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ROSARIO.- Los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 son un hecho. Después de una celebración inédita que se llevó a cabo este sábado en el Monumento Nacional a la Bandera y el encendido del pebetero en las manos de una hija de la casa, Luciana Aymar, la gran cita multidisciplinaria subió el telón. La Cuna de la Bandera tuvo una verdadera fiesta que se sintió en las calles desde temprano a pesar del intenso frío y dio muestra de su abrazo a la competencia con un Parque a la Bandera colmado, entre reposeras, mantas, y mucho, mucho abrigo que no permitieron perderse un momento histórico.
Después de mucho tiempo de preparación llegó el gran día. Y con una puesta a la altura de las expectativas, Santa Fe 2026 le mostró al mundo su identidad y todos los aspectos que la enorgullecen: su historia, los argumentos para considerarse una provincia “invencible”, como lo reza el escudo de su bandera, su deporte y su cultura. Con una obra musical que unió tiempos y protagonistas, dirigida por Lito Vitales, el relato recorrió lo más valioso de la historia de Santa Fe, entre aplausos y emociones.
Con la proa del Monumento como foco del mapping, luces leds, colores y sonido, el público disfrutó de una puesta inédita que vio en escena a una de las artistas más populares de la Argentina, Soledad Pastorutti, santafesina de Arequito, que compuso el tema oficial de los Juegos, “Late el Sur”. Junto a ella, Abel Pintos fue otro de los grandes focos, entonando el himno nacional y sobre el cierre, Juan Carlos Baglietto, para poner a la Trova Rosarina en cierta manera en lo alto.
Después, con la irrupción de los más contemporáneos, Luck Ra y Valentino Merlo. Todos, entrando y saliendo de la escena...Como Cacho Deicas, el ex-líder de Los Palmeras que puso su toque cumbiero con himnos de su propia autoría. Con deportistas de ayer y de hoy tomando el protagonismo que merecen. Portando las banderas, la antorcha... Ahí, con el río Paraná como testigo. Y las distintas disciplinas de estos Juegos representadas entre artistas y mucha música.
El momento cumbre, el que siempre se reserva en silencio hasta el final, aunque ella en la previa reveló el secreto, fue para Luciana Aymar, la mejor jugadora de hockey de todos los tiempos y una de las deportistas más excepcionales de este país. La Maga, que es rosarina y siempre siente volver a su casa, fue la elegida para encender el pebetero, ese momento que deriva de la última estación del relevo de la antorcha y que inaugura oficialmente la competencia. Ovacionada y reconocida, se llevó una mano al corazón, y agradeció el cariño de su ciudad.
Durante dos semanas, hasta el 26 de setiembre, unos 4.000 deportistas de 15 países distribuidos en 43 deportes y 60 disciplinas desandarán los caminos de distintos objetivos y sueños. En las tres sedes co-organizadoras de esta XIII edición: Rosario, Santa Fe y Rafaela. Este domingo comienza a desarrollarse el calendario de competencias, con la natación, como uno de sus grandes atractivos de la etapa inicial.
Hasta acá la ciudad de Rosario, particularmente, no había organizado ni vivido un evento deportivo de esta magnitud. Entre sus hitos, hasta 2010 que fue anfitriona del Mundial de Hockey, nunca había sido sede única, sino subsede de los Mundiales de Fútbol 1978 y de Vóley 1982. Cuando llegó la Copa del Mundo en el que las Leonas fueron campeonas rompió con todo aquello y armó una puesta sin precedentes, Ahora, tras haber albergado en 2022 los Juegos Suramericanos de la Juventud, se da el gran gusto de ser escenario epicentro de estos Juegos Suramericanos.
El desfile de las delegaciones, con la Argentina entrando en el último lugar por ser anfitriona, fue otro de los grandes momentos de la noche. Detrás del palista Rubén Rézola y la Leona Sofía Cairó, los abanderados, descansan las ilusiones de otros 656 compatriotas. Se trata de una de las representaciones albicelestes más grandes de su historia en los Suramericanos.
La Argentina recibió a estos Juegos en dos ocasiones. La primera fue en 1982, cuando aún se llamaban Juegos Cruz del Sur (así fueron creados en 1978, en Bolivia), también en Rosario. Y luego en 2006, en Buenos Aires, ya con la actual denominación. En ambas oportunidades lideró la tabla de máximos ganadores: en 1982 con 286 medallas (116 de oro, 98 de plata y 72 de bronce) y en 2006 con 292 (105 de oro, 95 de plata y 92 de bronce). En 2010, Colombia le arrebató ese lugar de privilegio y desde entonces, la albiceleste no se subió al podio, hasta la última edición: quedó en el 4° lugar en Medellín 2010; en el 4° en Santiago 2014; en el 4° en Cochabamba 2018 y en el 3° en Asunción 2022.
En la delegación nacional sobresalen varios nombres de peso: los nadadores Santiago Grassi y Macarena Ceballos; los atletas Joaquín Gómez, Elián Larregina, Micaela Levaggi y Belén Casetta; las Leonas recientemente campeonas del mundo Milagros Alastra, Mercedes Artola, Brisa Bruggesser, Sofía Cairó, Lara Casas, Zoe Díaz, y Emma Knöbl; los Leones de (también reciente) podio mundial Nicolás Cicileo, Juan Ignacio Ferreiro, Thomas Habif, Santiago Tarazona y Tomás Ruíz; la esquiadora acuátic a Eugenia de Armas; los Pumas 7s Marcos Moneta y Santiago Mare.
Del plano internacional, destacan las presencias de la leyenda de la natación chilena, Kristel Köbrich; los atletas brasileños Alison dos Santos y Caio Bonfin y la boxeadora Rebeca Lima; el gimnasta colombiano Angel Barajas Vivas, la ciclista Mariana Pajón y el velocista Ronal Longa; el tirador venezolano Douglas Gómez y la escaladora Sabrina Baumgartner; y el raquetbolista boliviano Conrrado Moscoso y la atleta de salto triple Valeria Quispe.
Después de las luces, la música y las emociones, la llama suramericana arde en el pebetero que descansará por 14 días en el Monumento a la Bandera, ahí al lado de la eterna llama votiva que alumbra la memoria de los héroes de la emancipación argentina. Y en ese fuego sagrado se apoyarán los atletas, para iluminar sus propios sueños.



