que seguir metiéndole”.
Y agregó: “Ganar una medalla con toda mi familia en la tribuna es algo único. Mi enfoque es no darme por vencido y tener la cabeza puesta en que siempre voy a tener oportunidad. Siento que la clave de esta victoria es estar atentos, no cometer errores. Y terminar este torneo con una victoria para Mati Rey, por Luqui Martínez, que nos habían dicho que era el último torneo, es sin duda todo mucho más especial”.
La mirada de Nicolás Della Torre, permitió comprender también cómo este equipo se preparó para llegar a este momento histórico del hockey sobre césped masculino: “Hicimos un torneo de menos a más. Cuando nos juntamos el primer día nos dijimos que íbamos a dar nuestros mejores 20 días y jugamos todos los partidos. Es real que nos quedamos con ese sabor extraño porque sentíamos que podíamos haber jugado en la final, pero hay que creer en los proyectos y las cosas que propone el cuerpo técnico. Porque arrancaron hace dos años y llegamos hasta acá que es un piso muy alto. Este equipo tiene que ponerse este tipo de objetivos siempre porque tiene mucho potencial”.
Es más, Della Torre, explicó que el compromiso colectivo de Los Leones es lo que marca una diferencia: “Somos un grupo de muchos jugadores, incluso, más que los 20 que jugamos. Entendemos todos, desde el lugar que nos toque, que representamos al mejor país del mundo y que siempre queremos ponerlo en lo más alto. Me pone muy orgulloso que mis compañeros den la vida por mí porque yo la doy por ellos, porque defendemos todos a la misma camiseta”.
En este grupo que conduce Lucas Rey, se fusionaron diferentes generaciones y justamente lo que todos destacan es cómo todos entendieron su rol dentro de una estructura. Y en las palabras de los más chicos, se advierten estos detalles: “Es una locura esto. Es mi primer Mundial, nos pudimos llevar una medalla y no tengo palabras para describir esto. Es la segunda en la historia para la argentina, es increíble todo lo que estoy viviendo. Este es un grupo muy unido, no hay diferencias entre grandes y chicos. Es el equipo que siempre soñé y que uno siempre desea tener”, explicó Tomás Ruiz, de 22 años.
En las declaraciones de la mayoría de Los Leones también se pudo leer cómo piensa y qué sienten en este momento histórico: “Es una alegría inmensa. La clave fue que tuvimos un foco al cien por ciento, fuimos a dejar todo y más. Nos merecíamos esta alegría. Lo de Alemania fue un golpe bastante duro, porque habíamos hecho las cosas bien, pero pudimos sanar rápido y pudimos corregir las cosas que necesitábamos para poder ganarle a Países bajos. Tuvimos un enfoque muy bueno a nivel defensivo y adelante le dimos con todo”, explicó Ignacio Ibarra.
Mientras que Nicolás Cicileo, confesó que el grupo sentía que podía haber dado un paso más: “Estamos muy felices, pero tenemos ese sabor de que con Alemania se nos escapó en los detalles. Es que con el transcurso del torneo nos dimos cuenta de que podíamos estar en la definición. Por suerte pudimos conseguir esta medalla que es histórica y para todo el hockey argentino. Estos chicos tienen un nivel increíble y mucho recorrido con la selección”.
Incluso, en medio de la euforia, jugadores como Martín Ferreiro valoraron no sólo la medalla sino la proyección del equipo argentino: “Esto es inexplicable, es un sueño. Uno de los objetivos del Mundial era estar en esta posición, es verdad que nos quedó un sabor raro por cómo se nos escapó con Alemania, pero si antes del Mundial me dejaban firmar un tercer puesto, yo lo firmaba. Esto es una medalla mundialista, es la segunda vez en la historia que se logra algo así, esto es un proceso, hay que mirar para adelante y hay para rato. Equipo tenemos de sobra”.


